Entrevista a Pilar Godayol"Reivindicar referentes feministas también es una manera de combatir la ola reaccionaria"
En su nueva obra 'Dones en lluita', la catedrática de la Universidad de Vic hace un recorrido muy documentado por una docena de momentos clave del feminismo en Catalunya durante el siglo XX. Analizamos con ella de dónde venimos, en qué punto se encuentra el movimiento y el auge de los discursos reaccionarios.

Barcelona--Actualizado a
El gran movimiento revolucionario del siglo XXI en todo el mundo es sin duda el feminismo. Un feminismo cocido a fuego lento durante el siglo anterior, a pesar de la oscuridad y represión del franquismo. En Catalunya, según la catedrática de la Universidad de Vic Pilar Godayol, hay 12 momentos clave –con nombres propios– que permitieron construir el feminismo catalán tal y como lo conocemos actualmente: la mítica revista Feminal, impulsada por Carme Karr, el Institut de Cultura i Biblioteca Popular de la Dona, la escritora Aurora Bertrana, Maria Aurèlia Capmany o las primeras Jornades Catalanes de la Dona, entre otros.
Reivindicando con el título la revista Dones en lluita, en su nuevo libro (Raig Verd), Godayol hace un recopilatorio extenso y documentado de escritoras, obras originales y traducidas, centros educativos, espacios intelectuales y proyectos editoriales que han tenido un papel clave en la historia del feminismo catalán, y por lo tanto de la sociedad catalana.
Relatas 12 momentos del siglo XX que han marcado el feminismo catalán del siglo XXI. ¿Por qué 12?
Intenté compensar momentos muy relevantes, como las Jornades Catalanes de la Dona, con momentos quizá no tan conocidos como por ejemplo la Feria Internacional del Libro Feminista, que fue muy importante. También protagonistas más conocidas, como podría ser Maria Aurèlia Capmany, con mujeres más desconocidas, como Aurora Bertran.
De los 12 momentos que recoges, ¿cuál ha marcado más el movimiento feminista de nuestro tiempo?
Las Jornades Catalanes de la Dona, que marcan un antes y un después en el feminismo catalán. Tras 40 años de franquismo, se produce un estallido de los feminismos catalanes. En las jornadas hay una explosión de grupos, de mujeres, de ideologías… Nacen asociaciones, coordinadoras, colecciones feministas, revistas y la primera editorial feminista del Estado, La Sal. A partir de las jornadas de 1976 hay un boom feminista hasta principios de los 80, cuando baja la intensidad en la calle porque el feminismo de alguna manera se institucionaliza y se academiza con grupos de investigación. Pero durante los años 70, Barcelona fue el gran centro neurálgico del feminismo socialista en el Estado, y lo sigue siendo.
Franco muere en 1975 y un año después se celebran las Jornades Catalanes de la Dona. Ésta "explosión" del feminismo es inmediata.
Ya había una base muy consolidada, pero hasta entonces todo el mundo iba trabajando desde diferentes ámbitos. Por ejemplo, durante los últimos años del franquismo surgen los grupos de autoconciencia feminista. Grupos de diez, 20 o 30 mujeres que se reunían clandestinamente en casas o pisos para hablar sobre feminismo y tomar conciencia de que aquello que a menudo se vivía como un problema individual -violencia, desigualdad laboral, sexualidad o maternidad– era en realidad un problema estructural, social y político. También fueron importantes las luchas vecinales, que reunían feministas que estaban implicadas políticamente en la clandestinidad. De alguna manera, las jornadas reúnen todos los feminismos del momento, desde el católico, que ya queda más desplazado, al feminismo socialista, radical o independiente. Como es lógico, después de las jornadas surgen divergencias y todo el mundo se mueve y busca su camino.
¿Fue gracias a esta clandestinidad que el feminismo sobrevivió al franquismo?
Sí. Hay mujeres que fueron clave y que hay que reivindicar, como Maria Aurèlia Capmany, que es la persona que enlaza y hace de puente entre el feminismo de las ideas de la República y el feminismo de los años 70, porque además ya trabaja en Edicions 62, con Josep Maria Castellet. Capmany es la que introduce La mística de la feminitat, es la que escribe la primera historia del feminismo catalán. La figura de Capmany es constante y se repite a lo largo de la historia del feminismo catalán.
De alguna manera, ¿el feminismo de hoy es el feminismo que empieza a caminar durante la República, interrumpido durante 40 años por el franquismo?
Empieza con la República, con mujeres como Carme Karr, que impulsa la mítica revista Feminal, donde defiende el voto de las mujeres, Maria Josepa Massanés, Dolors Monserdà o Francesca Bonnemaison. De estas mujeres, algunas se quedan durante la guerra y otras marchan al exilio, como Teresa Pàmies o Montserrat Abelló, que después vuelven.
