La economía mundial resiste, de momento, las consecuencias de las guerras

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La situación en Oriente Próximo añade más inestabilidad a la ya lastrada economía, por el precio del petróleo y la guerra en Ucrania. Sin embargo, España mantiene las buenas previsiones. Según el plan presupuestario enviado a Bruselas, en 2023 nuestra economía crecerá un 2,4%, tres décimas más de lo previsto. Para el próximo año, el Gobierno rebaja las previsiones en cuatro décimas, hasta el 2%. Un crecimiento, en cualquier caso, superior al de la media de la zona euro. Las previsiones del Gobierno, incluidos 700.000 nuevos puestos de trabajo, impulsan nuestra economía. Que, sin embargo, se enfrenta ahora a varios enemigos.El principal riesgo para nuestra economía se deriva del impacto de la situación, las tensiones y los conflictos geopolíticos. De la guerra en Ucrania ya sufrimos las inflacionistas consecuencias. De la de Israel, dependerá de si se extiende el conflicto y hasta dónde. Pendientes de lo que suceda en Oriente Próximo, el petróleo se mantiene en los 90 dólares, de momento. El precio del gas sube pero resiste. E incluso los mercados europeos aguantan todavía tanta tensión.Muchas incertidumbres y una certeza para los próximos meses: la inevitable ralentización de la economía mundial.
-Redacción-