"Nunca antes nos habían confinado": Muskiz se moviliza contra Petronor tras los últimos escapes de benceno
La planta situada en Muskiz registró el jueves dos episodios de emisión de altos niveles de benceno, lo que provocó que el gobierno vasco pidiese a la población que permaneciera en "espacios interiores cerrados".

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"Nunca antes nos habían confinado, y llevo viviendo aquí desde hace 35 años. Igual tendrían que haberlo hecho antes". Son las 11.00 de la mañana del viernes y Sara Ibañez, médica obstetra jubilada y activista incansable contra la contaminación provocada por la refinería de Petronor en Bizkaia, espera noticias para salir de casa.
Fuera, por las calles de Muskiz, apenas hay movimiento. Sobre las 21.00 del jueves, la Policía Municipal avisó a los vecinos que cerraran las ventanas y permanecieran en espacios cerrados. El motivo es el mismo que inquieta a Ibáñez desde hace ya varios años: los niveles de benceno –una sustancia tóxica y cancerígena que se emplea en distintas industrias– se habían disparado.
Los problemas habían comenzado por la mañana. Según notificaron los departamentos de Seguridad, Medio Ambiente y Salud del Gobierno Vasco en una nota conjunta emitida el jueves a las 13.45, entre las 10.15 y y las 11.00 de esa mañana se habían registrado valores "significativamente elevados" de benceno en el barrio de San Julián de Muskiz, el más próximo a la refinería.
El gobierno que lidera Imanol Pradales evitó adoptar cualquier tipo de prevención y alegó que "los resultados del seguimiento de las medidas correctoras aplicadas por Petronor muestran que los niveles están bajando progresiva y rápidamente".
A las 20.17 del jueves se hizo público el comunicado que llevó a los habitantes de la zona a confinarse. En esta nueva declaración, el Ejecutivo autonómico informó que volvían a registrarse altos niveles de benceno en el ambiente, por lo que instó a la población de Muskiz a "permanecer en espacios interiores cerrados, siempre que sea posible; mantener puertas y ventanas cerradas; evitar la realización de actividad física intensa en el exterior; y evitar la ventilación prolongada de los espacios interiores".
Al igual que había hecho a la mañana, el gobierno afirmó que la empresa había tenido "una incidencia en uno de sus tanques de gasolina", lo que generó una "emisión de su fracción volátil al aire". "La empresa está aplicando todas las medidas correctoras establecidas en los protocolos de seguridad para minimizar la evaporación y resolver la incidencia con la máxima celeridad", señalaron.
El director de Salud Pública del gobierno vasco, Guillermo Herrero, afirmó que tras la primera "incidencia" de elevados niveles de benceno en el ambiente no se adoptaron medidas porque se produjo un rápido descenso, algo que -según afirmó en Radio Euskadi- cambió sobre las 19.00, cuando volvieron a detectarse índices altos de esa sustancia en uno de los barrios próximos a la refinería.
"No es que llevásemos desde las 10.00 de la mañana con valores altos y hayamos tomado las decisiones a esa hora. Los valores normalizaron y fue a las siete de la tarde cuando volvió a haber un pico", aseguró.
Ese mismo jueves por la tarde hubo una concentración en Muskiz para protestar contra un episodio similar que se había registrado el pasado domingo. Uno de los participantes aseguró a Público que salió de la protesta con dolor de cabeza y picor en los ojos, unos síntomas que también refirieron otros vecinos de Muskiz a medios de comunicación locales.
"La gente estuvo haciendo su vida normal durante todo el día junto a la planta de Petronor", afirma Ibáñez en una conversación telefónica mantenida con Público. La activista subrayó precisamente que se trata de la única refinería situada "en medio de la población" que existe en España.
Las horas siguientes estuvieron marcadas por la incertidumbre y la confusión. En Muskiz, muchas personas decidieron salir a la calle con mascarilla, algo que el responsable de Salud Pública negó que fuera necesario.
Durante el viernes por la mañana, el gobierno vasco mantuvo las medidas preventivas porque los valores eran "fluctuantes". El instituto de enseñanza secundaria y el centro de Formación Profesional optaron por dar clases online, mientras que un alto número del alumnado escolar optó por quedarse en casa.
Sobre las 14.00, el Ejecutivo autonómico anunció que ponía fin a las medidas preventivas debido a que los valores se habían reducido, al tiempo que afirmó que se mantendría atento a las mediciones.
"No es un buen vecino"
Tras varias horas de malestar e incertidumbre, los vecinos de Muskiz y Abanto-Zierbena prevén movilizarse este domingo para protestar contra la contaminación provocada por Petronor y exigir que se incrementen los controles.
"Llevamos mucho tiempo con este tipo de incidentes", denuncia Ibáñez. La activista afirmó que Petronor "utiliza un petróleo ultrapesado desde hace muchos años" y destacó que los trabajadores de la compañía ya han mostrado su preocupación por las condiciones de seguridad en las instalaciones.
"Petronor no es un buen vecino. Estos episodios ocurren de forma recurrente y hay oscurantismo sobre lo que sucede dentro de la refinería", declaró por su parte Sergio Monedero, portavoz de EH Bildu en el ayuntamiento de esa localidad.
En el pleno celebrado el jueves, la formación abertzale formuló una serie de preguntas que apuntan precisamente a establecer cuáles serán las medidas que se adoptarán desde el gobierno municipal para tratar de hacer frente a los episodios de contaminación provocados por Petronor.
El alcalde de Abanto-Zierbena, Iñaki Urrutia (PNV), se refirió a este asunto en Onda Vasca. "Entiendo totalmente y me identifico totalmente con la opinión que está trasladando la gente. Lo lógico, sin ser un técnico medioambiental, es que estas prevenciones se hubieran dado antes", afirmó en relación a las medidas adoptadas por el gobierno vasco.
"No se trata de un hecho aislado"
Trabajadores por la Unidad (TU), un sindicato que actúa en el ámbito de Petronor, denunció en un comunicado que "no se trata de un hecho aislado ni inevitable: es el resultado de una cadena de errores operativos, deficiencias en mantenimiento y falta absoluta de control y planificación que ponen en riesgo a la plantilla y al vecindario".
"Desde primera hora de la mañana la dirección era plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo y, aun así, decidió mantener la actividad con normalidad, ignorando las alarmas por benceno que permanecieron activas durante toda la jornada", señaló.
Por su parte, el sindicato ELA exigió "medidas inmediatas de seguridad y más inspecciones" y denunció la falta de medidas de protección para el personal, mientras que CCOO criticó la falta de comunicación interna sobre lo sucedido y reclamó que, "en cumplimiento de las recomendaciones del Gobierno Vasco y del ayuntamiento de Muskiz, se limite toda actividad en Petronor (tanto en exteriores como en interiores) reduciéndola exclusivamente a actividades esenciales".
Fuentes de Petronor señalaron a Público que no preveían formular declaraciones sobre esta situación y apuntaron que se limitaban a lo señalado por el gobierno vasco en sus distintas notas de prensa.



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