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Universidades Las universidades se defienden de las críticas y aseguran que buscan alternativas de cara a la evaluación final​

Las universidades realizan un esfuerzo ímprobo por distorsionar lo menos posible los ritmos normales de la docencia durante el confinamiento, pese a que algunos estudiantes consideran que son insuficientes. Medidas como prestar dispositivos digitales y atención psicológica es lo que han puesto en marcha algunos centros universitarios para intentar paliar la situación de su alumnado.

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Interior de una universidad española. / ARCHIVO

La capacidad de diferentes universidades para reformular su docencia e impartirla a distancia ha sido puesta en entredicho por gran parte de su alumnado. Centros académicos como la Universidad de Granada (UGR), de Salamanca (USAL), de Valencia (UV) y, en la capital, Rey Juan Carlos I (URJC) y Complutense (UCM) han sido objeto de críticas en Twitter por parte del estudiantado que, en condiciones normales, inundaría sus campus, aulas y cafeterías.

La UGR vio sus deficiencias convertidas en Trendig Topic cuando cientos de sus estudiantes exponían sus demandas bajo el paraguas del hashtag #vergUGRenza

La UGR vio sus deficiencias convertidas en Trendig Topic cuando cientos de sus estudiantes exponían sus demandas bajo el paraguas del hashtag #vergUGRenza. Escuchadas sus propuestas, la Universidad se defiende alegando que el plan de contingencia ideado para la ocasión defiende la calidad docente, así como la no presencialidad; un plan en el que "se ha instado a los profesores a adaptar sus materias a la situación actual", según remarcan desde el centro de estudios. El control del cumplimiento de este plan se realiza a través de los departamentos de cada facultad, a los que se les pide un informe del estado en el que se encuentran: "Pretendemos flexibilizar y buscar fórmulas basadas en la evaluación continua evitando, en la medida de lo posible, el examen final".

El plan de contingencia del que hablan únicamente recomienda dar clases a los profesores, pero no les obliga a ello ya que desde la institución aceptan que "impartir las clases, a veces, no es posible hacerlo por videollamada porque no todo el profesorado tiene la capacidad personal ni los medios para hacerlo". En ese sentido, la UGR ha facilitado 755 conexiones a Internet a aquellas personas que lo han requerido e integran su comunidad educativa, en los que se incluye los equipos docentes de las facultades.

Plataforma online nueva para exámenes masivos

La caída de su plataforma virtual durante dos días es tildada de "puntual", y aseguran que un grupo de trabajo técnico está fortaleciendo su infraestructura. "En este momento, estamos desarrollando una plataforma satélite, totalmente nueva, en la que solo se llevarían a cabo los exámenes", añaden desde la UGR. Frente al requerimiento del estudiantado al considerar justa la desmatriculación gratuita y el reintegro de las cuotas de las asignaturas en las que se han alterado los planes docentes, el Vicerrectorado de estudiantes se encuentra trabajando en la medida, "porque sería lícito", aseguran desde la Universidad.

Del mismo modo, la Universidad granadina también está trabajando en un plan para ayudar a las posibles segundas matrículas de cara al curso que entra y que se prevén masivas, aunque "a nivel de Junta de Andalucía también harán algo en este sentido porque es evidente que resultarán necesarias", según fuentes internas de la UGR. Sin duda, el mes y medio de confinamiento también ha conllevado una carga excepcional a nivel psicológico en el estudiantado, y pese a que se quejan de que no se está teniendo en cuenta, desde la Universidad aseguran que son "absolutamente sensibles" y que están "intentado paliar las situaciones particulares que se puedan dar".

Aula de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. EFE/Quique Garcia/Archivo
Aula de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. EFE/Quique Garcia/Archivo

Así pues, el centro universitario que vi cómo Twitter convertía las quejas de su alumnado en número uno en España, llama a la reconciliación: "Más que hablar de dos bandos, tenemos que pensar que todos estamos en un mismo barco. Todo el mundo lo está haciendo lo mejor que puede dentro de sus capacidades y limitaciones", además de animar a "buscar la empatía y encontrar soluciones en común".

"En la URJC no hay sobrecarga de trabajo"

La URJC también se ha convertido en el blanco de la diana por parte de su alumnado. El centro de estudios vilipendiado por sus continuas irregularidades asegura que nueve de cada diez estudiantes se están conectando de manera regular al aula virtual y que no llegan a 150 las personas que han pedido un ordenador a la Universidad ya que no poseían uno propio. Respecto a la principal crítica vertida tanto desde individualidades como diferentes asociaciones estudiantiles en relación a camuflar exámenes finales como si fueran parciales, la institución académica responde: "Hemos estado en permanente contacto con los delegados de estudiantes de facultades y escuelas, y con los responsables académicos correspondientes. Estos casos son menores al 1% según los datos trasladados por los propios estudiantes", y agregan que estos mismos datos "indican que no existe sobrecarga de trabajo".

La URJC asegura que nueve de cada diez estudiantes se están conectando de manera regular al aula virtual

En relación a la denuncia de que la mayoría del profesorado se limita a subir documentos al campus virtual, la URJC afirma que se están realizando más de mil conferencias diarias con un 93 por ciento de estudiantes conectados a diario, y aunque aceptan que pueden producirse casos puntuales de profesores que no explican sus materias, aseguran que no es la línea general. Por su parte, fomentan la formación asíncrona al considerar que "funciona mejor en situaciones como la actual, en la que puede haber particularidades de espacios u horarios".

