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La ONU pone a Cádiz como ejemplo a seguir en el acceso al agua en espacios públicos

La capital gaditana se sitúa a la cabeza de España en número relativo de fuentes para beber con un proyecto pionero recogido en un libro que presenta este miércoles el Relator de Naciones Unidas para los Derechos Humanos al Agua Potable y el Saneamiento

El logo de Aguas de Cádiz, en una de sus fuentes púbicas.
El logo de Aguas de Cádiz, en una de sus fuentes púbicas. Cata Zambrano.

La ciudad de Cádiz se ha puesto a la cabeza de España en número de fuentes de agua para beber por habitante y metro cuadrado, tras haber ejecutado un proyecto pionero para ampliar la red de unos surtidores diseñados en exclusiva para esa ciudad andaluza. Y el plan no le ha pasado desapercibido al Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos al Agua Potable y el Saneamiento, que considera que "ilustra para las otras ciudades de España y del mundo, desarrollado y en desarrollo, cómo hacer que se cumplan los derechos humanos, no sólo en los hogares, sino en todas las esferas de la vida".

La valoración del Relator Especial Léo Heller se incluye en un libro sobre el alcance del llamado Modelo Cádiz para garantizar el derecho humano al agua, que este miércoles presenta en la capital gaditana su sucesor en el cargo, el español Pedro Arrojo.

Heller fue precisamente quien presentó en 2019 un informe ante la Asamblea General de la ONU para exigir a los estados miembros aprobar planes y estrategias que faciliten el acceso al agua y al saneamiento (baños e inodoros, fundamentalmente) en los espacios públicos. Y en ese documento ya advertía: "La falta de acceso permanente al agua potable para el consumo y la higiene personal en espacios públicos tiene numerosas repercusiones, como el riesgo de deshidratación, y agrava los efectos de la exposición a los que se enfrentan las personas que viven y trabajan en esos lugares".

El Modelo Cádiz es fruto de la colaboración entre la empresa municipal Aguas de Cádiz y la Asociación Española Operadores Públicos de Agua (AEOPAS), la cual, dentro de su campaña para fomentar el consumo del agua de grifo, pretende extender la experiencia a otras localidades del país.

La primera ha sido la de la capital gaditana, gobernada por José Antonio González, Kichi, de Adelante Cádiz, que cuenta con un programa de mínimo vital que garantiza el suministro de 100 litros por persona y día a 3.306 hogares con pocos recursos económicos. Ahora, ese derecho humano al agua en las casas se ha extendido a las calles, hasta alcanzar una media de una fuente bebedero por cada mil habitantes.

Pero para llegar a esa cifra hubo que hacer antes un estudio muy pormenorizado de la ciudad, de los movimientos de la ciudadanía, a pie, en bici, en transporte público, de los lugares más concurridos, de los centros públicos con mayor número de usuarios, de los paseos más transitados, tal como se recoge en la publicación que hoy se presenta en el Palacio de Congresos gaditano. "Este estudio es un caso único en España y diría que en el mundo. En otros casos se han hecho páginas webs, aplicaciones, consultas a la ciudadanía sobre sus demandas de fuentes en sitios determinados, pero nunca un estudio de esta envergadura que abarca toda la ciudad, no sólo su casco histórico", asegura Antonio Ramírez, técnico de AEOPAS.

Una fuente pública frente al Ayuntamiento de Cádiz.
Una fuente pública frente al Ayuntamiento de Cádiz. Cata Zambrano.

Ese trabajo dio lugar al diseño de un mapa de fuentes con el objetivo de que cualquier habitante de Cádiz disponga de un bebedero a no más de cinco minutos de distancia andando desde donde se encuentra. Y el resultado ha sido una notable ampliación de la red de surtidores, que supera ya los 130, lo que supone en un término municipal de 12,3 kilómetros cuadrados y 115.000 habitantes una media de en torno a una por cada cien metros cuadrados, proporción sin parangón en el resto del estado, según la Asociación Española Operadores Públicos de Agua.

Una fuente exclusiva de Cádiz

Pero además de extender la red de suministro de agua potable por toda la ciudad, el Modelo Cádiz ha introducido otra novedad importante: la exclusividad del diseño de la fuente. Arquitectos, ingenieros y otros profesionales han trabajado en la elaboración de un diseño único, de un modelo de surtidor patentado que sólo se puede encontrar en esta ciudad andaluza. Se optó por el granito, mineral muy resistente e impermeable, por una forma ergonómica y accesible a personas con movilidad reducida, y por un estilo que tiene en cuenta referentes históricos como los acueductos. "Uno de los problemas que normalmente suelen aparecer en la red de fuentes públicas de agua potable de las ciudades es la variedad de modelos implantados, una circunstancia que no ayuda a generar una imagen única y definida del agua de grifo de la localidad", señala en un capítulo del libro el arquitecto municipal Juan Carlos Curado.

Antonio Ramírez, de Aeopas, lo explica de esta forma: "La exclusividad de la fuente incrementa la singularidad de un elemento que es exclusivo de esa ciudad y aporta también una etiqueta de calidad, que el agua de ese grifo es exclusiva de ese lugar donde la estés bebiendo, que no es un agua que ha sido embotellada en otra parte". No en vano, el consumo de agua embotellada empezó a cobrar fuerza en la pasada década de los ochenta en detrimento, precisamente, de las fuentes que hasta entonces habían sido los principales puntos de suministro en los espacios públicos, tal como se refleja en un análisis histórico incluido en la publicación.

