La investigación apunta a las bengalas como causa del incendio en el bar de la estación de esquí suiza
Testigos y supervivientes aseguran que la estrechez de la única escalera de acceso al local obstaculizó la salida y el rescate de las decenas de personas que intentaban huir de las llamas y el humo.

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La pista más verosímil apunta a que el incendio que se declaró en la madrugada del 1 de enero en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana, en el cantón suizo de Valais, se declaró por el uso de bengalas en la celebración del año nuevo, que habrían prendido fuego al techo del local, según ha detallado este viernes la procuradora Beatrice Pilloud.
Estos elementos pirotécnicos "se acercaron demasiado al techo, que se encendió muy rápido y de manera general", ha señalado Pilloud en una rueda de prensa.
La tragedia, que se habría visto acrecentada por la existencia de una única y angosta escalera de entrada y salida, ha causado al menos 40 víctimas mortales y 115 heridos. Muchos de estos últimos se encuentran en estado crítico con quemaduras graves e intoxicaciones severas por la inhalación de humo.
Los testimonios de varios clientes de Le Constellation, un establecimiento muy conocido en la estación de esquí y frecuentado sobre todo por jóvenes, apuntan a que fueron los elementos de pirotecnia los que provocaron el fuego. Esa hipótesis aún no ha sido confirmada por fuentes oficiales, pero se ve reforzada por videos y fotos difundidos por la prensa francesa y suiza en los que se ven bengalas navideñas encendidas sobre botellas de champán en el interior del local, que provocan las llamas en el techo.
Ese material gráfico, también distribuido a través de las redes sociales, muestra cómo el fuego se extiende con rapidez, sin que al principio muchos de los asistentes a la fiesta le den importancia, mientras la música sigue sonando. El bar se encuentra en un subsuelo y según los primeros testimonios sólo tenía una escalera de entrada y salida, en forma de reloj de arena, ancha en los extremos pero angosta en el medio. Eso habría obstaculizado la huida de las personas que empezaron a escapar de las llamas y el humo, así como los intentos para auxiliarlas desde el exterior.
Las chispas de una bengala en el techo
Victoria, una joven superviviente cuyo testimonio fue recogido por la agencia EFE, señaló que el incendio se inició después de que una mujer se subiera sobre los hombros de un camarero con una botella de champán decorada con bengalas encendidas, cuyas chispas alcanzaron el techo.
En un video accesible en la web del diario Le Matin se ve cómo otro joven intenta apagar las primeras llamaradas del techo con lo que parece ser una prenda de vestir, mientras se escucha un primer "¡Ay, ay, ay, ay!" entre un ambiente inicial de despreocupación, con varias personas bailando y otras grabando el fuego con sus móviles. Luego, el local se ve envuelto en humo y llamas. Los expertos creen que la temperatura en su interior pudo haber llegado a los 700 grados, informa EFE.
Según narró Alain, un joven de 23 años amigo de dos de los fallecidos –una camarera que había empezado a trabajar recientemente en Le Constellation y un miembro de la seguridad del local–, él se salvó porque salió del bar media hora antes de que se declarase el incendio ya que tenía que trabajar ese día por la mañana. Según explicó, la escalera de entrada y salida era muy estrecha en algunas zonas –"Podían pasar a la vez dos niños, pero no dos adultos", dijo–. A la hora en la que él se fue, sobre la una de la madrugada, ya se habían encendido varias botellas con bengalas.
El cantón de Valais concentra buena parte de las estaciones de esquí más concurridas de Suiza, y la de Crans-Montana es una de las más lujosas y a la que acuden aficionados a la nieve de muchos países. El estado de algunos cadáveres está impidiendo que puedan ser identificados, aunque las autoridades ya han confirmado que hay al menos 14 ciudadanos y ciudadanas italianas y francesas desaparecidas y otras 21 personas de esas mismas nacionalidades hospitalizadas.
80 heridos en estado muy grave
Muchos de los médicos, enfermeros y demás personal sanitario del cantón que se encontraba de vacaciones se ha reincorporado a sus puestos de trabajo para ayudar en la asistencia e identificación de las víctimas. Según las autoridades de Valais el balance es "terrible": de los 115 heridos hay 80 en estado "muy grave" y algunos han tenido que ser trasladados a hospitales de Zúrich, Lausana y Ginebra, pues las clínicas locales ya están saturadas. Dado el elevado número de afectados, los gobiernos de Francia, Italia, Alemania y Polonia han ofrecido sus centros y camas para atenderlos.
"Hace 30 horas que busco a mi hijo por todos sitios, no sé en qué hospital o en qué morgue está"
Cerca del lugar del incendio se ha instalado una zona de atención a las víctimas y un velatorio improvisado donde vecinos de la localidad y familiares y amigos de las personas aún desaparecidas permanecen a la espera de recibir información, en una situación que algunos de ellos han calificado "de angustia insoportable". "Hace 30 horas que busco a mi hijo por todos sitios, no sé en qué hospital o en qué morgue está" ha lamentado la madre de Arthur, un chico de 16 años del que aún no se tienen noticias
Charlotte, madre de otro joven que se encontraba en otra fiesta en la misma calle del incendio, ha recordado los momentos de pánico que vivió hasta que vio a su hijo volver sano y salvo tras ayudar a varios de los heridos que salían de Le Constellation, llevándoles agua y cubriéndolos con mantas. Emma, una universitaria de 18 años, también contó cómo ella y sus acompañantes se salvaron de casualidad de la tragedia: "Estaba con algunas amigas en el bar de al lado, queríamos cambiar de local y pasamos delante, pero había un cola tan larga que nos dijimos: 'Mala suerte, no vamos a hacer esta cola tan larga'. Y decidimos ir a otro sitio".


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