La lista de espera se enquista en Atención Primaria: más de ocho días de media para poder ir al médico
El 34% de la población afirma que esta problemática en el servicio público se ha agravado, según el último barómetro sanitario del CIS.
Fuentes del Ministerio de Sanidad recuerdan a 'Público' que los tiempos de espera "dependen de las autonomías y de la disponibilidad de profesionales".

Madrid--Actualizado a
Las listas de espera en Atención Primaria siguen siendo un cuello de botella en las comunidades autónomas de España. El último barómetro sanitario, correspondiente a abril de 2025, revela que casi ocho de cada diez ciudadanos tuvieron que aguardar una media de 8,78 días para ser atendidos por su médico de cabecera. Esta cifra no ha cambiado respecto al año pasado, lo que evidencia un estancamiento en el servicio público.
Como cada año, el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han tomado el pulso a la opinión pública sobre el estado del sistema sanitario. Los resultados del barómetro de este año continúan arrojando una sombra sobre la Atención Primaria. Lejos de mejorar, el diagnóstico ciudadano refleja un servicio estancado y en apuros, cuyas deficiencias vienen siendo denunciadas desde hace años tanto por profesionales como por pacientes, sin que las soluciones lleguen con la urgencia que el sistema reclama.
El CIS realizó 2.452 entrevistas en todas las comunidades autónomas. Casi la mitad de las personas encuestadas considera que la situación de las listas de espera sigue igual, mientras que un 34% afirma que ha empeorado. Solo un 9,6% percibe alguna mejoría. El 69% de los ciudadanos tuvo que esperar más de un día para conseguir cita con su médico de cabecera, y apenas un 21% fue atendido el mismo día o al siguiente. En urgencias, más de una cuarta parte de los usuarios tuvo que aguardar entre dos y cuatro horas para ser atendido.
Ana Encinas, médica de Atención Primaria: "Es muy grave, por el maltrato que sufrimos... y también la ciudadanía. Es un maltrato doble"
La espera para consultas con especialistas también se hace larga: el 26,7% tuvo que esperar seis meses o más desde su cita en Atención Primaria hasta ser visto por un especialista. Y en cuanto a las pruebas diagnósticas, las demoras se disparan: las colonoscopias encabezan la lista con una espera media de 113 días, seguidas por las resonancias (73 días), las ecografías (61 días) y los TAC o escáneres (56 días).
Ana Encinas, médica de Atención Primaria, destaca a Público la frustración que viven muchos profesionales del sistema público. "Somos muy conscientes de que la atención que damos no es, ni de lejos, la que podríamos y deberíamos ofrecer", afirma. Según Encinas, la ciudadanía también percibe el deterioro: "Saben en qué situación estamos. Con los pocos recursos que tenemos, intentamos ofrecer la mejor atención posible".
Uno de los datos que más le llama la atención del último barómetro sanitario es el relativo a la salud mental: el 37,5% de los pacientes que acudieron al sistema público por un problema psicológico o emocional no fueron atendidos por un especialista en salud mental, sino por su médico de familia. "En la consulta veo tantísimo sufrimiento y angustia relacionados con los determinantes sociales, que me siento obligada a sostener a mucha gente", relata Encinas. "Desde Atención Primaria filtramos muchísimo para evitar que los servicios de salud mental se colapsen aún más".
El 37,5% que acudió al sistema público por un problema psicológico fue atendido por su médico de familia, según el CIS
Además, la sanitaria denuncia una pérdida grave de un valor esencial en la Atención Primaria: la continuidad asistencial. "Están dinamitando la longitudinalidad, que es clave. Que el mismo profesional acompañe el proceso y conozca la historia del paciente tiene un impacto enorme en la calidad de la atención. Pero ahora se prioriza que el paciente sea atendido como sea, donde sea, cuando sea y por quien sea". Para ella, el problema no es solo estructural, sino también humano. "La situación que atravesamos es muy grave, por el maltrato que sufrimos los profesionales… y también la ciudadanía. Es un maltrato doble", concluye.
