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El robo de cientos de miles de euros en un convento queda impune por prescripción

Las monjas eludieron señalar a sospechosos

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Entrada del convento zaragozano de Santa Lucía

ZARAGOZA .- Un ladrón respiró aliviado este fin de semana. Y satisfecho, se supone, por los réditos de su audacia y su paciencia: ya no puede ser perseguido por haber robado 1,2 millones de euros en billetes de 500 del convento zaragozano de Santa Lucía, un asalto que ha prescrito por haber pasado cinco años desde que lo cometió el 27 de febrero de 2011. Aunque la Policía sospecha que, en realidad, el robo tuvo dos autores: uno material y otro intelectual. “Fue un robo de encargo y fácil”, explican fuentes policiales.

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El Grupo de Robos de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza tuvo desde el principio a dos sospechosos en el punto de mira, pero nunca logró reunir pruebas para incriminarlos.
El ladrón fue filmado por la cámara de seguridad de uno de los chalets cercanos al convento –las del cenobio no funcionaban esa mañana-, aunque no con la claridad suficiente para identificarlo. Sin embargo, su complexión casaba con la de uno de los sospechosos, un joven ratero de los alrededores de Zaragoza conocido por la Policía.

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Las monjas eludieron señalar a sospechosos

Faltaba localizar al ideólogo del asalto y establecer su relación con el ladrón, aunque los investigadores no tuvieron mucha ayuda de las religiosas en esa tarea. El Juzgado de Instrucción número 10 de Zaragoza archivó las diligencias en las que investigaba el robo a los tres meses de producirse por falta de autor conocido, ya que la Policía no logró reunir pruebas que incriminaran a los sospechosos. Cinco años después, las cosas siguen igual y el delito, un robo con fuerza en las cosas, ha prescrito.

El curioso caso del botín menguante

La cuantía del botín, que fue menguando sobre el papel, dio lugar a un curioso fleco del caso. A las ocho de la mañana del 28 de febrero, lunes, las monjas explicaban a dos agentes de la comisaría de San José que se habían desplazado hasta la calle Maestre Racional que echaban en falta 1,2 millones de euros en metálico. Eran “los ahorros de 40 años de trabajo”, les dijeron, tal y como refleja el atestado inicial.

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Isabel Guerra, la monja pintora

El asalto puso la lupa sobre la orden cisterciense, sobre el convento zaragozano, que era en esas fechas el principal mantenedor de su red de cenobios en España, y sobre su miembro más famoso: Isabel Guerra, la monja pintora, una de las firmas de mayor cotización del hiperrealismo. Sus lienzos se venden a precios superiores a los 40.000 euros y en ocasiones llegan a rondar los 50.000, mientras que sus litografías ya se comercializaban en esa época a mil la pieza.

La monja pintora del convento zaragozano de Santa Lucía, Isabel Guerra, muestra un retrato de la expresidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi. EFE

La web oficial de la artista expone una veintena de pinturas, seis piezas como “obras recientes”, dos decenas de dibujos y de piezas de “técnicas mixtas” y diez fotografías. No marca precios ni especifica que se trate de una página para vender cuadros, aunque sí ofrece un formulario de contacto. En marzo del año pasado expuso en una céntrica sala de exposiciones de Zaragoza 108 obras, en varias de las cuales se aleja de las técnicas ultrarrealistas.

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