Publicado: 03.10.2016 20:35 |Actualizado: 04.10.2016 07:00

Los neandertales ya llevaban joyas

La identificación de fósiles humanos en la cueva de Renne con un nuevo método confirma que la especie extinta tenía capacidad artística y se adornaba con collares de huesos y conchas que fabricaban.

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Algunos de los ornamentos corporales hechos con dientes, marfil y conchas descubiertos en la cueva de Renne, en Francia. MARIAN VANHAEREN

Algunos de los ornamentos corporales hechos con dientes, marfil y conchas descubiertos en la cueva de Renne, en Francia. MARIAN VANHAEREN

MADRID.- En la cueva francesa de Renne (el Reno) se encontraron hace más de 50 años pequeños adornos hechos con huesos, dientes, marfil y conchas perforados para collares, así como herramientas, que algunos expertos atribuían a los neandertales que supuestamente vivieron allí antes de extinguirse hace menos de 30.000 años. Otros aseguraban que los neandertales no tenían la capacidad de pensamiento simbólico para poder expresarse artísticamente y que se trataba de joyas hechas por nuestra especie, el Homo sapiens, que llegó a convivir y cruzarse con la especie extinta durante algunos miles de años.

Los símbolos, en forma de adornos personales o pinturas en las paredes al principio, constituyen una característica clave de la evolución humana, que caracteriza el desarrollo del Homo sapiens y se prolonga hasta la actualidad.



En esta polémica, que ha durado décadas y en la que los dos bandos han mantenido posturas muy enfrentadas, acaban de ganar puntos los neandertales, porque se han identificado huesos de esta especie en el mismo nivel de las excavaciones en que se encontraron las antiquísimas joyas. La clave está en un nuevo método de identificación, que se basa en las proteínas antiguas y promete resolver muchos otros enigmas paleontológicos.

El misterio rodeaba la llamada cultura chatelperroniense, cuyas muestras son numerosos adornos y herramientas hallados en una zona que comprende parte de Francia y de España, donde hay yacimientos en Guipúzcoa y en Cantabria. Si esta cultura representaba las primeras poblaciones del Homo sapiens o las últimas de los neandertales centraba el debate sobre la capacidad cognitiva de los neandertales y su reemplazo por el hombre moderno. El problema era que hasta ahora no se habían podido relacionar de forma concluyente los restos humanos identificados con los adornos, porque había expertos que creían que se habían mezclado hallazgos de varios niveles durante la excavación de la cueva de Renne. Pero por otra parte esta industria no parecía importada, porque era singular para su época.

“Ahora sabemos que algunos de los últimos neandertales de Europa elaboraron objetos que no vemos en la cultura neandertal anterior”

Como quedaban muchos pequeños fragmentos de huesos sin analizar, en los que el contenido de ADN era demasiado escaso para hacer un análisis genético, los autores del reciente estudio decidieron utilizar la nueva técnica que compara la proteína colágeno, cuya composición en aminoácidos es distinta en las dos especies, así como otras herramientas moleculares. La conclusión es que algunos de los fragmentos eran de humanos, y además neandertales, y que muchos pertenecían a un niño de corta edad. Como complemento, una nueva datación establece que la edad de las muestras es 42.000 años, la misma que la de los adornos y herramientas encontrados.

La explicación más simple es probablemente la correcta, aunque seguirá habiendo distintas interpretaciones entre los expertos. “Ahora sabemos que algunos de los últimos neandertales de Europa elaboraron objetos que no vemos en la cultura neandertal anterior”, ha dicho Frido Welker, investigador del equipo. “Por primera vez, se demuestra la efectividad de recientes avances en el análisis de aminoácidos de proteínas y en la datación por radiocarbono para distinguir los diferentes grupos del pleistoceno superior”.

“El proceso por el cual los humanos modernos reemplazaron las poblaciones arcaicas locales en Eurasia no se conoce bien todavía, ya que los fabricantes de muchos +conjuntos de herramientas de este periodo siguen siendo desconocidos” dice Jean-Jacques Hublin, coautor del artículo científico. “Este tipo de investigación nos permite ahora extraer fragmentos humanos no reconocibles de grandes yacimientos y rehacer nuestra visión de cómo y a qué velocidad se produjo este importante acontecimiento en la evolución humana, con nuevo material”.

Esto da la razón a los expertos que siempre han creído que los neandertales tenían una capacidad cognitiva suficiente para ser capaces de hacerse adornos, aunque probablemente influidos por sus nuevos vecinos, los cromañones o humanos modernos. El paleontólogo español Juan Luis Arsuaga, en su libro titulado precisamente El collar del neandertal, sugiere que los neandertales aprendieron de los cromañones, entre otras cosas, el gusto por el adorno personal. Sin embargo, esto solo se produjo en algunas zonas, ya que no se observa lo mismo en las poblaciones de neandertales de la península Ibérica al sur del Ebro, que además fueron los últimos en extinguirse. Otros expertos creen que la influencia no fue solamente de vecindad, sino genética, ya que se cruzaron individuos de ambas especies y tuvieron descendientes mestizos con posibles nuevas capacidades.

En el proyecto de investigación han participado la Universidad de York (Reino Unido), el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y otros centros de Holanda, el Reino Unido y Francia. Los resultados se publican en la revista Proceedings de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.