La paradoja del "paro a la inversa" convocado en La Paz: ponerse en huelga para que haya más sanitarios trabajando ese día
En muchas plantas del hospital madrileño la plantilla mínima que fija la ley cuando se convocan huelgas es más alta que la dotación habitual durante el verano.

Madrid--Actualizado a
Buena parte de la plantilla del Hospital Universitario La Paz de Madrid ha denunciado que, con la llegada del verano, se han enfrentado un año más a la falta de contrataciones y al cierre masivo de camas. Una situación nada novedosa que ha agravado la sensación de hartazgo entre los trabajadores y que ha culminado en la convocatoria de una paradójica huelga el próximo 26 de agosto.
Esta medida aspira a garantizar la atención que tanto les ha costado mantener durante lo que va de este período estival. "Convocamos porque ese día, con los servicios mínimos, habrá más gente trabajando que en un día normal", explica a Público Guillén del Barrio, portavoz del sindicato Trabajadores en Red. Este contexto responde a que, en muchas plantas del hospital, los mínimos que fija la ley cuando se convocan paros son más altos que la dotación habitual en verano. Por eso, los trabajadores hablan de una "huelga a la inversa", que consistirá en parar precisamente para que haya más gente.
La Paz es "el centro que más camas clausura" durante los meses estivales en toda la Comunidad de Madrid: un tercio del total, según estima Trabajadores en Red. El sindicato denuncia que esta reducción se combina con contratos temporales que sólo cubren el 21% de las vacaciones del personal. "La actividad no baja un 80%, los pacientes siguen llegando", recuerda Del Barrio, "pero el hospital se gestiona como si así lo hiciera".
Unidades que atienden casos extremadamente críticos, como neonatología, una referencia nacional para casos de gran complejidad, funcionan "muchos días" con dos enfermeras menos de las necesarias, informa Del Barrio. "Si hubiese huelga, estarían todas, es absurdo que tengamos que llegar a este extremo para que se cumpla lo que la ley marca como mínimo", continúa.
8.600 días libres en deuda con los trabajadores
Desde Trabajadores en Red también denuncian el sistema de sustituciones por baja médica. Un modo de operar que llegan a calificar como "perverso". Las plazas que quedan vacías por los descansos no se suelen cubrir, tal y como relata el sindicato, hasta pasadas dos semanas, cuando el hospital deja de hacerse cargo de costear la baja y lo asume la Seguridad Social. "Esperan 14 días para que les salga gratis", describe Del Barrio. Una demora, según el portavoz, que obliga a otros compañeros a doblar turnos y genera una deuda de días libres que se acumula año tras año.
"En 2021, eran más de 5.000, hoy la cifra supera los 8.600. Y lo más perverso es que para rebajar esa deuda directamente recortan personal, ya que donde tendría que haber seis profesionales ponen tres. Esos tres días que faltan se borran del registro. Lo pagan los pacientes y lo pagamos nosotros, con nuestra salud", detalla Del Barrio.
Lesiones, ansiedad y un clima de agotamiento
Un celador de este hospital, que ha decido mantenerse en el anonimato, tuvo que coger la baja en 2023 tras un accidente laboral y le implantaron un neuroestimulador en la zona lumbar. El trabajador, que ya fue operado en 2016 por problemas de espalda y de hombro, pidió una adaptación de su puesto laboral para que pudiera recibir ayuda en sus labores.
Un apoyo que, según cuenta, en muchas ocasiones no llegaba y forzaba las dolencias del celador. "Para llevar a un paciente y sacarlo del quirófano, muchas veces hasta el médico me tenía que echar una mano porque no había gente", relata a Público. En una de esas salidas del quirófano, describe que tuvo que transportar sin ayuda a "una persona de unos 140 kilos", lo que desató las dolencias que le han llevado a ser una persona dependiente, asistida de hecho por un neuroestimulador.
Tras tres años en el hospital, Inés, enfermera de Traumatología, también cuenta que tuvo que coger una baja en enero de este año por ansiedad. "Pasamos de llevar ocho pacientes a ocuparnos de 16 cada una, lo que era inviable", precisa a Público. "Yo me iba a casa con un nudo en el estómago, sin poder dormir, sin fuerzas ni para cenar y llegó un punto en que no pude más", continúa.
La enfermera estima que en su unidad un 30% de las compañeras han estado de baja por problemas de salud mental en los tres años que lleva en La Paz. "Lo comunicamos a la Dirección y siempre repiten que no hay enfermeras suficientes. Pero claro que las hay; lo que pasa es que no aceptan contratos de dos meses y medio en verano y la privada ofrece mejores condiciones", detalla Inés.
La Paz es un hospital de referencia, con más de 1.300 camas, pero cada verano se convierte en el ejemplo más visible de un modelo en crisis, que hace aguas.
"Un paciente ingresado con una vértebra cervical rota, ya desplazada, tuvo que esperar a ser operado porque no había personal suficiente. Durante ese tiempo, la vértebra se movió más, dañó la médula en la parte alta y finalmente le provocó la muerte", confiesa Carlos Sardinero García, de los servicios jurídicos de la asociación El Defensor del Paciente.
Los trabajadores, en definitiva, piden algo tan básico como poder desarrollar su labor en condiciones seguras para ellos y para los pacientes. "Nos gusta nuestro trabajo, lo que queremos es poder hacerlo con dignidad", insiste Inés. "No pedimos más que condiciones normales: ir a trabajar, atender a nuestros pacientes y volver a casa sin llorar", concluye.

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