Algunas de las reivindicaciones de las Jornades Catalanes de la Dona de 1976, salvando las distancias, podrían ser las reivindicaciones de unas Jornades Catalanes de la Dona de 2025. 50 años después de la muerte de Franco, ¿todavía arrastramos los restos de aquel patriarcado nacionalcatólico?
Sí, a diferencia de los años 70, ahora tenemos las leyes a favor y legalmente no tenemos los problemas que tuvieron las mujeres entonces, pero todavía perduran muchos micromachismos en el día a día.
El ascenso de la extrema derecha tiene un impacto directo en los derechos de las mujeres. ¿Estamos retrocediendo o existe el riesgo de retroceder?
El feminismo no retrocede, pero debemos estar alerta para denunciar la violencia de género en el marco del hogar y las instituciones. Es como una espiral, es decir, siempre avanza, pero no podemos dejar de mirar por el retrovisor y una de las cosas que yo creo que nos falla es la reivindicación de las predecesoras: ver todas las luchas que ha habido anteriormente. Sin tradición no hay futuro. Esta frase deberíamos decirla cada día porque parece que los derechos los tenemos garantizados y no es así. Una de las maneras de combatir las ideas de la extrema derecha es revisar y reivindicar los referentes feministas y ver que se ha tenido que luchar mucho para llegar hasta aquí.
De hecho, las chicas cada vez son más cercanas al feminismo y, en cambio, los chicos se alejan y se acercan a discursos más reaccionarios.
En esta cuestión la educación es básica. En los institutos y universidades se deben incluir referentes masculinos y femeninos, y pensamiento feminista en las asignaturas. Los chicos buscan sus referentes y las chicas buscan otros, y esto es un problema. Debemos conseguir que tengan referentes comunes, sean feministas o de reflexión filosófica y política. Falta mucha reflexión.
Aquí en Catalunya, por ejemplo, ¿nos ha faltado reivindicar referentes feministas?
Sí, y normalmente todas las mujeres referentes están conectadas. No hay una historia única y todas vienen de una tradición conectada y sólida, y a veces los discursos patriarcales y más conservadores han invisibilizado esta conexión. Después del feminismo más conservador de principios de siglo viene un feminismo más liberal, y los nombres se entrelazan entre sí.
En un momento del libro también dices que el feminismo liberal ha dado paso al feminismo radical, solidario y anticapitalista. En realidad era un paso inevitable, ¿no?
Sí. También debemos reconocer que hay muchos feminismos. Yo creo que es una de las tareas pendientes. A menudo hablamos de feminismo como si solo hubiera uno, y no. Como las ideas políticas, los hay de todos los colores porque el feminismo está presente en casi todos los colores políticos e ideologías. El feminismo actual es más radical y marxista. Ha habido un boom de traducciones de feministas internacionales al catalán, y una de las más traducidas es Silvia Federici, que es una feminista marxista. Esto demuestra que el feminismo está efervescente. Es evidente que en los últimos años el feminismo se ha expandido, por decirlo de alguna manera. Muchas mujeres de mi generación se identifican con el feminismo, y esto hace unos años solo ocurría en sectores muy concretos o militantes. Y esto es una victoria.
El movimiento feminista, como todos los movimientos, tiene altibajos. Después de las grandes movilizaciones del 8-M o 25-N de los últimos años, ¿nos encontramos en un punto de desmovilización?
Yo diría que estamos en un momento estable, tampoco se puede mantener siempre la intensidad de cuando estalló el MeToo, pero necesitamos pequeñas acciones para volver a la calle a manifestarnos así como acciones de reflexión, como reivindicar a las referentes y releerlas. Deberían volver los encuentros de los grupos de autoconciencia feminista.
¿El feminismo se ha vuelto a institucionalizar, como ya pasó en los años 80?
Sí. Cuando en los años 80 ganan los socialistas institucionalizan el feminismo socialista. Se creó el Instituto de la Mujer, Capmany fue concejala [en el Ayuntamiento de Barcelona]… En los últimos años, fruto de las grandes movilizaciones feministas, los gobiernos progresistas han creado el Ministerio de Igualdad en España, en Catalunya el Departament de Feminismes.
Dices que uno de los objetivos del libro es contribuir a la reconstrucción de una historia plural, compleja e incompleta. ¿Por qué incompleta?
Porque hay más momentos, y más mujeres que hay que reivindicar. Debemos dar nuestra perspectiva para recuperar esta memoria histórica colectiva, pero desde un punto de vista femenino y feminista. Por lo tanto, tiene que haber más historias y más libros.


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