Una colaboradora de Ana Rosa Quintana insinúa que Sánchez dicta las audiencias y las redes responden: "Cuando las mediciones te van mal, alimentas conspiraciones"

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Está ocurriendo, lo están viendo: la verdad dejó de ser verdad. Ana Rosa Quintana y sus contertulios acaban de dictaminar que lo que venía siendo cierto, ahora es mentira. ¿Que por qué? Porque lo digo yo. Pero no yo –humilde redactor de tremendings al por menor–, sino yo –bulero profesional dedicado a esparcir trolas en los debates que modera Ana Rosa.
Y así es como nuestro tradicional vedetismo ultra va, poco a poco, transformándose en trumpismo mediático. No sólo negando la realidad, sino creando una nueva, una que se engaste como un guante en nuestros intereses, que no son otros que los de la internacional facciosa que aguarda, agazapada, su momento.
¿Que a Ana Rosa Quintana no le va bien en las mediciones de audiencia? Muy sencillo: las audiencias están manipuladas. O mejor; es Sánchez el que las dicta a su antojo. —¿Pero a ver, señora, tiene usted alguna prueba que avale este asunto que usted está dejando caer de forma, si me permite, un tanto capciosa? —No tengo pruebas pero tampoco dudas.
Y así nos va.
Las redes, siempre al quite cuando se trata de detectar bulardos y conspiranoias, han reaccionado ante este nuevo intento de negarnos la realidad por parte de la escudería mediática de PP-Vox.
Y poco más, comentarles que es viernes y el cuerpito lo sabe. La jarana está al acecho y lo importante es siempre participar. Y mañana, cuando despierte resacoso y se arrepienta de lo que hizo o no hizo en el fragor de la noche, no niegue la realidad como hacen otros, sucumba a ella y asúmala.
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