El secreto de Letterboxd: la red social de cine que ha logrado desbancar a las demás
En un mercado saturado de opciones, la generación z buscó su propio espacio para compartir su amor al séptimo arte.

Zaragoza--Actualizado a
El cine es mejor si es compartido. Aunque el mero hecho de ver una película sea un acto individual, lo cierto es que las emociones que genera en nosotros son comunes. De ahí que el séptimo arte haya sido objeto de conversación habitual. Además, se trata de un medio capaz de abarcar a un público muy amplio: desde las grandes producciones de Hollywood, pensadas para un consumo de masas, hasta el llamado cine de autor, concebido para un espectador muy específico, el espectro es gigante.
Hablar de cine forma parte de nuestro día a día. Ya sea entre amigos, al salir de una sala de exhibición, como de una forma más profesionalizada. Antes se hacía a través de revistas especializadas y programas de radio y televisión, también de manera amateur en fanzines o radios libres. Con la llegada de Internet el paso fue natural: paginas web, blogs, webzines, podcasts y, por supuesto, redes sociales. Es así como en 2011 nació Letterboxd, una plataforma creada en Nueva Zelanda y que, de manera improbable, iba a conquistar a la generación z casi diez años más tarde de su fundación.
Qué es Letterboxd
Letterboxd es una red social dedicada íntegra y exclusivamente a los amantes del séptimo arte. Se trata de un espacio en el que los usuarios pueden llevar un diario de las películas que ven. Además, ofrece la posibilidad de realizar reseñas, darle una valoración a las películas según baremo de estrellas, hacer listas de cintas que se desean ver y, además, contactar con personas con intereses similares.
Es verdad que no se trata de una idea especialmente novedosa. De hecho, los dos creadores, Matthew Buchanan y Karl von Randow, admiten abiertamente haberse inspirado de manera directa en Goodreads, la red social dirigida a los lectores. Ese fue el high concept con el que iniciaron el proyecto, al que le costó despegar en el sentido comercial. Algo que a la larga le ha servido para generar una suerte de culto que todavía explota entre sus usuarios.
Por qué triunfó Letterboxd
Aunque durante varios años se fue granjeando un nombre entre el sector cinéfilo más hardcore, Letterboxd despegó sin duda durante la pandemia del Covid-19. Las diferentes restricciones de movimiento hicieron que el consumo del contenido audiovisual se disparara. Es verdad que fue la edad de oro de los streamers, pero también de las plataformas y, por ende, del cine. Algo paradójico si se tiene en cuenta que los rodajes se paralizaron y las salas de exposición permanecieron cerradas.
Mucha gente quería recomendaciones sobre qué ver y acudió a Internet. Varios de ellos terminaron en Letterboxd, que durante los años previos se había labrado un perfil de usuario muy definido. A diferencia de otras plataformas más masivas como IMDB, o Filmaffinity en España, Letterbox congregaba a un público más joven y lo que podemos calificar como cinéfilo. Es decir, ese que se interesa por el séptimo arte más allá de los últimos blockbusters del momento.
Curiosamente, ese target tan concreto hizo que cada vez más gente se adhiriese al espacio. Buscando, precisamente, compartir una afición con personas lo más semejantes posible. Esa misma comunidad, además, jugaba con unas reglas muy concretas, derivadas del Twitter pre-Elon Musk. El ejemplo más claro de ello se ve en las reseñas, que lejos de ser un análisis sesudo o técnico del filme, la mayoría de ellas consisten en chistes de una línea o dos sobre un aspecto muy concreto de la cinta. Algo que funciona a forma de chiste interno en un grupo de amigos, pero en esta ocasión compartido por aquellos que vieron la película.
Además, Letterboxd ofrece la posibilidad de comentar estas reseñas, también de seguir a sus autores. Así, poco a poco, el usuario puede ir tejiendo una red de prescriptores y prescriptoras acorde con sus gustos o forma de entender el séptimo arte. Algo que se potencia con las listas. El éxito de la plataforma en la pandemia fue tal que, en 2023, el 60% de la empresa fue vendida al fondo de inversión canadiense Tiny, en un acuerdo que según fuentes rondó los 50 o 60 millones de dólares. En enero de 2025, Letterboxd contabilizaba en 17 los millones de usuarios en todo el mundo.
La principal competencia de Letterboxd
El triunfo de Letterboxd fue en realidad muy contraintuitivo, pues cuando llegó al mercado el hueco que después ha ocupado ya estaba muy disputado. Como decíamos, el cine es uno de los temas de conversación más populares, por lo que casi desde la creación de Internet se ha utilizado para hablar de películas en él.
Así lo demuestra, por ejemplo, que la gran plataforma dedicada al séptimo arte, Internet Movie Data Base, conocida popularmente por sus siglas IMDB, fuese fundada en 1990. Evidentemente, con tal longevidad ha pasado por varios formatos distintos. Sin embargo, desde hace muchos años, además de la base de datos de referencia en lo que a cine se refiere, también posee un aspecto social muy importante. No es el único espacio similar. En España, por ejemplo, existe Filmaffinity, fundada en 2003 y que cuenta con features muy similares a las de Letterboxd, mientras que Peliplat está más dirigida al público latinoamericano. Otros espacios más dirigidos a la crítica como Rotter Tomatoes o Metacritic también incluyen ciertos componentes sociales, mientras que muchos otros proyectos similares se quedaron por el camino.
Sin duda, fue el nicho lo que ayudó a Letterboxd a hacerse un nombre. La cinefilia utilizada casi como un elemento de identidad y no tanto como un hobby o afición más. Durante un tiempo fue un meme recurrente: cuenta de Filmin (en España, claro), adoración por las películas de A24 y reseña en Letterboxd. Un estereotipo, sí, pero que deja ver al tipo de público que apeló primero la plataforma, para posteriormente abrir sus puertas a todo el mundo.


Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.