Siete motivos para ver 'Furia', la serie de HBO sobre mujeres al borde de un ataque de nervios
HBO Max lleva al límite a un reparto repleto de algunas de las mejores actrices españolas del momento.

Zaragoza-
El mercado audiovisual está sobresaturado. Hay muchas plataformas, muchas películas y muchas series que se estrenan cada semana; y en general poco tiempo disponible. Ante tanta oferta diferente, acertar con lo que ver puede ser complicado. Eso cuando no se malgastan varios minutos vagando por el menú sin encontrar lo que queremos. En un contexto así, tener un prescriptor que no sea un algoritmo es más que recomendable. Sobre todo para no perderse series como Furia, en HBO Max.
Para muchos, Furia es candidata a la mejor serie española de 2025. No en vano, la crítica internacional se ha mostrado encantada con ella. Por ejemplo, la revista Time dijo de ella: “Los seguidores de Almodóvar seguramente apreciarán el colorido diseño de producción, así como su mezcla de comedia negra con melodrama”. Por su parte, The AV Club escribió: “El guionista‑director evita inteligentemente los trazos gruesos sin diluir nunca la picardía, la diversión, el colorido y la energía maravillosamente musicalizada que hacen que Furia valga la pena”. Estos son los motivos para ver Furia en HBO Max.
Un reparto estelar
Lo primero que llama la atención de Furia es su reparto estelar, encabezado por: Carmen Machi, Candela Peña, Cecilia Roth, Pilar Castro y Natalie Poza, pero en el que también tienen mucho que decir Ana Torrent o Claudia Salas. Se trata, por lo tanto, de una obra coral, que en muchas ocasiones se apoya por completo en la interpretación de sus protagonistas. De hecho, la historia se articula en cinco tramas principales que, aunque se entrelazan, en ocasiones tienen un mínimo nexo de unión. Aunque todo queda cohesionado al final, tampoco es que importe mucho. No en vano el tema global y auténtico vector común es otro: cómo llegan a un punto en el que estallar es la única opción.
La mirada femenina
El reparto no solo es un lujo, sino que es necesario para poder contar lo que la serie quiere contar. Aunque el creador, director y uno de los guionistas es un hombre, Félix Sabroso, la serie apuesta por una mirada femenina. Suena a cliché, pero en este caso no lo es. Varios de los conflictos a los que se ven abocadas sus protagonistas suceden, precisamente, por ser mujeres. Es más, se le puede añadir un matiz pues tampoco es baladí que la mayoría sean mujeres de más de 50 años, un colectivo generalmente invisibilizado en la ficción. Claro que eso no implica que sean meras damnificadas.

Personajes complejos e imperfectos
Los personajes de Furia son imperfectos. Son víctimas del sistema, pero también parte activa de él y, por lo tanto, perpetradores del mismo. De esta manera, la serie se aleja de una narrativa simple de buenos y malos, de héroes y villanos, para establecerse en un tono mucho más rico en matices y, por ello, más cercano a la cotidianidad.
No obstante, más allá de sus contradicciones, todas ellas rebasan el límite de una manera completamente justificada por el guión. Es decir, no se trata de una serie de mujeres desesperadas porque sí, sino que el in crescendo está construido con coherencia narrativa.
El comentario social
El comentario social está presente a lo largo de todo el producto. Asuntos como la precariedad, el problema habitacional en todas sus vertientes, el edadismo o la desigualdad social poseen un peso importante dentro de Furia, pues al fin y al cabo son el contexto que propicia la ira de las protagonistas. Si bien es cierto que, quizá, este sea el aspecto en el que ofrece los brochazos más gruesos, en ningún momento el espectador se sale del producto ante la percepción de estar ante un producto panfletario.
El humor negro
Esto se debe a que la sátira social está abordada desde la ironía, el sarcasmo y, sobre todo, el humor negro. Furia no es un producto realista ni lo pretende ser. No es cine social, aunque conlleve cierta parte de denuncia. Sabroso lleva a sus personajes al extremo e invita al espectador a reírse de ello, generando una incomodidad cómplice que funciona muy bien.
Belleza estética
Cabe detenerse en la figura de Sabroso porque en Furia está en estado de gracia. Si bien su carrera como creador y director es irregular, por decirlo de alguna manera, aquí todo le funciona. El arte conceptual está tremendamente cuidado en cada episodio, capaz de mezclar atmósferas costumbristas con otras que trasladan al espectador a un terreno completamente irreal. No solo eso, el Sabroso director también acierta, prácticamente, con la composición y encuadre de cada plano. Una suma de aciertos a la que se suma la música de Aitor Etxebarria.
Capítulos cortos: 30 minutos
La dirección está espléndida y el formato de capítulos cortos, de 30 minutos de duración, ayuda a ello. La proliferación del formato series hizo que en más ocasiones de las deseables se hayan estirado tramas que no daban para más en orden de llenar varios capítulos de una hora de duración. No es el caso de Furia, en la que todos los episodios van como un tiro y deja al espectador con ganas de más, en lugar de agotarlo sin necesidad.
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