Por su parte, Manuel Martín, presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), advierte a Público que los tiempos actuales de espera en Atención Primaria "son una señal clara del deterioro del sistema". "Si el tiempo de espera es de casi nueve días, se está produciendo un colapso del modelo. No puede permitirse que una persona que se siente enferma tenga que esperar más de una semana para recibir atención médica", denuncia.
Manuel Martín (FADSP): "Los recursos siguen siendo los mismos que en la pandemia, insuficientes"
Martín señala que, pese al impacto de la pandemia, los recursos disponibles siguen siendo los mismos que entonces, lo que considera "absolutamente insuficiente". La falta de personal, subraya, mantiene la Atención Primaria en una situación que califica de "inaceptable". A ello se suma, dice, el tiempo medio de espera para consultas con especialistas, la realización de pruebas diagnósticas y, en su caso, la espera para una intervención quirúrgica. "Si sumamos todo ese recorrido, el tiempo medio de espera puede alcanzar entre 270 y 280 días, dependiendo de la comunidad autónoma", afirma. "Es decir, algo absolutamente incompatible con una atención cercana, accesible y de calidad para la población", concluye.
Sanidad apunta a la gestión de las autonomías
Desde Sanidad subrayan a Público que la gestión de los servicios sanitarios, incluida la Atención Primaria, "es competencia directa de las comunidades autónomas, por lo que los tiempos de espera varían significativamente entre territorios". Recuerdan además que uno de los factores que condicionan estos tiempos es "la disponibilidad de profesionales". En este sentido, destacan que "durante la última legislatura del Partido Popular no se incrementaron las plazas de formación sanitaria especializada en Medicina Familiar y Comunitaria, mientras que, desde la llegada del actual Gobierno de coalición en 2018, estas han aumentado un 40%. Como resultado, en 2024 se graduaron un 56% más de especialistas que en 2018".
El departamento de Mónica García también señala que el barómetro Sanitario no es, a su juicio, la herramienta más adecuada para medir con precisión las listas de espera en Atención Primaria, "ya que no ofrece datos estructurados como los que proporcionarían los sistemas de información específicos". Por ello, explican que se ha creado un grupo de trabajo centrado en desarrollar un sistema fiable que permita cuantificar y analizar correctamente estos tiempos de espera. En cualquier caso, insisten en que, más allá de las cifras globales, "las diferencias entre comunidades autónomas hacen que la realidad asistencial sea muy distinta según el territorio".
Casi la mitad pide cambios en el sistema sanitario público
El último Barómetro Sanitario de 2025 también muestra una valoración general del sistema sanitario público en España bastante estable, con un 53,9% de la población que considera que funciona bien o bastante bien. Sin embargo, el 45,1% opina que necesita cambios importantes. Al analizar las opiniones de las personas que han utilizado los servicios en el último año, la percepción mejora notablemente: un 80,7% ha acudido a Atención Primaria y un 44,7% a atención hospitalaria, con más del 80% de satisfacción en ambos niveles asistenciales.
El 45,1% opina que el sistema sanitario público español necesita cambios importantes, según el CIS
Dentro de los servicios mejor valorados se encuentran las urgencias y la atención hospitalaria a pacientes ingresados. Aunque la Atención Primaria y las consultas hospitalarias también reciben buenas valoraciones, en estas últimas la satisfacción es ligeramente menor. En cuanto a la hospitalización, un 81,4% de los pacientes ingresados valora positivamente su experiencia, mientras que un 72,8% de quienes acudieron a urgencias también se mostró satisfecho. Sin embargo, un 24,3% de la población ha tenido problemas para acceder a su médico de familia, y muchos terminaron recurriendo a urgencias o no asistieron a la cita asignada.
En relación con el uso de nuevas tecnologías en la sanidad, la mitad de los encuestados se siente incómoda con la idea de interactuar con un asistente virtual, y el 42% tiene dudas sobre la inteligencia artificial en el seguimiento de enfermedades. Además, un 37% se muestra inquieto con la idea de una cirugía realizada por un robot, y un 31% tiene dudas sobre la IA interpretando radiografías. También se observa una falta de familiaridad con el uso de Internet en la salud: el 66,6% no ha consultado su historia clínica en línea, y la mayoría de las consultas siguen realizándose de forma presencial (78,7%), frente a un 19% de citas telefónicas.
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