Mastín del Pirineo: conoce la raza ‘gigante’ de las montañas

“En los setenta no sabíamos mucho de cinofilia. En realidad, no sabíamos mucho de casi nada, pero nos gustaba estar vivos y que, por fin, en España hubiera acabado de amanecer”. De esta forma comienza la historia sobre la génesis del Club del Mastín del Pirineo de España fundado en 1977 por Rafael Malo Alcrudo, Daniel Llorens Guerrero y Jaime Graus Morales y que se convirtió en el primer club de cinofilia nacional dedicado a una raza canina española: el imponente mastín del Pirineo. 

Nos damos una vuelta por el Pirineo aragonés y navarro y por el Valle de Arán, ahora que empiezan a llegar las primeras nieves a sus adorables pueblos, para rastrear la historia del mastín del Pirineo, cómo llegó a estar amenazado con la desaparición y cómo se ha recuperado en las últimas décadas. 

El mastín del Pirineo: el guardián de las montañas 

Varios mastines del Pirineo - Fuente: Club del Mastín del Pirineo de España / Facebook
Varios mastines del Pirineo – Fuente: Club del Mastín del Pirineo de España / Facebook

La raza mastina del Pirineo goza de buena salud, prueba de ello son los concursos que proliferan sobre este animal en varios puntos de España, desde la Comunitat Valenciana a Asturias pasando, por supuesto, por Aragón, tierra en la que se ha gestado la evolución del mastín pirenaico desde hace muchas décadas. 

Porque, como sucede con buena parte de las razas de perros, el mastín también surge por necesidad práctica, en este caso la de contar con un guardián de los rebaños que formaban la trashumancia desde los Pirineos hasta las tierras del Maestrazgo, desde las tierras altas aragonesas hasta el norte de la actual Castellón y el sureste de Teruel. 

Ya lo dice la ficha oficial del mastín que difunde la Federación Cinológica Internacional: en el pasado, el mastín cumplió funciones de guardería y defensa, de guardería de rebaños, especialmente de ovejas, y en la defensa contra alimañas, sobre todo lobos y osos. 

Y es que la defensa de estos rebaños era parte esencial de la subsistencia de las familias durante décadas: una manada de lobos podía echar por tierra el trabajo de años por un descuido.

Pero el mastín del Pirineo nunca se descuidaba, “no retrocediendo jamás” según reza su ficha. Así pues, no había mejor guardián en las montañas que este perro de apariencia noble y bonachona, pero de fiereza sinigual en la defensa de su territorio, así como de carácter “habilísimo” en la lucha.  

Pero los tiempos cambiaron tras las Guerra Civil, época en la que las estrecheces económicas alteraron las prioridades de los pastores: mantener un perro de gran tamaño como este —más de 80 centímetros a la cruz en el caso de los machos— que, además, había perdido en muchos casos su función original —defender rebaños que ya iban escaseando— provocó una pérdida de su patrimonio genético, “mestizándose en muchos casos y disminuyendo su número en manera casi definitiva para su propia supervivencia como raza pura”. 

Pero la labor del Club del Mastín del Pirineo fundado en 1977 llevó a su recuperación como raza, siendo cada vez más apreciada fuera de España, prueba de ello son los diferentes clubes que se han ido abriendo en otras partes del mundo, desde Finlandia a Estados Unidos. 

Mastín del Pirineo: cuidados y educación 

Mastín del Pirineo - Fuente: Club del Mastín del Pirineo de España
Mastín del Pirineo – Fuente: Club del Mastín del Pirineo de España

Dadas sus características físicas, el mastín del Pirineo no es un perro apto para cualquier entorno, por lo que hay pensarse muy bien si conviene tenerlo exclusivamente en un entorno muy urbanizado. No olvides su tamaño y sus funciones originales que sigue presentes en su actitud y comportamiento innatos.  

Es un perro extremadamente potente y musculado, robusto, pero ágil y flexible que requiere ejercicio diario tanto para mantener su tono físico como para satisfacer sus necesidades de carácter. No obstante, se trata de un perro cariñoso, noble y manso, considerablemente inteligente y perspicaz, mostrándose generalmente benévolo con otros humanos y perros.

De cualquier forma, como sucede con cualquier perro que viva integrado en un entorno humanizado, conviene socializarlo desde cachorro para que vaya asumiendo su papel que, desde luego, no es el mismo que tenía en las explotaciones ganaderas pirenaicas y en los periplos trashumantes. Ya no tiene que defender (por lo general) un rebaño de ovejas de lobos, osos y ladrones, por lo que deberá aprender a mostrarse sereno en ambientes en permanente contacto con humanos. 

No será difícil, en todo caso, porque, como decíamos, es un perro muy receptivo al adiestramiento, por lo que una vez que vaya perdiendo parte de su innato carácter territorial, agradecerá el contacto con todo tipo de personas y animales, siendo, en este sentido, un perro muy querido por los más pequeños debido también a su aspecto y su pelo tupido, grueso y moderadamente largo que, por cierto, deberás cepillar casi diariamente para evitar que se acumule la suciedad y se mantenga suave y sin nudos.  

La alimentación también es otro aspecto importante porque es un perro con cierta tendencia a la “glotonería” y, si esta se combina con la falta de ejercicio, puede desarrollar problemas de obesidad: el mastín del Pirineo requiere que pongamos mucha atención en una alimentación variada controlando su peso. 

Por lo demás, se trata de un perro fiel, sereno y muy familiar que puede ser muy apto para convivir en viviendas con un buen espacio disponible, especialmente si cuenta con entornos naturales amplios para ejercitarse y disfrutar al aire libre. No olvides que sus ancestros crecieron en los espectaculares parajes de los Pirineos… 



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