Cuestionados sobre si la URJC se haría cargo del desplazamiento y el hospedaje de aquellos estudiantes que se viesen obligados a desplazarse hasta la capital a realizar los exámenes de la convocatoria extraordinaria, conocidas como las recuperaciones, la entidad responde que están pendientes de lo que digan las autoridades sanitarias, además de encontrarse valorando varios escenarios, sin llegar a concretar cuáles. Sobre la desmatriculación se muestran cautos y señalan que la posibilidad está encima de la mesa pero se estudiaría caso por caso. Ante la queja consensuada de su alumnado relativa a las circunstancias que alteran sus condiciones psicológicas, desde la URJC se limitan a decir que "la Universidad presta un servicio de apoyo psicológico a toda la comunidad universitaria y también se han estado enviando herramientas emocionales para este tiempo especial".

La UGR cambia de opinión e incentiva las videoconferencias

La USAL vio cómo sus universitarios utilizaban sus siglas para reivindicar aquellas cuestiones que no consideraban justas con el hashtag irónico #USALyTirar y es la única que tras haber intentado este medio contactar en repetidas ocasiones por vía telefónica y correo electrónico no ha respondido. Diferente es la posición de la UV que sí ha querido responder a las demandas que Andrés Fernández, coordinador de la Asamblea General de Estudiantes de la universidad valenciana, hacía públicas.

Aceptando en un primer momento que la explicación del temario era aconsejable no hacerla por videoconferencia, desde la Universidad alegan que el estadio ha cambiado y que se vienen produciendo más de 1.200 comunicaciones telemáticas cada día. Asimismo, defienden el traspaso de la docencia presencial a la virtual con algunas cifras esclarecedoras: se han grabado más de 7.635 clases y se han publicado 12.743 vídeos como contenidos docentes en su aula virtual.

La UGR  alegan que el estadio ha cambiado y que se vienen produciendo más de 1.200 comunicaciones telemáticas cada día

Aseguran que las guías docentes "se han adaptado al nuevo contexto para seguir alcanzando las competencias previstas en los planes de estudios, por lo que el alumnado no se verá demasiado perjudicado en este sentido", tal y como indican a Público fuentes internas de la institución. Del mismo modo, han proporcionado "todo el equipamiento solicitado" por el estudiantado, algo que se ha traducido en 46 ordenadores, 47 más con conexión incorporada a Internet y 63 conexiones a la red. Sobre el estado psicológico del alumnado de la UV también se pronuncian: "El servicio gratuito de asesoramiento psicológico a estudiantes se ha reforzado con vídeos de apoyo de nuestra Clínica de Psicología para mantener unas buenas condiciones mentales durante el período de confinamiento", tal y como expresan desde la Universidad.

La Complutense espera a la Evau para decidir sobre los exámenes presenciales

La UCM no se queda atrás a la hora de tomar unas medidas que no parecen agradar totalmente a su alumnado. Según comenta Rosa de la Fuente, Vicerrectora de estudiantes, el centro universitario se ha encontrado con situaciones muy diversas de cara a adaptarse a la docencia virtual, tanto por las capacidades propias de los docentes como por su edad, en algunos casos. Incidiendo en la flexibilidad, desde esta universidad decana en la capital señalan que se encuentran muy influenciados por la Evaluación de acceso a la universidad (Evau) que se realizará a principios de julio, y según sea el protocolo sanitario de cara a este macroexamen, la UCM determinará si lo puede trasladar a sus pruebas escritas y presenciales, una medida que se desecharía inmediatamente en el caso de que las autoridades sanitarias lo desaconsejen o la Complutense no las pueda cumplir.

Del mismo modo, De la Fuente afirma que se están desarrollando diferentes planes de mitigación para aquellos estudiantes que se vean afectados, tanto si son examinados de forma virtual como presencial; y en la línea que otros centros universitarios, también han brindado ordenadores portátiles y conexiones wifi a quien lo ha solicitado, asegura la Vicerrectora. La UCM cuenta con un programa de apoyo psicológico para su comunidad universitaria desde donde les están trasladando la "carga emocional tan fuerte que tienen algunos estudiantes", por lo que la institución está pensando habilitar aulas grandes para aquellas personas que no tengan el espacio ideal para realizar los exámenes por Internet y, otra vez, estando siempre supeditadas a las condiciones sanitarias establecidas.

Varios alumnos se dirigen a la facultad de Medicina en la Universidad Complutense
Varios alumnos se dirigen a la facultad de Medicina en la Universidad Complutense. / ARCHIVO

Los estudiantes que sean de fuera de España podrán realizar sus exámenes de forma presencial en centros adscritos a la UCM y, si eso no fuese suficiente, aseguran establecer una solución habitacional ofertando habitaciones en los colegios mayores e un precio ajustado. La parte económica establece, más allá de la convocatoria anual de ayudas de la propia Complutense, una partida presupuestaria de nueva creación para paliar situaciones sobrevenidas por el coronavirus.

Sobre la desmatriculación, establecen dos estadios: uno se basaría en la desmatriculación académica, es decir, al alumno no se le reintegra el coste de las tasas pero cuando se vuelva a matricular tan solo tendría que abonar la cuantía como si se tratara de una primera matrícula; y otra con efectos académicos y económicos, únicamente orientada a aquellas asignaturas donde el elevado grado de experimentalidad presencial que no se ha podido llevar a cabo por el confinamiento ha imposibilitado la adquisición de conocimientos del alumnado.

En cuanto a las quejas relativas a los exámenes tipo test, en los que algunos estudiantes no tenían tiempo ni de leer todas las preguntas del cuestionario, desde la UCM aceptan que "ha sido una adaptación muy rápida y compleja" y que las diferentes herramientas de proctoring, aquellas utilizadas para controlar que el alumno no copie mientras realiza un examen de forma virtual, "no son muy respetuosas con el estudiantado", por lo que afirman que no las llevarán a cabo.

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