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El Supremo condena a 54 años de cárcel a un entrenador por agresión sexual a cinco menores de edad

El escrito rechaza el recurso del hombre y subraya que no se vulneró su presunción de inocencia, ya que la prueba -las declaraciones de las víctimas, tres de las cuales testificaron ya como mayores de edad en el juicio oral- es "contundente".

Niños jugando al fútbol en una imagen de archivo. / PIXABAY
Niños jugando al fútbol en una imagen de archivo. / PIXABAY

efe

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 54 años de prisión impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya a un entrenador que agredió y abusó sexualmente de cinco menores, cuatro de ellos jugadores de equipos de fútbol de Viladecavalls (Barcelona).

La Sala de lo Penal, en una sentencia dictada el 3 de junio, rechaza el recurso del entrenador y subraya que no se vulneró la presunción de inocencia, ya que la prueba -las declaraciones de las víctimas, tres de las cuales testificaron ya como mayores de edad en el juicio oral- es "contundente".

Las primeras agresiones se remontan a 2007 y 2008, cuando el condenado tenía 18 años y sus víctimas entre 13 y 14. Según el relato de hechos probados, el acusado se ganó la confianza de tres jugadores del equipo invitándolos a comer, a cenar, a ir al cine e incluso haciéndoles regalos.

"Aprovechándose de su condición de entrenador del equipo de los tres menores, con la autoridad que ello entrañaba ante los menores, y la relación de confianza que el acusado había generado previamente", consiguió que los padres aceptaran que tras los partidos los chicos fueran a jugar a la consola o ver una película a su casa, lugar donde se cometieron las agresiones.

En su recurso el hombre cuestionó la validez de los testimonios de las víctimas y destacó que en aquella época tanto él, con 18 años, como los chicos, se encontraban "en plena adolescencia".

Diferencia de edad abultada

Pero el Supremo subraya que en esa franja de edad la diferencia de cinco años es suficientemente abultada como para marcar "ostensibles diferencias en la psicología de los intervinientes"; él era el entrenador y ellos "simplemente unos niños, ilusionados por la práctica del deporte, a quienes tendría que haber inculcado los valores deportivos, y no la degradación al sometimiento a ese tipo de prácticas sexuales, a tan corta edad".

"Los menores veían en el acusado a su referente, y además, dependían de él para la práctica del deporte, pues les amenazaba con no alinearles en el caso de no sucumbir a sus deseos; ostentaba, pues, una posición de superioridad de la que se prevalía para obtener tales tocamientos y felaciones", se subraya en la sentencia.

"Los menores veían en el acusado a su referente, y además, dependían de él para la práctica del deporte", subraya el escrito

La Sala, como hizo la Audiencia de Barcelona y el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, da credibilidad a los testimonios de las víctimas y achaca la pérdida de concreción en algún detalle en que pasaron diez años desde las agresiones al juicio oral.

Y destaca también las "corroboraciones periféricas", ya que además de por esas tres agresiones sexuales el acusado fue condenado en el mismo proceso por intentar abusar sexualmente de un menor que conoció en una discoteca en 2014 y por abusar sexualmente en 2016 de otro menor al que también entrenaba en un equipo de fútbol. Este último, recalca el alto tribunal, narró hechos y circunstancias "esencialmente idénticos".

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