A los valencianos ya no les da todo igual: la masiva reacción social tras la DANA que rompe tópicos
Sindicatos y movimientos sociales convocan una huelga general para mantener la tensión de unas protestas masivas contra la gestión de la DANA que ya duran casi medio año.

València--Actualizado a
El tópico dice que los valencianos son un pueblo meninfot, es decir, que les da igual todo. Es un tópico, como todos, interesado. Y, como todos, también falso. La historia nos dice precisamente lo contrario: que los valencianos son un pueblo levantisco y rebelde. Las Germanies, los maulets, el último bastión de la Segunda República…
Pero, así y todo, los valencianos se han creído el tópico y lo han interiorizado. Después de la DANA, incluso se podía oír con el habitual tono de melancolía desde las filas de las izquierdas: “Si ahora hubiera elecciones, los volverían a votar”. Ya se sabe: el País Valencià y el PP son sinónimos. Es un relato que, ciertamente, ha calado aunque la realidad es que la Generalitat ha tenido durante los mismos años un president del PP y uno del PSOE.
Pero, también después de la DANA, las imágenes de cientos y cientos de voluntarios, armados con botas y palas al hombro, y cruzando puentes y desplazándose horas y horas a pie para echar una mano, dieron la vuelta al mundo. Aquí hubo una imagen que no casaba bien con el tópico y que, según explican las víctimas y las personas afectadas cuando se habla con ellas, tuvo incluso un efecto terapéutico. La tragedia se hacía un poco menos insoportable, gracias a aquella explosión de solidaridad.
Precisamente esta semana se ha presentado el Acuerdo Social Valenciano, impulsado por los Comités de Reconstrucción locales, para que las redes de apoyo mutuo que surgieron desde la base los días, semanas y meses posteriores a la DANA articulen una reconstrucción que sea respetuosa con el territorio.
No vale volver a hacer todo de nuevo igual, según explican, ya que, con el contexto de emergencia climática, los resultados serían los mismos, más pronto que tarde. Así pues, “la reconstrucción solamente será una realidad en la medida en que la sociedad valenciana mantenga el impulso de desobediencia civil y autoorganización que le permitió sobrevivir en el momento de mayor abandono institucional”.
Los Comités de Reconstrucción han lanzado una propuesta: una huelga general. Los sindicatos Intersindical Valenciana, CNT, CGT y COS, así como diferentes movimientos sociales, han recogido el guante y han convocado una huelga general para el próximo 29 de mayo ante la actuación "criminalmente negligente" en la gestión de la DANA. También protestan por el precio desorbitado de la vivienda y el "recorte de servicios públicos. Los cuatro convocantes sindicatos son también organizadores de las manifestaciones que se suceden cada mes contra el president de la Generalitat, Carlos Mazón.
Un antes y un después en la política valenciana
Una tragedia de la magnitud de la DANA forzosamente ha de producir escenarios inéditos. La política valenciana, lógicamente, vive dentro de un periodo de transición entre un antes y un después muy claro. Y ello provoca que los movimientos y los resultados sean muy difíciles de predecir y, así mismo, muy difíciles de descartar.
En este sentido, hay que recordar que València ha vivido ni más ni menos que siete movilizaciones masivas para reclamar la dimisión de Carlos Mazón en menos de seis meses. La primera, el pasado 9 de noviembre, fue la manifestación más multitudinaria que se recuerda. Y hay que recordar que tuvo réplicas en Alacant, Castelló o Elx, también masivas.
Pero es que, poco después, el 23 de noviembre, se produjo otra —no tan concurrida, obviamente— centrada en la educación, y, asimismo, una semana más tarde, el 30 de noviembre, cuando se cumplía un mes después de la tragedia, se convocaba otra más —esta sí, casi tan masiva como la primera—.
Desde entonces, ha habido una manifestación cada mes. Todas con una participación notable. Si bien es sorprendente esta capacidad de convocatoria, hay también cierto consenso en los movimientos sociales en señalar que una tensión como esta es difícilmente sostenible en el tiempo.
No obstante, la siguiente manifestación, la que conmemorará el medio año desde la tragedia, ya tiene fecha: será este lunes 28 de abril, en València. Esos mismos días, el PP europeo celebrará en la ciudad su congreso. El papel que tendrá Mazón es una incógnita. De hecho, a punto ha estado este congreso de cambiar de ubicación. También son una incógnita, aún, las protestas que se producirán con motivo del cónclave, pero lo que es seguro es que las habrá.
La extrema derecha, por su parte, intentó pescar en río revuelto durante los momentos más duros de la tragedia, pero ha perdido desde entonces casi toda su presencia social. Las masivas protestas impulsadas por los movimientos sociales contrastan con el conato de movilización que protagonizó en València la extrema derecha el 16 de noviembre, que se saldó con un sonoro pinchazo, ya que apenas pudo reunir un centenar de asistentes, entre los cuales estaba el diputado de Vox Carlos Flores Juberías, condenado por violencia machista.
Eso sí, la extrema derecha ha ganado peso institucional a través del pacto presupuestario entre PP y Vox, a través del cual el gobierno de Mazón asumía una gran parte de los postulados del discurso ultra en materia de inmigración, medio ambiente o derechos sociales.
En el espectro ideológico opuesto, la plataforma ciudadana Mai Més-Justícia per a València, que impulsa una denuncia judicial contra Mazón y contra los que juzga como responsables de la tragedia, ha lanzado un llamamiento a compartir las imágenes personales del día de la DANA. Para recoger las contribuciones en formato multimedia, ha abierto un formulario. Con la ayuda de un software, afirman que pueden llegar a detectar información relevante que, en un primer momento, podría haber pasado desapercibida.
Mientras tanto, Mazón sigue con su tónica de perfil bajo, agenda oculta hasta el último momento y, a pesar de ello, se topa con protestas a su paso. Eso sí, ahora con una claque que le acompaña de vez en cuando para aparentar normalidad.
La movilización social, por lo tanto, parece que desmiente el tópico de pueblo meninfot, como se ve. ¿Cómo se traducirá en las urnas? Cuando queda apenas un mes para llegar al ecuador de la legislatura, sigue siendo una incógnita. Ahora bien, si antes de la DANA la única duda que apuntaban las encuestas era si el PP de Mazón conseguiría por sí solo la mayoría absoluta o volvería a necesitar el apoyo de Vox, ahora este escenario está descartado del todo.
Nadie imagina una mayoría absoluta del PP que no hace tanto se veía como muy posible. No es un cambio menor, ciertamente. Y las posibilidades de los conservadores de retener el gobierno de la Generalitat pasarán, sin duda, por cómo consigan el relevo de un Mazón que se ve como una rémora insalvable para mantenerse en el poder. Y, para ello, el tiempo apremia.


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