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Vacunación temporeros La vacunación de temporeros, a dos velocidades y sin coordinación entre el Gobierno y las regiones

La pasada semana arrancó con escaso éxito la inmunización de migrantes que viven en los asentamientos de Huelva, cuando la campaña de la fresa está acabando. Aragón ha vacunado ya a más de 7.000 temporeros de la fruta y empiezan con empleados de mataderos. En Lleida también se han puesto más de 3.000 dosis en el sector frutícola, que en 2020 acaparó los grandes rebrotes tras el primer estado de alarma.

Temporeros en Lleida
Temporeros recogiendo nectarinas en una finca de Alcarrás, cerca de Lleida, el pasado 22 de mayo. Pau Barrena / AFP

La pasada semana comenzó en Huelva y Almería la vacunación de personas migrantes que viven en los múltiples asentamientos irregulares de Andalucía, donde la campaña de recogida de la fresa y otros frutos rojos y el trabajo en los invernaderos atrae a miles de trabajadores migrantes; temporeros con y sin papeles que siguen el curso de las cosechas por todo el país y que entran dentro de los colectivos de especial vulnerabilidad.

La iniciativa llega al final de la temporada de la fresa de Huelva, cuando muchos de los trabajadores ya han abandonado la provincia para buscar empleo en otras recolecciones agrarias, como las de la fruta dulce de Aragón o Lleida. A diferencia de Andalucía, en estas regiones hace semanas que administran la vacuna monodosis de Janssen a los trabajadores del sector hortofrutícola. Justo durante el inicio de la campaña que el año pasado dio lugar a numerosos rebrotes que obligaron a confinar Lleida y varias comarcas aragonesas tras el final del primer estado de alarma. Los inmunizados ya se cuentan por miles en estas regiones.

Sin embargo, las cosas van más despacio en Andalucía. Hace dos semanas se realizó la primera vacunación masiva en un asentamiento de El Ejido. Junto a los sanitarios de Servicio Andaluz de Salud (SAS), un equipo de la ONG Médicos del Mundo colaboró en las tareas de sensibilización, acompañamiento y registro de personas interesadas en vacunarse. 170 personas recibieron su inyección. Este miércoles ha comenzado el proceso en los asentamientos de Níjar, en colaboración con las ONG Médicos del Mundo, Cruz Roja, CEPAIM, Almería Acoge y Hermanas Mercedarias. La Junta prevé inmunizar a unos 1.600 migrantes residentes en los asentamientos, aunque está por ver la cifra final de vacunados. Fuentes del tercer sector creen que el éxito será superior al de la vacunación en asentamientos de Huelva, ya que en los invernaderos el trabajo es más constante y hay menos movilidad de los trabajadores.

Escasa vacunación en los asentamientos de Lepe

La experiencia de Lepe (Huelva) no ha arrojado resultados positivos. Allí, además de los sanitarios del SAS, también es Cruz Roja la encargada de informar a pie de chabola sobre la importancia de la inmunización y hacer listados de personas que aceptan recibir la dosis. Sin embargo, de las más de mil personas que la ONG tenía censadas como residentes en los asentamientos cercanos a esta población, tan solo unas 160 se apuntaron en la lista tras varios días de campaña de información.

Aunque la Consejería de Salud preveía unas 400 inyecciones, en el punto de vacunación que se instaló para ello se administraron 190 dosis, según confirman a Público fuentes de Cruz Roja.

Este miércoles se repetirá el proceso para las personas que malviven en los asentamientos de Palos de la Frontera y Moguer, y la semana siguiente está previsto hacer lo propio en Lucena del Puerto. Según los registros de Cruz Roja, entre finales de abril y principios de mayo había contabilizados alrededor de 2.500 personas en los diferentes asentamientos de Huelva, y confían en que el porcentaje de vacunados sea mayor en las siguientes citas.

Tanto la ONG como la Consejería de Salud achacan esta reducida vacunación a la barrera cultural y del idioma, a la falta de información de los afectados, que suelen considerar que la covid no es una afección potencialmente grave y, sobre todo, a su constante movilidad. "La campaña de Huelva está ya casi terminada y muchos se han ido a otras regiones, por eso los datos de población en asentamientos pueden haber cambiado ya", apunta Rocío Pichardo, responsable de migraciones de Cruz Roja en Huelva.

Colectivo vulnerable, personal esencial

La vacunación de este colectivo se realiza dentro del grupo de personas de especial vulnerabilidad, como figuraba en la inicial estrategia nacional diseñada por el Ministerio de Sanidad, que también incluía a las personas en situación irregular. Aunque también podría haberse implementado dentro del personal considerado esencial, como las fuerzas de seguridad o el personal docente, ya que el sector agrícola nunca dejó de trabajar durante toda la pandemia.

Sin embargo, fuentes consultadas del tercer sector y otras conocedoras de los acuerdos en los diferentes consejos interterritoriales apuntan a que no ha habido una estrategia de vacunación coordinada por Sanidad para estos grupos en las diferentes comunidades autónomas. Cada región ha aplicado su propia estrategia en función de las vacunas disponibles y los grupos diana establecidos.

El resultado es una vacunación a dos velocidades en la que Aragón, por ejemplo, ya habrá inmunizado a la mitad de sus temporeros la próxima semana gracias a las listas de potenciales vacunados elaboradas por las empresas contratantes o las patronales, según explican fuentes de la Consejería de Sanidad aragonesa.

En esta región, la vacunación de temporeros empezó de forma simultánea en los propios centros de trabajo hace dos semanas en cinco grandes comarcas fruteras. Fueron inicialmente 2.500 dosis de Janssen las administradas, ya van por más de 7.000 y hay otra partida recibida y destinada a otros 3.800 temporeros. También está previsto que esta semana sean inmunizados con Janssen unos 5.600 trabajadores de cuatro mataderos aragoneses. Una mano de obra fundamentalmente migrante, en similares condiciones de vulnerabilidad que los temporeros (incluso pueden ser los mismos, apunta Sanidad de Aragón) y donde las bajas temperaturas de las cámaras frigoríficas hacen que el virus tengas más posibilidades de infectar.

Lleida, zona cero de rebrotes el pasado año

En Lleida, donde el año pasado hubo que decretar el cierre perimetral de casi toda la provincia por una trasmisión de coronavirus descontrolada que se inició en el sector de la fruta, también se ha vacunado ya a unos 3.300 temporeros.

Es el resultado de un plan especial de vacunación para el sector que comenzó el pasado 19 de mayo en las zonas del Baix Segrià, zona cero de los rebrotes del pasado año. La Conselleria de Sanidad catalana no ha facilitado aún información sobre nuevas vacunas para este sector, mientras que la granizada del pasado fin de semana ha echado perder parte de la cosecha. Se espera una menor afluencia de temporeros en los próximos meses.

La cifra de trabajadores que las empresas estiman necesaria para esta campaña está en unas 20.000 personas, lejos de las más de 30.000 que pidieron el pasado año, en pleno confinamiento, dando lugar a una llegada masiva que terminó con cientos de personas migrantes durmiendo en las calles de Lleida.

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