¿Es el delfín el animal más inteligente del mundo?
Aunque a veces creemos que la inteligencia es monopolio del ser humano, en realidad estamos equivocados.

Zaragoza-
El rasgo evolutivo del ser humano por excelencia es la inteligencia. Solo así se explica que una especie débil en lo físico y con un proceso de maduración tan lento haya logrado no solo dominar su entrono, sino someterlo a su voluntad. Sin embargo, por muy listos que seamos, no es menos cierto que también cometemos errores flagrantes. En ocasiones propiciados por nuestra propia soberbia. Uno de esos fallos es mirar por encima del hombro al reino animal, como si en él no existiera vida inteligente más allá de nosotros.
La evidencia nos indica lo contrario. Varias son las especies capaces de presentar comportamientos y rasgos que tradicionalmente asociamos a la inteligencia. Y, de todos ellos, quizá, el animal más evolucionado es el delfín. Estos mamíferos marinos son unas criaturas fascinantes, de los que todavía continuamos descubriendo cosas nuevas a día de hoy. Sobre todo, porque muchos aspectos cognitivos de ellos son todavía un misterio para nosotros.
El origen de los delfines
Se cree que gran parte de la peculiaridad de los delfines se debe a sus ancestros, porque poseen su origen en la tierra firme. Concretamente, se cree que los cetáceos provienen de los artiodáctilos, una familia de la que también proviene por ejemplo el hipopótamo. La hipótesis más aceptada es que estos se refugiaban en el agua, hasta terminar convirtiéndose en una especie marina.
Sin embargo, esta evolución no responde a algunas de las preguntas que convierte a estos simpáticos mamíferos en unas criaturas tan cautivadoras. Sobretodo aspectos como su capacidad de ecolocalización, una habilidad que les permite conocer su posicionamiento, así como el de otros delfines o el de posibles presas, gracias a la emisión de pequeños impulsos sonoros llamados clics. Se trata de un mecanismo muy similar al de los radares marinos que utilizan los barcos o submarinos, demostrando la capacidad de análisis cerebral que posee esta especie.
El cerebro de los delfines
De hecho, el cerebro de los delfines es uno de los grandes misterios que la comunidad científica está empeñada en descifrar. Aunque no es sencillo, hay algunos datos que nos indican que estamos ante una especie con, al menos, el potencial fisiológico de albergar una gran inteligencia. Entre ellos destaca el llamado coeficiente de encefalización, o lo que es lo mismo, el tamaño del cerebro en relación al resto del cuerpo. Por hacernos una idea, el ser humano tiene un coeficiente de encefalización de 7,3 el más alto de todos. Pues bien, el segundo de la lista es el delfín de cuello de botella, con un coeficiente de encefalización de 5,2.
Además, el cerebro de los delfines es tremendamente complejo. Su neocórtex es muy extenso y está repleto de pliegues, lo que se asemeja al de los humanos. No solo eso, sino que en él se han descubierto neuronas fusiformes que hasta entonces solo se conocían en las personas. Por ello procesan la información de una forma mucho más similar a nosotros, en lugar de otros animales también con cierto grado de inteligencia como lo son los primates.
El lenguaje de los delfines
Uno de los principales rasgos de inteligencia de los delfines es su capacidad de comunicarse con sus semejantes. No en vano, se sabe que estos mamíferos marinos emplean un lenguaje propio que, aunque consiste en ruidos y silbidos de diferente intensidad, así como en golpes y otros sonidos en principio rudimentarios, es mucho más complejo de lo que podría parecer a simple vista.
De hecho, se ha llegado a determinar que los delfines tienen nombre y se llaman unos a otros por este. Es decir, no solo reconocen a sus semejantes, sino que son capaces de diferenciarlos y referirse a uno u otro según el tipo de silbido empleado. Así lo determinó un estudio de la Universidad de St. Andrews, en Escocia, y que confirmó algo que la comunidad científica llevaba años sospechando. Los investigadores grabaron a un conjunto de delfines silvestres y observaron cada individuo solo respondía cuando oía su “nombre”. Se trata de una cualidad muy importante debajo del agua, ya que en muchas ocasiones los miembros de la familia no pueden verse los unos a los otros, ni tampoco olerse.
El uso de herramientas
No solo eso, sino que los delfines además son capaces de enseñar cosas a otros delfines en una muestra de conocimiento ancestral y comunicación entre unos y otros. Por ejemplo, en la bahía de Shark, en Australia, se ha demostrado que las madres enseñan a sus crías, casi siempre hembras, a colocarse una esponja marina en su hocico para protegerlo mientras buscan comida en el fondo del mar. Una técnica que no proviene del instinto, sino que es fruto de la enseñanza de generación a generación.
A su vez, este uso de las esponjas para un bien propio es un ejemplo palpable de que los delfines son capaces de utilizar herramientas que les ayuden en la pesca. A la sazón, otro rasgo de inteligencia más. No es el único método de pesca avanzado que poseen, pues también son capaces de crear trampas para sus presas mediante el uso de caracolas.
Autoconsciencia
Los delfines son conscientes en todo momento de su posicionamiento en el mar, también del de sus compañeros e, incluso, de la identidad de los mismos. Aunque el rasgo definitivo de inteligencia, seguramente el que diferencia a los seres humanos del resto de seres vivos, es la autoconciencia. Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos…
No parece que los delfines hayan llegado a desarrollar cuestiones filosóficas sobre su propia naturaleza, sin embargo sí que han demostrado un cierto grado de autoconciencia. ¿Cómo se prueba esto? Fácil, con la prueba del espejo. Los delfines mulares son una de las pocas especies capaces de reconocer su reflejo en un espejo. Así, se les ha visto utilizarlos para explorarse en ellos y poniendo muecas. Un tipo de comportamiento que solo es replicado por los grandes primates, los elefantes asiáticos y algunas aves como la urraca.
Hay que aclarar que no todos los delfines reaccionan de la misma manera ante la prueba, lo que podría implicar que existen grados de inteligencia entre unas especies de delfines y otras. Además, hay animales como el perro al que sí se le considera una cierta autoconsciencia pero que funciona por medio del olfato y no la vista.




Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.