Publicado: 24.04.2015 20:17 |Actualizado: 25.04.2015 08:00

Superhéroes de Occidente contra
héroes de la URSS

El cine ruso comienza, gracias sobre todo a las subvenciones, a recuperarse y plantar cara, al menos en casa, a la cultura de masas procedente de Estados Unidos

Publicidad
Media: 3.80
Votos: 10
Comentarios:
Cartel de 'La batalla de Sebastopol'.

Cartel de 'La batalla de Sebastopol'.

MOSCÚ.- El pasado 7 de abril, Jamzat Jirajmátov, Defensor del Menor de la República de Chechenia, anunció la puesta en marcha de una campaña para producir muñecos basados en héroes nacionales chechenos. El objetivo era luchar contra el dominio de juguetes occidentales basado en películas sobre superhéroes o similares, como los Transformers. La noticia fue recibida con burla desde la prensa occidental, y si bien la intención de las autoridades chechenas puede estar basada en un rechazo elemental a Occidente, la iniciativa también puede verse desde el ángulo opuesto. Y es que en ningún otro campo, la hegemonía cultural de Estados Unidos es tan visible ni ha sido tan bien estudiada como en el cine.

Países como India o China, con ricas culturas milenarias, se enfrentan a la enorme presión de la cultura de
masas estadounidense

Países como India o China, con ricas culturas milenarias, se enfrentan a la enorme presión de la cultura de masas estadounidense. El cine ruso no es ninguna excepción. Su industria cinematográfica, heredada de la de la Unión Soviética y que acusó, como el resto del país, los efectos de la terapia de shock neoliberal de los noventa, comienza a mostrar signos de recuperación. Hoy, incluso, puede financiar películas de gran presupuesto que, aunque en raras ocasiones llegan a las pantallas de los cines europeos ─y mucho menos los estadounidenses─, en casa pueden competir relativamente bien con las cintas procedentes de EEUU.

Las subvenciones han sido clave en esta recuperación. Entre 2010 y 2012 pasaron de un 19% al 44%. En los correos electrónicos de Sony filtrados recientemente por Wikileaks llama la atención uno de Chris Marcich, de la Motion Picture Association of America (MPAA), del 26 de marzo de 2014. Marcich expresaba a sus colegas su preocupación por la existencia de una mesa de negociaciones entre el ministro de Cultura ruso, Vladímir Medinski, varios diputados de la Duma y representantes de la industria cinematográfica para debatir la introducción de cuotas de pantalla como las que existen en Francia. El correo de Marcich da una idea de cómo la industria del cine estadounidense trata de defender sus intereses intentando evitar que otros hagan lo mismo con la propia.



La fórmula de esta recuperación presenta algunas similitudes con el modelo chino: temas históricos y nacionales presentados de manera moderna y atractiva, copiando el estilo visual y narrativo de las producciones estadounidenses, y una eficaz factura técnica.

La fórmula de la recuperación del cine ruso se basa en temas históricos y nacionales presentados de manera moderna y atractiva, copiando el estilo visual y narrativo de las producciones estadounidenses 

Entre las diez películas rusas que más han recaudado en los últimos diez años, la mitad se ajustan a esta definición: Stalingrado (Fiódor Bondarchuk, 2013) con más de 51 millones de dólares recaudados en taquilla; Vyi (Oleg Stepchenko, 2014), basada en una obra de Nikolái Gógol (más de 34 millones de dólares); Almirante (Andréi Kravchuk, 2008), sobre el general blanco Aleksandr Kolchak (más de 34 millones de dólares); la película de animación Tres bogatirs en costas lejanas (Konstantin Feoktistov, 2012), basada en un personaje popular del folclore ruso (más de 31 millones de dólares); y Leyenda nº17 (Nikolái Lebedev, 2013), un 'biopic' sobre el jugador de hockey sobre hielo Valeri Jarlámov (más de 29 millones de dólares).

