Este artículo se publicó hace 4 años.
'La Ruina': un podcast para reírte del 'pringado' que llevas dentro
Todos tenemos un anti-don. Algunos parecemos coleccionar anécdotas surrealistas para contar entre dos birras. Si eres uno de esos, este es tu show.

-Actualizado a
Eric Moussambani hizo historia el 19 de setiembre de 2000. Al menos, esa que escriben por los perdedores. Con una marca de 1 minuto, 52 segundo y 72 centésimas, el africano se convirtió en el nadador con el peor récord de los 100 metros libres. Este hito llegó después de un buen puñado de casualidades que determinaron su destino. El guineano se había presentado ante el Comité Olímpico de su país para participar en los Juegos de Sídney 2000 en atletismo, pero se encontró el equipo completo. Aquello, que podría haber sido el final de su aventura en la élite del deporte, se convirtió en un pase de oro para el despropósito. La organización le propuso, como alternativa, formar parte de su selección nacional de natación.
Moussambani aprendió los básicos de algunos pescadores y dedicó ocho menes a prepararse, sin entrenador, en una piscina de hotel que solo alcanzaba los 22 metros de longitud. Podía servir. Si todo hubiera encajado dentro de lo previsto, habría competido con dos rivales con poca experiencia y malos tiempos, pero de nuevo se produjo un giro de los acontecimientos: las salidas nulas de los representantes de Níger y Tayikistán le obligaron a luchar contra sí mismo en el agua. Sus largos en solitario convirtieron la anécdota en hazaña. Después llegaría un club de fans en Internet, monólogos que lo alzaron a la categoría de leyenda y un contrato de un año con Speedo. Incluso hubo quien pago 2.551 dólares (unos 2.430 euros) en una subasta por sus gafas acuáticas.
El humorista ha sido invitado especial de este formato en varias ocasiones. "Llevamos a gente que sabemos que encajará con nuestro rollo porque, en el fondo, el show funciona cuando se nota que estamos cómodos", aclara Fuentes. La mayoría de los vips que acuden a la cita forman parte del círculo de amigos de ambos guionistas. Álvaro Carmona, Elisenda Pineda, Arnau García-Hidalgo, Judit Martín, Guiu Cortés (El Niño De La Hipoteca) y Virginie, son algunos de los que han pagado el peaje de contar sus propias penurias a cambio de pasar un buen rato sobre las tablas. Este miércoles les toca turno a los artífices de otro podcast que lo está petando: La Pija y la Quinqui.

Carlos Peguer y Mariang son un ejemplo perfecto de cómo dos personas ajenas al formato pueden integrarse en él de manera que parezca que siempre han formado parte de su ecosistema. Al fin y al cabo, su propio espacio nació a principios de año alrededor de la mesa de cocina de su piso de estudiantes. Los dos exguionistas de Gen Playz (RTVE) se presentaban entonces como dos amigas completamente desquiciadas, abonadas a los traumas que ocasiona el amor romántico. Era inevitable que recuperasen de archivo alguna anécdota divertida de infidelidades y sexo desastroso, dos de los tópicos favoritos para los oyentes de La Ruina.
El podcast solo ha estandarizado una regla: máximo dos casos escatológicos por programa. El resto queda por descubrir. No hay barreras al campo. "Llevamos más de 500 ruinas y, a veces, me hace mucha ilusión pensar de que son un montón de historias que nunca habríamos conocido, porque esta gente no tienen un altavoz para contarlas y, de repente, aquella cita cutre que tuviste en Tinder puede acabar reventándolo en Tiktok. No está tan mal, ¿verdad?", resume Taltavull.