Noemí Pereda: "La principal herramienta contra el abuso infantil es la educación afectivo sexual"
La profesora de la Universidad de Barcelona, una de las mayores expertas en violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes, apuesta por incluir en el currículum escolar programas de educación sexual integral.
"¿De dónde están obteniendo los adolescentes españoles la información sobre sexualidad? De la industria pornográfica y aquí es donde tenemos un problema muy grande como país, que no estamos viendo todavía, pero que lo vamos a ver en 10 años", dice.

Sevilla-
Noemí Pereda, profesora de Victimología en la Universidad de Barcelona, es una de las mayores expertas del país en violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes. En una entrevista con Público expone que este asunto está fuera prácticamente de la agenda política y plantea que se tomen medidas serias al respecto: "En España no estamos haciendo absolutamente nada. La principal herramienta contra el abuso sexual infantil es la educación afectivo sexual. Y esto no es una opinión, es una evidencia en todos los países del mundo".
"Si no educas a los niños para saber que lo que están viviendo no está bien, que pueden decir que no, que no es su culpa y que no tienen que sentir vergüenza, los dejamos completamente solos ante el peligro sin ningún tipo de herramienta —argumenta Pereda—. Esto es lo que se ha visto y no solo se ha visto para prevenir la victimización, sino también para prevenir la perpetración, que aquí es donde venimos con los adolescentes". En el 90% de los casos, expone la profesora, el agresor es un hombre. "Aquí no hay dudas respecto al sexo del agresor", afirma.
Pereda colaboró (estuvo en la comisión asesora) con el Defensor del Pueblo —que ahora ultima con los obispos y el Gobierno los protocolos para atender a las víctimas en el ámbito eclesial cuyos casos hayan prescrito— en la elaboración del informe sobre la pederastia en la Iglesia. Y en 2024 fue la investigadora principal de un estudio fundamental en este ámbito, titulado La victimización sexual en la adolescencia: un estudio nacional desde la perspectiva de la juventud española, en el que se aborda la temática desde la propia perspectiva y voz de los jóvenes. En el trabajo se preguntó a más de 4.000 adolescentes.
Las principales conclusiones fueron las siguientes: "Un 17,8% de los y las jóvenes de la muestra reportó haber sufrido algún tipo de victimización sexual a lo largo del último año, afectando este grave problema a un 11,2% de los chicos y un 24% de las chicas españolas encuestadas. Si bien la mayor parte de las víctimas de violencia sexual son chicas, como ya se ha encontrado en rigurosos estudios de revisión en todo el mundo, la gravedad de las experiencias de violencia sexual que reportan muchos chicos, con altos porcentajes de penetración, no puede obviarse y debe tenerse en cuenta".
También: "La violencia sexual contra la infancia y la adolescencia ha ido ampliándose a otros ámbitos con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación por parte de la población española y afecta a un 12,1% de la muestra objeto de estudio, especialmente a las chicas. Estudios de revisión han encontrado poca o ninguna evidencia de que la disponibilidad de Internet haya aumentado la prevalencia mundial de la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes en persona".
"De hecho, durante el período en el cual el uso de Internet ha crecido, las estadísticas internacionales de criminalidad han mostrado una disminución constante de la violencia sexual en persona. Así, parece que Internet es un nuevo entorno en el que cometer otras formas de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes, distintas e independientes de la que se llevan a cabo en el entorno offline", remataba.
Pornografía
Plantea así Pereda: "¿De dónde están obteniendo los adolescentes españoles la información sobre sexualidad? De la industria pornográfica y aquí es donde tenemos un problema muy grande como país, que no estamos viendo todavía, pero que lo vamos a ver en 10 años. ¿Qué ha ocurrido?".
"Hemos dejado —explica— a estos niños sin educación afectivo sexual y resulta que la industria pornográfica ha crecido de forma exponencial y es totalmente accesible a chicos y chicas que obviamente se han ido a buscar la información ahí. Lo que estamos haciendo es dejar a los chicos y chicas en manos de industrias que tienen otros intereses que naturalmente no son la educación".