Ana Fernández, presidenta de la empresa municipal Aguas de Cádiz que cumple 25 años de su creación, considera que el proyecto de las fuentes "fortalece el derecho humano a la accesibilidad al agua" y subraya que de él se puede beneficiar toda la ciudadanía, gracias a un modelo que, además, fomenta un cambio de movilidad con un mayor número de desplazamientos a pie por la ciudad.

Pedro Arrojo: “Las fuentes públicas tienden a subestimarse”

El actual Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos al Agua Potable y el Saneamiento, Pedro Arrojo, tiene claro que la base sobre la que se asientan proyectos como el Modelo Cádiz se halla en el informe que presentó su predecesor ante la Asamblea General de la ONU, según el cual, garantizar el suministro en los domicilios resulta esencial, pero también lo es que se haga en los espacios públicos, en la calle, en los lugares de trabajo. "Agradezco que Cádiz haya centralizado la preocupación con este asunto. No hay muchos estudios como el que han hecho y yo suelo ver que las fuentes públicas tienden a subestimarse, a desaparecer, más que a incrementarse, porque no están identificadas como una necesidad, como una obligación del diseño de una ciudad amable y atenta con las personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad, que viven en la calle", manifiesta Arrojo a Público.

Una fuente pública frente a la Catedral de Cádiz.
Una fuente pública frente a la Catedral de Cádiz. Cata Zambrano.

A juicio del Relator de la ONU, se tiende a pensar en los derechos humanos al agua y el saneamiento únicamente en el ámbito domiciliario, dentro de las casas, cuando se están produciendo más problemas en espacios públicos, en barriadas muy pobres, en lugares de trabajo en condiciones más penosas como las que afrontan temporeros agrícolas en determinadas zonas carentes de cualquier infraestructura. "Veo muy positivo que se divulguen casos prácticos como el de Cádiz, porque resulta sugestivo. Es un problema que hay que resolver y que además no necesita de una gran inversión económica", añade.

Su antecesor en el cargo ha dejado escrito en el libro que se presenta este miércoles que "promover el acceso al agua, segura, de calidad y asequible en las calles, plazas y otros lugares de vida del espacio público es una demostración de consciencia y sensibilidad de cómo cumplir con las obligaciones de los Estados, mediante los gobiernos nacionales y regionales, en materia de derechos al agua y el saneamiento".

En el libro también ha escrito un capítulo Gonzalo Marín, portavoz de la Red Agua Pública, integrada por numerosas plataformas ciudadanas, ambientales y sindicales, quien analiza la importancia histórica de las fuentes en los sistemas de abastecimiento de las ciudades, el único punto de suministro de agua al que podían acceder las clases más pobres hasta mediados del siglo XIX, cuando empezaron a ver los primeros grifos en sus casas.

Gonzalo Marín asegura a este periódico que el proyecto que ha desarrollado la ciudad de Cádiz es uno de los más interesantes que se han llevado a cabo en este campo en España, donde las fuentes para beber siguen escaseando en universidades, en aeropuertos o estaciones de metro, lugares en los que las máquinas expendedoras de agua embotellada y bebidas azucaradas han ido sustituyendo a los grifos.

Sin embargo, según el portavoz de Red Agua Pública, la fuente, aun siendo un elemento fundamental para garantizar el derecho humano al agua en el espacio público, no es el único. También hay que asegurar –recalca- el acceso al saneamiento, a los baños, a los inodoros, sobre todo de las más de 40.000 personas en situación de vulnerabilidad que, según Cáritas, viven en la calle. "Las fuentes son un paso, pero hay que dar más pasos y garantizar también todo el saneamiento, que ha adquirido ahora una mayor importancia en el contexto de una crisis sanitaria", precisa Marín.

Una campaña para exigir fuentes y baños en Madrid

Una veintena de organizaciones sociales, ecologistas y sindicales de Madrid, entre ellas Red Agua Pública, han impulsado este año una campaña para avanzar en el reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento en esa Comunidad, entre lo que incluyen asegurar la disponibilidad de "una red equitativa de fuentes de agua en el ámbito urbano de los municipios, así como en instalaciones públicas como centros de salud, escuelas, universidades, instalaciones deportivas, lugares de trabajo, intercambiadores de transporte y estaciones de metro".

Una joven, bebiendo de una fuente pública en Cádiz.
Una joven, bebiendo de una fuente pública en Cádiz. Cata Zambrano.

Los promotores de esta campaña esgrimen que la crisis sanitaria ha causado un aumento de la pobreza en España, de tal forma que, si no se adoptan medidas, las consecuencias de la pandemia podrían suponer que aumente en más de un millón el número de personas pobres, hasta llegar al 23% de la población, de acuerdo con estudios de la organización humanitaria Oxfam, una incidencia que ha sido especialmente significativa en la Comunidad de Madrid, advierten.

Por esa razón, las organizaciones impulsoras de la campaña exigen que haya "redes equitativas de aseos y retretes públicos que cubran el ámbito urbano de los municipios" de la Comunidad de Madrid, que sean asequibles, aceptables y garanticen la privacidad y la dignidad de las personas que los usen, que se abran casas de baños públicas para la higiene personal y que se promocione el uso del agua de grifo frente al agua embotellada, "altamente generadora de residuos plásticos", señalan.

En su informe ante la Asamblea General de la ONU, el anterior Relator Especial, Léo Heller, destacó la "importancia vital de los espacios públicos, como parques, plazas, calles, mercados y centros de transporte, para que la población pueda acceder a sus derechos humanos al agua y el saneamiento". "Dichos espacios –añadía-, que son zonas accesibles para todos, constituyen fuentes de sustento para muchas personas y, por consiguiente, se les debe dar el debido reconocimiento en las políticas de agua y saneamiento de los Estados".

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