El ferrocarril fue el elemento unificador de la hora en el mundo

Durante el siglo XIX la hora no era un elemento imprescindible en la vida de los ciudadanos. Cada localidad tenía su hora basada en la hora solar media. Y la gente no notaba la diferencia porque el transporte de una localidad a otra era lento y no se apreciaba que la hora era diferente.
Pero el ferrocarril acercó los lugares y dejó en evidencia las distintas horas existentes incluso dentro de la misma provincia. Barcelona siempre iba 23 minutos por delante de Madrid y casi 43 de A Coruña. Con estos horarios coger un tren a la hora prevista se tornaba harto difícil. Solución: unificar la hora. Algo que se hizo en 1884 en Washington. Se dividió el mundo en 24 husos horarios con el Meridiano de Greenwich como referencia. España unificaría los horarios el 1 de enero de 1901.
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