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Miss Pad Thai: Oda a la vida 'single'
Esther González lo tiene claro: la vida en pareja está sobrevalorada. Vuelve con su segundo libro y un montón de dramas cotidianos de cómo se afronta la independencia y la soltería. Todo junto y en formato cómic. ¿Listos para echar unas risas y hacer autocrítica?

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Miss Pad Thai no es el nombre del nuevo local de comida asiática de moda en Malasaña. Ni siquiera una marca de ropa kawaii. Es el alter ego de Esther González. "Soy una señora de 35 años, con mentalidad un poco adolescente, economía igual de precaria y un poco intensita", se define. Detrás de su personaje, se encuentra una cántabra, licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco y afincada en Barcelona. Buena mezcla. Mejor pluma.
Después de La vida siendo una intensa, llega ahora a las librerías Living la vida sola, un alegato hecho cómic para desmontar las virtudes de la existencia en pareja. Total, ya es bastante complicado convivir con una misma, como para multiplicar el reto por dos...
"Es un puñetero milagro poder independizarse antes de los 35 con los precios que tienen los alquileres. Yo tuve mucha suerte de encontrar un apartamento baratísimo, enano y totalmente vacío, en plena pandemia, pero estoy harta de precariedades, compartir pisos y vivir en habitaciones lúgubres", protesta. Su reivindicación nos representa y por eso el lector no puede evitar sonreír al verse reflejado en estas miserias cotidianas.
González utiliza las páginas de esta obra para aplicar otro prisma y tomarse a broma las pequeñas ruinas de su propia vida como soltera. "De pequeña me metieron en la cabeza sutilmente, con la cultura audiovisual de entonces, que el amor es lo primero, que el amor todo lo puede, que se deja todo por amor... Luego vas viendo que no, que lo primero es una misma y que no todo vale", cuenta. Con esta reivindicación como bandera, se convierte en Miss Pad Thai y convierte en viñetas su vida de soltera. "El mundo está hecho para la vida en pareja, desde la compra de comida en el supermercado hasta el pago de las facturas. Cuando descubres todo eso, te das cuenta de lo valiente que es estar solo", señala.
En un mundo dominado por las aplicaciones de citas, Esther González hace una radiografía de los perfiles más habituales y se desmarca del fenómeno Tinder. "Lo que más abundan son parejas en relaciones toxicas, infelices que ni siquiera son conscientes de ello y que se han acostumbrado a eso. Creen que es peor es estar solo o dejar las comodidades que tienen", desarrolla. Quizás por eso la app de la llama sigue ardiendo en muchos terminales. "Mira que se me dan mal las plantas, pero sin duda es más difícil encontrar algo decente en las aplicaciones de citas", dice con ironía. "Son como una lotería azarosa de personalidades y reconozco que lo intenté, pero todas mis citas fueron catastróficas", añade.
Sus dibujos reflejan a príncipes rana que tratan de vender bitcoins en la primera cita o que se lanzan "a ver qué pillan" sistemáticamente. "Recuerdo un encuentro muy triste en el que él se puso a gritar y a golpear la mesa totalmente fuera de control. Hablábamos sobre la infidelidad y supongo que le pondrían engañado. La gente de nuestro alrededor nos miraba y seguramente pensaba que era mi pareja y que yo le había puesto los cuernos. Pase bastante vergüenza", rememora.
La autora advierte que todo lo que se refleja en el libro son situaciones, perfiles y citas reales. "He tenido que cambiar cosillas y parecidos por respeto a los protagonistas, pero la esencia está ahí", aclara. "Hacer humor no es fácil", asegura. Cuando le tocó poner sobre el papel situaciones autobiográficas, tuvo que plantearse dónde estaba "la raya". "Todos somos humanos y podemos meter la pata en alguna ocasión pero, para mí, los límites del humor están en aquello que es machista, racista, homófobo, gordofóbico y, sobre todo, que tiene mala intencion. Lo importante es intentar hacer del mundo un lugar mejor, si se puede, y aprender de los errores", plantea. Por eso, sus viñetistas de cabecera son Sarah Andersen, Murrzstudio, Shencomix y Sketchshark. "Tienen un humor brillante, una forma de representar ideas muy buena", destaca.
Lo que no cuenta es que ella misma ya es referente para otros, incluso para algunos de sus creadores favoritos. Artbymoga compartió una viñeta en la que Miss Pad Thai comparaba a su ex con un triceratops y, poco después, Cabronazi viralizó dos cómics suyos en Instagram. Aquello fue su despegue. Hoy, solo pide escapar de la dictadura de los algoritmos y poder seguir haciendo lo que le gusta: "Llevo mal la lucha por la visibilidad, algunas redes pretenden esclavizarnos a todos y tenernos creando contenido sin parar. Paso mucho de esa dinámica. Quiero disfrutar de lo que hago sin obsesionarme", concluye.