"Ahí hay una información basada en roles de género tradicionales, en una visión del cuerpo totalmente como un objeto, en sexo violento, y es lo que están adquiriendo como un conocimiento sexo afectivo los chicos y chicas españoles. Y es un problema muy grave", añade la experta.
"La educación afectivo sexual no es un capricho, ni es ideología. Debe ser parte del Ministerio de Educación, una asignatura más. ¿Por qué digo esto también? Porque sí que sabemos que hay colegios que están haciendo charlas y están haciendo de algún modo este papel. Pero es totalmente informal y solo llega a los chicos y chicas más privilegiados. Entonces, lo que nos encontramos es que estamos haciendo una educación afectivo sexual totalmente selectiva", considera Pereda.
"Estamos haciendo una educación afectivo sexual totalmente selectiva"
"Tiene que ser universal —agrega—. Tiene que llegar a todos los chicos y chicas y tiene que estar en manuales [y libros de texto] para evitar el PIN parental y todas estas controversias que hay al respecto. ¿Por qué un manual? Porque aquí los padres pueden ver qué se va a trabajar".
¿Por qué no se ha hecho hasta ahora? Para Pereda, se trata de un "tema político". "Hay mucho miedo a generar rechazo, hay mucho miedo a esto, a que los padres [protesten], pero la cuestión sería alguien que tuviera la capacidad de decisión y decir que va a ser una asignatura, igual que hay otras materias".
¿Hay alguna edad para esta asignatura? Pereda considera: "Si se hace bien, es una asignatura que debe ser transversal, ¿por qué? Naturalmente, no vas a hablarle de sexo a un niño pequeño. A esas edades lo que tiene que saber el niño es que su cuerpo es suyo y que tampoco puede ir tocando a los demás. Porque ya desde preescolar se puede hablar del derecho que tienes tú sobre tu cuerpo y de que hay que respetar el de los demás. La evidencia indica que la adolescencia es el mejor momento. Entonces, se puede retrasar hasta la adolescencia".
"Se ha demostrado a nivel empírico —añade Pereda— que la adolescencia es una edad perfecta. Ahí empieza el desarrollo y empiezan a buscar información. Además, hay un colectivo que está en alto riesgo de violencia sexual, que es el colectivo de minorías sexuales porque son los que más dudas tienen y estas dudas no las plantean a los padres y no hay nadie en el colegio con el que puedan hablar de ello, con lo cual se van a internet y en internet sabemos que hay depredadores que están esperando que estos niños se metan en foros y empiecen a preguntar. Entonces, esto también lo sabemos, también tenemos estudios hechos en España que demuestran cómo el colectivo de minorías sexuales presenta un alto riesgo de violencia sexual".
"El colectivo de minorías sexuales presenta un alto riesgo de violencia sexual"
"Naturalmente —abunda Pereda— la violencia cero, que es algo que todos deseamos, es muy difícil de conseguir, porque al final siempre si alguien quiere dañar va a poder hacerlo, pero es verdad que podemos reducir muchísimo las cifras, que esto está demostrado y que incluso en los casos en que ocurre, lo que sabemos es que cuando estos chicos y chicas tienen información son capaces de pararlo y de decírselo a alguien muy rápido. Algo que también nos interesa mucho es que no haya estos casos de abuso sexual, como por ejemplo en la Iglesia, que duraban años. O sea, niños y niñas victimizados durante años. Y realmente esto es lo que pasa cuando el niño no sabe que esto debería decirlo, que puede decirlo, que no es su culpa, etcétera, etcétera".
Tres propuestas del estudio
En esta misma dirección, entre las propuestas recogidas en el estudio de Pereda se encuentran estas tres. Por un lado, "debe integrarse la formación en victimización sexual en los planes de estudio nacionales de todos aquellos grados universitarios y especialidades cuyos profesionales vayan a tener contacto con personas menores de edad".
