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Premio feminista El Premio Francisca de Pedraza reconoce la labor feminista de dos profesores de Colombia

Nora Botero y Javier Juárez logran este galardón que impulsa la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá. En esta tercera edición, el diploma de reconocimiento ha recaído en la colombiana Universidad Manuela Beltrán por sus proyectos en torno a la violencia machista.

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Los galardonados con el premio posando en el Patio de Santo Tomás de Villanueva del rectorado de la Universidad de Alcalá. De izquierda a derecha, José Carlos Beltrán (gerente de la universidad que ha recibido el diploma de reconocimiento), Nora Botero y Javier Juárez (ganadores del Premio Francisca de Pedraza) | Sara Fernández de la Peña

El Premio Francisca de Pedraza que otorga anualmente la asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá de Henares ha recaído, en su tercera edición, en Nora Botero (Medellín, Colombia; 1963) y Javier Juárez (Madrid, España; 1978) por su labor de investigación desarrollada en la Universidad de Medellín.

La agrupación feminista ha destacado el trabajo docente e investigador desde hace más de diez años de los dos premiados y su defensa de los derechos humanos, la equidad de género y su lucha contra la violencia que sufren las mujeres en Latinoamérica; además de la gran repercusión internacional que ha tenido su labor periodística.

Botero comenta que “gracias a las investigaciones que hemos realizado hemos podido poner a la mujer en el centro, añadiendo así la mirada de género de la que adolecían la mayoría de informaciones en cuanto a sucesos entroncados en la  violencia machista”.

Por su parte, Juárez se alegra de haber interiorizado esa perspectiva también en el propio lenguaje: “Si yo reviso los trabajos que presentaba en la facultad, todos ellos son ambiguos al no diferenciarse entre hombres y mujeres”, lo que imposibilitaba realizar un análisis completo de la realidad. “Lo que no se nombra no existe, y la palabra tiene poder, mucho poder, una palabra puede construir o destruir; y bajo ese precepto nosotros actuamos como periodistas”, añade Botero.

La situación colombiana, donde desarrollan todos sus proyectos de investigación y docencia, es diferente a España en cuanto al estado de violencia estructural que sufre el país. “Desde la base hasta la punta de la pirámide hay violencia”, tal y como admite Juárez. Botero completa este argumento diciendo que “en Colombia hay tantos problemas de violencia que el género es secundario. Es un tema todavía residual —continúa la premiada— porque la realidad de violencia colombiana es tan absorbente que coloca la violencia de género en segundo plano”, remata.

El componente religioso, por otro lado, también tiene gran presencia a la hora de legitimar las conductas machistas aprehendidas de la población de Colombia. Botero recalca que “la religión ha sido quien se ha encargado de meter el chip patriarcal en las mujeres, haciendo que nadie alce la voz ante situaciones que son impensables que sucedan y no haya una respuesta”.

Amenazado de muerte por informar

Juárez, periodista de profesión que ahora conjuga su oficio con el trabajo de profesor, tuvo que huir de México debido a una amenaza de muerte que recibió por sus estudios sobre feminicidios y trata de mujeres. “Mi amenaza procede, aunque pueda sonar grandilocuente, del sistema: el crimen organizado, un estado corrupto, las fuerzas de seguridad con guerrillas paramilitares...”. Así es como describe el galardonado la situación actual mexicana, donde “el sistema en el que viven está dominado por hombres y dictado por hombres”, en sus propias palabras.

"La única precaución que tomo como periodista es ser honesto"

Preguntados por si toman alguna medida especial para protegerse de los peligros que supone informar desde Colombia o México sobre la situación de las mujeres, Juárez es tajante: “La única precaución que tomo como periodista, al igual que como docente, es ser honesto”. Botero, al igual que él, reivindica la función de los informadores para hacer del periodismo una herramienta para mejorar la sociedad. Por otro lado, también inciden en que “realmente el mérito lo tienen los activistas, que son quienes todos los días exponen su integridad física”, tal y como Juárez comenta.

Respecto a los problemas que se encuentran a la hora de desempeñar su labor, Nora señala que proceden de algunos directivos, incluso ciertos compañeros. Su compañero de trabajo añade que también repercute la falta de formación: “Desde todos los sitios se habla de género sin tener ni idea cuando a nadie se le ocurre empezar a hablar de economía si no estás especializado en el tema”, señala Juárez.

El lenguaje es una batalla por ganar

Los galardonados dan la señal de alarma al ver cómo el lenguaje, un terreno que poco a poco se empezaba a conquistar en pos de la igualdad, vuelve retroceder sus propios pasos. La terminología, como antes se apuntaba, construye. La expansión del concepto ‘ideología de género’ es un ejemplo de ello. Según Juárez, “detrás de esa bandera se esconde algo tremendamente grave, que es el ir contra los derechos humanos, contra la diversidad y a favor de la imposición de un único modelo de vida válido y defendible”, argumenta el premiado.

Botero realiza un alegato a la educación, la institución de donde deben partir la mayor parte de los cambios estructurales que necesita la sociedad para poder vivir en igualdad. En palabras de la premiada, “el estudiantado de ahora tiene que ver que los derechos que disfrutan no son innatos, que muchas mujeres han luchado, e incluso, perdido la vida por ellos y que, de la misma forma, tenemos que defenderlos, porque si no lo hacemos en unos pocos años habrán desaparecido”, comenta la investigadora.

