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Salud mental Denuncian las restricciones de movilidad en las residencias psiquiátricas valencianas

Asociaciones de salud mental avisan que la reducción de visitas y las dificultades para salir de los centros están comportando el empeoramiento en diferentes patologías.

Una concentración ante la residencia Mentalia-Puerto celebrada el pasado 22 de diciembre.
Una concentración ante la residencia Mentalia-Puerto celebrada el pasado 22 de diciembre. Cedida por del Grupo de Ayuda Mutua en salud mental de València

joan canela

A pesar de no ser un grupo de riesgo de la Covid-19, los ingresados en residencias de salud mental valencianas se encuentran sufriendo un nivel de confinamiento equiparable en los centros de la tercera edad, con restricciones de salidas y de visitas que –al menos en un caso- llega al extremo de un confinamiento prácticamente total desde marzo. "Los protocolos habituales de movilidad y de visitas ya son muy restrictivos –denuncia Lola Escalona, miembro del Grupo de Ayuda Mutua en salud mental de València (GAM)-, pero desde octubre, con el repunte de infecciones por Covid las restricciones han aumentado de forma injustificada, agravando los síntomas de muchos pacientes". La situación se está convirtiendo en "una bomba de relojería", en palabras de esta activista, quien también recuerda que "es una contradicción que cuando hubo el confinamiento general, tener un problema de salud mental era un motivo que permitía salir de casa y ahora, en cambio, sea a la inversa".

Escalona denuncia que no hay ninguna medida legal que avale estas medidas, puesto que "la consellería levantó todas las restricciones de confinamiento el 26 de agosto, y desde entonces no ha dictado ninguna nueva orden". Ante esta situación, tanto el GAM como otros colectivos que trabajan por el bienestar de las personas con problemas de salud mental –Imaginave, Orgullo Loco o el grupo de música Guitar Heroes-, agrupados en la plataforma Activistas en Acción, se están movilizando para conseguir una mayor intervención de la Dirección General de Diversidad Funcional en el control de las residencias. Pero también piden un cambio de modelo, con tratamientos individualizados y más autonomía para los residentes. El jueves 7 de enero han convocado una concentración ante la residencia San Ramón de Picassent, continuación de otra anterior realizada ante las puertas del centro Mentalia-Puerto, de València, donde leyeron los derechos de las personas con trastornos y después los tiraron a una papelera, simbolizando que estos se vulneran sistemáticamente.

Encerrados desde marzo

La situación de Mentalia-Puerto es la más grave, siempre según las denuncias de estos colectivos. Sergio Pelijero, vocalista del grupo Guitar Heroes y que se define como "superviviente" de los trastornos mentales, explica que los residentes allí ingresados prácticamente no pueden salir del centro desde marzo. "Si tienen suerte, pueden ir 15 minutos a tomar un café, siempre acompañados de los monitores. Los hay que no pueden ver sus familias desde hace meses. Mis amigos que están dentro no paran de enviarme audios explicando que no pueden más, y el riesgo de suicidios es muy alto", denuncia.

Pelijero también afirma que la dirección del centro "se excusa en ‘órdenes de arriba’ para mantener estas medidas, pero nosotros sabemos que la consellería no lo avala y nunca nos han querido enseñar estas órdenes por escrito". Por eso reclama que la Generalitat defienda los derechos de las personas que tiene bajo su tutela" –unos 3.000 en total, sumando todo tipo de discapacidades- y que estos centros, actualmente concertados, "pasen a ser gestionados de forma pública".

Público ha intentado infructuosamente recoger la versión de la dirección de Mentalia-Puerto –gestionada por la multinacional Domus Vi, implicada en varios escándalos por la gestión de residencias de ancianos (https://www.publico.es/sociedad/ccoo-reclama-revision-integral-modelo-residencias-frenar-infecciones-covid.html). Por su parte, fuentes de la consellería de Igualtat i Polítiques Inclusives, de la cual dependen estas residencias, aseguran que se han reunido con estos colectivos y han escuchado sus demandas, pero que estas "no tienen ninguna base". "Se han hecho inspecciones como nos han pedido. Primero telemáticas, pero como nos dijeron que no era suficiente y que podían estar coaccionando los internos, se han repetido presencialmente, y todas las residencias están cumpliendo los protocolos estrictamente. No se han detectado irregularidades ni tampoco la situación extrema que están denunciando".

Cambio de modelo

Según un estudio de la Fundación Española por la Prevención del Suicidio elaborado este mismo 2020 "el aislamiento produce ansiedad, estrés, depresión y conductas suicidas, malestares que si se van acumulando pueden desencadenar formas de violencia verbal y de otros tipos.(...) El desarrollo de unas relaciones equilibradas tanto en las relaciones externas (familiares, amigos, etc) como en las relaciones internas (con otros internos, personal de la institución, etc) son indispensables para el bienestar" de las personas con problemas de salud mental. En una línea similar, la psicóloga Zineb Aghedar, coordinadora del servicio de atención psicológica por Covid de Psicología sin Fronteras, alerta que "el contacto con personas próximas, que se preocupan para tú, siempre es útil" para una buena salud mental, aunque también huye de generalizaciones y pide estudiar "caso por caso".

Esta demanda de una atención más personalizada también la hace suya el abogado Gonzalo Nielfa, de la asociación Asiem, de defensa de los derechos y la calidad de vida de personas con problemas de salud mental grave y sus familiares: "Hace falta unos tratamientos más individualizados, tenemos un problema de modelo y no de mala fe". Nielfa también reconoce que no todas las personas ingresadas pueden estar al límite, pero alerta que "las demandas de atención son reales y nos lo explica, en primera persona, la gente que está ingresada, que nos dice ‘que no puede más’. No los podemos olvidar".

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