Por otro, "se debe capacitar a docentes y personal educativo para identificar señales de alerta de victimización sexual y saber cómo actuar ante posibles sospechas, facilitando la detección temprana de estos casos, y dando a conocer el proceso de notificación, para que las víctimas sean protegidas de inmediato, mediante la activación oportuna de los protocolos de denuncia e intervención".
Y como ya ha expresado anteriormente Pereda, "es necesario incluir en el currículum escolar de todo el país programas de educación sexual integral que aborden temas de consentimiento, límites personales y prevención de la violencia, adaptados a la edad de los niños, niñas y adolescentes".
Las mismas cifras y violencia entre iguales
Como nada se ha hecho, las cifras se repiten desde los años 90, según explica Pereda: "Como no hemos intervenido, pues siguen siendo las mismas. El primer estudio que se hace en España sobre abuso sexual infantil lo hace el doctor Félix López en la Universidad de Salamanca por petición del Ministerio de Asuntos Sociales. Él hace un estudio con una muestra representativa de adultos y les pregunta por sus experiencias de abuso sexual antes de los 17 años".
"Lo que él encuentra es que aproximadamente entre un 10 y un 20% de estos, claro adultos, indican haber sufrido alguna forma de abuso sexual, siendo el 10% generalmente los hombres y el 20% las mujeres. Esto aparece en 1994. Posteriormente, España ha hecho muchísimos estudios similares, tanto en el País Vasco, como aquí en Catalunya, como en Andalucía, como el informe del Defensor del Pueblo y todos muestran lo mismo. Entre un 10 y un 20% de la población española indica haber sufrido alguna forma de abuso sexual antes de la mayoría de edad".
"Entre un 10 y un 20% de la población española indica haber sufrido alguna forma de abuso sexual antes de la mayoría de edad"
Sobre su propio estudio, Pereda destaca que lo han obtenido "es nuevamente lo mismo". Salvo por Internet. "El punto fuerte del estudio es la tipología", asegura. "La forma de abuso sexual más frecuente es la electrónica, seguida de la de iguales, la de los pares. Y aquí es algo en lo que España tiene nuevamente que hacer una reflexión: sí que hay más violencia sexual entre iguales", añade. "Esto quiere decir tus compañeros de la misma y similar edad. Y es cierto que esto sigue existiendo, naturalmente que sigue existiendo".
"Lo electrónico es algo que nos coge totalmente sin preparación. Ni a los padres, ni a los maestros. Y aquí es donde la educación afectivo sexual en ambos temas es tan importante. Porque estamos enseñando a los niños también a usar Internet, pero no les enseñamos todos los riesgos que hay", concluye la profesora Pereda.
Derribando mitos: las agresiones se producen en el entorno familiar
"Los abusos mayoritariamente se producen hoy en el entorno familiar. Esto es algo que la Iglesia ha usado como argumento y si bien es cierto, naturalmente no justifica que no se estudien también los abusos en la Iglesia", afirma Pereda. "Se dan en las familias porque el acceso a los niños lo tienen principalmente las familias, las personas del entorno de los niños. La idea de que el abuso sexual es por parte de un desconocido es una falsa creencia. Los niños con quienes están es con conocidos", argumenta la profesora.
"Esta idea del monstruo que viene de fuera —abunda Pereda— es parte de las falsas creencias que hay respecto al abuso sexual, pues tristemente no es así. Obviamente hay casos. Todos conocemos el caso Mariluz Cortés, pero son realmente excepcionales en nuestro país. La realidad del abuso sexual es la del abuso sexual intrafamiliar, que se produce cuando un adulto aprovecha la relación de autoridad, confianza, intimidad que tiene con un niño, afecto incluso, para involucrarlo en este tipo de relaciones que naturalmente lo que hacen es que el niño crea que esto es la normalidad, porque se lo está diciendo alguien en quien confía, una figura adulta, una figura de autoridad. Ya sea el padre, la madre, el tío, el abuelo, el primo".
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