Los galardonados en el Patio de Filósofos de la UAH junto a la estatua de Cisneros | Sara Fernández de la Peña

En los trabajos de los ganadores del Premio Francisca de Pedraza, denominado así porque fue la primera mujer en denunciar violencia de género y que obtuvo una sentencia condenatoria al maltratador y una orden de alejamiento, todo ello en 1964, se puede apreciar cómo intentan hablar de esa mujer, la persona que constantemente se ha silenciado. “Informar y trabajar con perspectiva de género se ha convertido en un estilo de vida; a quien no le guste que se aguante o que me diga, pero yo no lo voy a cambiar”, zanja Botero.

La lucha académica no está reñida con la movilización social. Así lo ejemplifican los dos premiados, ya que también intervienen en diferentes proyectos. Un ejemplo de la importancia de esta transversalidad se encuentra en el ‘Proyecto La Esperanza’, que brinda apoyo a los hijos de las mujeres asesinadas o desaparecidas en Ciudad Juárez y que consiguieron, gracias a la presión en la calle, que se incluyera el término ‘feminicidio’ en el código penal colombiano; lo que supone una victoria desde el aparato legislativo del país pero que fue propiciada desde el estrato más bajo de la población.

Una universidad pensada para los menos favorecidos

Además, la asociación feminista complutense también otorga un diploma de reconocimiento que este año ha concedido a la Universidad Manuela Beltrán (UMB) de Bogotá, también en Colombia. “Esta universidad nace de un fundador con una conciencia que le llevó a crear un centro para los menos favorecidos donde puedan estudiar con una estructura tecnológica de calidad”, comenta Juan Carlos Beltrán, el gerente de la institución académica.

“Nuestra matrícula es solidaria: no es la más barata porque tenemos que ofrecer cierta calidad pero tampoco es la más cara porque tenemos que dar acceso”, comenta el gerente, que cifra la rebaja de la tasa de matriculación en un 50% en comparación con otras universidades, “la otra mitad del coste corre a cargo del centro, que lo consigue con créditos bancarios, asesorías o consultorías”, matiza Beltrán.

"La matrícula es solidaria; una mitad la paga el alumno y la otra la universidad"

Las cifras no dejan lugar a dudas. Además de los proyectos que giran en torno a la violencia del patriarcado hacia el género femenino, el 55% de los cargos directivos de la UMB son mujeres, 30.000 son ya egresadas de la institución y con la educación virtual que brindan desde el centro han llegado a formar a otras 88.000. Además, mediante una selección propiciada desde la universidad en donde evalúan sus méritos, 3.000 de ellas se encuentran vinculadas a más de 15 entidades oficiales.

Los tres premiados junto a Julia Pérez Correa (derecha), la presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá | Sara Fernández de la Peña

Desde la universidad colombiana han puesto en marcha, también, el programa ‘Inocencia’, que es “bandera líder en América Latina”, según lo describe el gerente. El plan consiste en buscar personas condenadas injustamente porque no han tenido dinero para pagarse una buena defensa y que ahora están en las cárceles colombianas. “A día de hoy, son 362 mujeres las que se están beneficiando de este plan en unas 30 cárceles”, añade el bogotano. Por ahora, el saldo de este programa que obtuvo la mención de honor del premio 'Excelencia a la justicia'" es de 14 casos exitosos.

Un reconocimiento, también, a los hombres

Durante la entrega del premio, los tres premiados tuvieron palabras de agradecimiento a aquellas personas que ayudan, de manera constante, a poder desempeñar las labores por las que se les premió. Especialmente emotivo fue el discurso de la investigadora Botero, que quiso recordar "a los hombres de mi vida, los que piensan como yo y me ayudan a seguir creciendo académica y personalmente", en sus propios términos.

"A esos hombres que acompañan, que ven a la mujer como un par, algo paradójicamente tan fácil como difícil al mismo tiempo. A todos los hombres que vibran, que lloran, que hacen las tareas de la casa —continuó la premiada—, a todos aquellos que ven a las mujeres como sus iguales y no se sienten menos por ello. A ese tipo de hombres, que si tienen ahora al lado, denles un beso. Para todos ellos mi amor y mis respetos", terminaba Botero.

Los premiados posando en el paraninfo de la UAH después de recibir el Premio Francisco de Pedraza | Guillermo Martínez

Juárez, durante su discurso, incidió en la acogida que ha tenido en Colombia: "Gracias por cómo nos han acogido, por darnos la oportunidad de trabajar allí cuando en España no podemos", relató. Además, tuvo un gesto de aprecio hacia su alumnado: "Reivindico la palabra maestro porque es un gran reconocimiento que alguien te lo llame y cualquier persona te pregunte y se interese por lo poquito que sabes", declaró. Mencionó, también, a colectivos, activistas exiliados y a aquellos que fueron asesinados por denunciar injusticias.

El gerente de la UMB hizo un interesante repaso sobre la evolución del conocimiento humano para acabar determinando que "la Universidad debe ser el lugar desde el que se promulgue el conocimiento sin distinción de raza, clase social, género o creencias", en sus propios términos.

La ceremonia de entrega estuvo presidida por José Vicente Saz, rector de la UAH; Julia Pérez Correa, presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá; Ángel Llamas, decano del Colegio de Abogados; Javier Rodríguez Palacios, alcalde de la ciudad complutense y María Jesús Such Devesa, vicerrectora de políticas de responsabilidad social y extensión universitaria de la UAH.

La celebración estuvo aderezada con la interpretación de la Suite Francisca de Pedraza por parte de la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas y un recital de poesía por parte de María José Mesa en donde recordó a la poetisa colombiana Jhoana Patiño y a la uruguaya, reciente ganadora del Premio Cervantes, Ida Vitale.

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