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"La decisión de atentar en España el 11-M se tomó por venganza"

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Con el estallido de las bombas en los trenes de Cercanías de la estación de Atocha en España también quedó herida la verdad, que muchos intentaron secuestrar recurriendo al dolor de las víctimas y la intoxicación informativa. Con el paso de los años, los juicios y las investigaciones, se ha ido echando luz sobre lo que ocurrió aquel 11 de marzo de 2004. Y ahora, una de las voces más autorizadas al respecto, Fernando Reinares, publica el libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España (Galaxia Guternberg). Mucho se ha publicado ya, pero esta obra es seguramente el documento más completo y riguroso sobre lo sucedido y despeja muchos interrogantes hasta ahora desconocidos. No todos. Pero sí da algunas respuestas clave: quién fue el inductor del atentado, cómo se configuró la red terrorista y cuándo y dónde se tomó la decisión de atentar en España.

La investigación que ha seguido Reinares durante 5 años le permite afirmar que la decisión de atentar se tomó en diciembre de 2001 en Pakistán, en la ciudad Karachi, más de un año antes de que se invadiera Irak. Esta decisión la tomó un individuo que desde 1994 estuvo en la célula de Al Qaeda de España, desarticulado parcialmente en 1997 en Valencia, en colaboración con un miembro del Grupo Combatiente Libio. Crearon una red que contó con una treintena de individuos, de los cuales no conocemos la identidad de todos. 'La decisión de atentar en España se tomó por motivos de venganza por haber desmantelado la red de Al Qaeda en 2001 y el conjunto de actuaciones antirreroristas en las que España se había destacado en los 90', afirma el autor.

Como se ha escrito mucho sobre el tema, manteniendo versiones muy diferentes, es fundamental ver quién hace estas afirmaciones. Fernando Reinares (Logroño, 1960) es catedrático en Ciencia Política, investigador principal de terrorismo en el Real Instituto Elcano y Adjunct Professor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgtown, además de investigador en diversas universidades como Florencia, Tranford, Oxford y Washington. Además, estuvo en primera línea de este caso como asesor de antiterrorismo del ministro del Interior entre 2004 y 2006 y como presidente del Grupo de Expertos en Radicalización Violenta de la Comisión Europea. 'Este libro va más allá de los sumarios, he consultado documentación oficial de distintos países como Italia, Marruecos, Serbia, Estados Unidos... También he consultado material de Al Qaeda, he tenido entrevistas con los servicios secretos de Pakistán y Libia, también con antiguos miembros de células yihadistas, y he trabajado con los servicios secretos de Estados Unidos', ha explicado en la rueda de prensa.

'Este libro es el resultado de un trabajo de investigación que comencé a finales de 2008, cuando tuve evidencia de un hilo del que tirar para extraer más verdad sobre el 11-M, y que concluí a finales de 2013, cuando tuve las últimas entrevistas', ha comentado el autor en la presentación del libro este martes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Antes, una solemne introducción: 'Los atentados del 11-M han sido de los que más impacto social, político y emocional han tenido en la historia reciente de España. Mientras todo el mundo sabe qué ocurrió ese día, las diferentes interpretaciones, análisis y opiniones de lo que ocurrió divergen en muchos casos'.

El título de la obra, ¡Matadlos!, según ha explicado Reinares, es una palabra que se repite dos veces en una serie de versículos concatenados en el Corán que el instigador del 11-M, el dirigente terrorista tenía subrayados en documentos personales, que aluden al hecho de lo que a su juicio estaba viviendo su célcula. 'Matadlos hasta que dejen de ser perseguidos'. Lo que también demuestra el libro es que 'tanto el proceso de toma decisiones como la organización operativa fueron de arriba abajo y gracias a la participación'. Y, evidentemente, 'no existe indicio alguno de la posibilidad de colaboración con ETA'.

En el libro se relata el hilo conductor de todos los hechos que fueron desde la desarticulación de la célula terrorista en 1997 en Valencia al atentado de Atocha, llegando al intento de repetir la tragedia en Barcelona en 2008, un hecho que pasó prácticamente inadvertido pero de vital importancia que el autor detalla con información inédita hasta el momento. De Karachi a Madrid, pasando por Libia, Turquía, Marruecos, Bélgica o Irán, los yihadistas fueron preparando durante años, unos planes que fueron mutando según se iban desarrollando los acontecimientos.

El cambio fundamental fue el apoyo que llegó en un determinado momento de la estructura de Al Qaeda, que sin embargo vino cuando la célula de España ya estaba organizada y preparando el ataque. El apoyo se debió a la decisión del número dos de la organización, que tenía previo contacto y amistad con los yihadistas de España, y a que el conjunto de los mandos encontraron favorable el respaldo en el contexto de la guerra de Irak 'para golpear a Occidente y provocar el distanciamiento entre las sociedades y sus gobiernos'.

Este investigador tiene una consecuencia de los atentados más que lamentar: 'La sociedad española no estaba preparada para esto. El terrorismo yihadista no estaba en las preocupaciones sociales y no había pasado a las agendas de los partidos. Se pasó a una sociedad más vulnerable. Sobre la base de nuestra tendencia de polarización política y falta de acuerdos, el resultado de los atentados fue la división de las fuerzas políticas y la sociedad española'.