Cómo viajar con tu mascota en coche este verano de forma segura
Cada vez son más las personas que optan por irse de vacaciones junto a sus mascotas, aunque las dudas siempre llegan al montar al coche.

Zaragoza-
Cada vez son más las personas que apuestan por compartir sus vacaciones junto a sus mascotas. Tiene sentido, pues quién no querría pasar su tiempo libre junto a sus mejores amigos. Es el llamado turismo pet friendly, compuesto por una red de alojamientos, ya sean hoteles, apartamentos o campings, que permiten la estancia de animales junto a sus humanos. Claro que esta práctica abre una nueva diatriba, ¿cómo llego hasta el destino?
Viajar en coche con un animal tiene sus particularidades, que debemos respetar por su seguridad y la de todos los integrantes del vehículo. Al fin y al cabo, aunque se trate de animales tranquilos o incluso acostumbrados, no dejan de tener una cierta impredecibilidad que puede ser peligrosa cuando se circula por carretera. Por ello, antes de iniciar la ruta es imprescindible comprobar la normativa de la DGT al respecto.
Normativa de la DGT para viajar con mascotas
En realidad, la DGT no pauta exactamente cuál debe ser el método de transporte de una mascota dentro de un coche. No obstante, sí existe un marco legal que imposibilita el que los animales puedan campar libres y a sus anchas por el vehículo. Así, por ejemplo, tanto la Ley de Seguridad Vial, en su artículo 13, como el Reglamento General de Circulación (artículo 18.1) obligan a que el conductor mantenga su libertad de movimientos, buena visión y atención permanente a la conducción. Indirectamente, esto implica que una mascota no puede acceder al puesto del piloto, pues podría suponer una distracción al conductor.
De hecho, en una nota oficial al respecto, la DGT explicita que un animal no puede viajar suelto, ni con la cabeza por fuera de la ventanilla, ni sentarse encima del piloto. O dicho en otras palabras, el animal debe ir sujeto, pero ¿cómo? Las posibilidades son varias y dependen, sobre todo, del tipo de mascota: no es lo mismo transportar a un perro grande, como por ejemplo un mastín, que a un cachorro de gato. Tanto por tamaño como por comportamiento, ambos animales necesitan cosas diferentes.
Multas por viajar con un animal suelto en el coche
Según recuerda la propia DGT, el viajar con un animal suelto en el habitáculo está tipificado como una sanción grave y puede acarrear una multa de 200 euros. Una cantidad que puede multiplicarse en caso de que se considere que la conducta del conductor está poniendo en peligro la seguridad vial, como por ejemplo sería llevar al animal en brazos mientras se conduce. En ese caso, la sanción puede ser de 500 euros y acarrear la retirada de tres puntos del carnet de conducir.
Pros y contras de los distintos métodos para viajar con mascotas
Así, por el momento no existe una manera única de transportar a tu animal de compañía. Aun así, sabiendo que deben ir sujetos y que no se pueden acercar al puesto de conductor, sí que existen una serie de soluciones que tienen sus pros y contras.
Transportín
Evidentemente, la opción más habitual para transportar a una mascota son los llamados transportines, consistentes en un habitáculo portátil que se ha de adaptar al tamaño del animal. De hecho, les debe permitir ponerse de pie, girar sobre sí mismos y acomodarse. Todos ellos cuentan con un cierre en forma de reja y agujeros para que puedan respirar. Un asunto clave a la hora de utilizar el transportín es dónde colocarlo. Los más pequeños se pueden llevar en el suelo del coche, entre los asientos, mientras que los de mayor tamaño han de ir en el maletero. ¡Muy importante! El transportín debe ir anclado, generalmente al asiento, para evitar que se vuelque o salga despedido durante el trayecto.
Los transportines son ideales tanto para gatos como para perros pequeños o medianos. Por tamaño, es una solución que les permite ir seguros y cómodos, sin ser un peligro potencial para el conductor. De hecho, muchos animales se acostumbran a ellos y acaban asociándolos al coche y a viajar, sin que les suponga un estrés añadido. Para ello, eso sí, se ha de hacer un trabajo de aclimatación previa, generalmente por medio de recompensas, o introduciendo alguno de sus juguetes preferidos en su interior.
Arnés de doble anclaje
Para perros medianos y grandes, aquellos que quizá no estén tan cómodos en un transportín, o simplemente no podamos llevar una caja de su tamaño, existen una serie de arneses de doble anclaje pensados para que el perro vaya sujeto dentro del habitáculo. Un poco, a modo de cinturón de seguridad. De hecho, va enganchado al mismo, y evita que el animal salga despedido como un proyectil en caso de accidente.
Desde luego, se trata de un sistema mucho más seguro y cómodo para el animal que el ir sujeto del collar. Además, muchos modelos incorporan una zona acolchada en la parte del pecho que mejora su comodidad en los trayectos más largos. A la hora de comprarlo, resulta clave el que esté homologado y es muy importante que se ajuste al tamaño del perro. Se trata de la opción recomendada por la DGT si el transportín no se puede utilizar.
¿Se puede llevar al perro suelto en el maletero?
Técnicamente, la norma no prohíbe expresamente llevar al perro suelto en el maletero. No obstante, esta práctica puede derivar en sanción en muchas ocasiones. Lo primero que hay que tener en cuenta es que, tratándose de un ser vivo, el animal no debe viajar en el maletero de un turismo que esté completamente cerrado, fundamentalmente por motivos de bienestar animal: se trata de un recinto sin ventilar que puede resultar muy peligroso para él en caso de frenazo o accidente.
El escenario varía ligeramente si el maletero se comunica con el resto del habitáculo, por ejemplo retirando la clásica bandeja, pero sigue siendo un asunto complejo. Las recomendaciones técnicas apuntan a que, si el animal va en la parte trasera, lo haga en un espacio separado del resto del coche mediante una rejilla o barra metálica firme y homologada y, preferiblemente, dentro de una jaula o transportín fijado y colocado de forma transversal, de modo que en caso de frenazo o impacto no se convierta en un proyectil.
Incluso con rejilla, dejar al perro completamente suelto en el maletero sigue siendo una práctica discutible: puede considerarse que no va suficientemente sujeto y que, según cómo esté instalada la separación, exista el riesgo de que alcance la zona de asientos y, por tanto, sea una forma de transporte sancionable.





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