Tres de ellas se encuentran asimismo entre las diez que más presupuesto han tenido: Stalingrado (más de 30 millones de dólares), Vyi (26 millones de dólares) y Almirante (20 millones de dólares). Con todo, estas cifras están muy lejos de los presupuestos que maneja habitualmente Hollywood.

'La batalla de Sebastopol' 

La reciente La batalla de Sebastopol (Serguéi Mokritski, 2015) es un buen ejemplo de esta tendencia. Esta co-producción ruso-ucraniana es un 'biopic' de la francotiradora del Ejército Rojo y héroe de la URSS Liudmila Pavlichenko. Pavlichenko, que combatió en la Batalla de Odesa (1941) y Sebastopol (1941-42), consiguió 309 bajas enemigas y, tras ser herida en combate por fuego de mortero, fue enviada a Estados Unidos y Canadá para recabar apoyos a la petición soviética de abrir un segundo frente en Europa occidental.

Cartel promocional de 'La batalla de Sebastopol' sobre la francotiradora Liudmila Pavlichenko.

Cartel promocional de 'La batalla de Sebastopol' sobre la francotiradora Liudmila Pavlichenko.

La francotiradora fue el primer ciudadano soviético en ser recibido por un presidente de EEUU y la primera dama, Eleanor Roosevelt, la invitó a explicar sus experiencias de guerra al público estadounidense. Fue en uno de aquellos actos donde pronunció su famosa frase: "Caballeros, tengo 25 años y he matado a 309 invasores fascistas. ¿No creen ustedes que han estado ocultándose a mis espaldas demasiado tiempo?". El cantautor Woody Guthrie incluso compuso una canción en su honor, Miss Pavlichenko.

La película, que explica la historia de Pavlichenko con una narrativa no lineal ─que busca emular el mecanismo de la memoria y el recuerdo─, no se enmarca específicamente dentro del género bélico, sino que también incluye elementos psicológicos y melodramáticos, como la vida sentimental de Pavlichenko, aunque en este aspecto la película se aparta notablemente de la historia. La batalla de Sebastopol, que costó 5 millones de dólares, recaudó 3,26 millones en su primer fin de semana, y cuenta con buenas críticas.

El presupuesto de 'Los Vengadores 2', con 250 millones de dólares, quintuplica el de 'La
batalla de Sebastopol'

Curiosamente, no es la primera película de género bélico en Rusia donde las mujeres son protagonistas: a comienzos de año se estrenó Batallón (Dmitri Mesjiev, 2015), sobre el Batallón de la Muerte femenino de la Primera Guerra Mundial, y el próximo 30 de abril se estrenará Las madrugadas aquí son tranquilas (Renat Davletiarov, 2015), 'remake' de una película homónima de 1972 sobre un sargento al mando de un destacamento de mujeres que ha de hacer frente a un grupo de paracaidistas alemanes.

Siendo Rusia un país considerablemente patriarcal y conservador en cuanto a roles de género, estas tres películas pueden considerarse un indicio de una primera concesión al público femenino, mayoritario en el país (la ratio hombre/mujer en Rusia es de 0,9). El director Mokritski se ha pronunciado sobre esta cuestión, afirmando que "en nuestro cine no tenemos películas célebres dedicadas a las mujeres en la guerra excepto por Las madrugadas aquí son tranquilas. […] Creo que había una discrepancia entre las cargas que hubieron de soportar hombres y mujeres. Más de 800.000 mujeres combatieron".

A pesar de todos los esfuerzos, en los anuncios de las estaciones de autobús y en el metro de Moscú los anuncios en televisión y carteles de Los Vengadores 2: La Era de Ultrón ─con un presupuesto estimado de 250 millones de dólares, cinco veces más que La batalla de Sebastopol─ son omnipresentes. Es el combate que se libra actualmente en las salas de cine rusas: superhéroes creados en EEUU contra héroes de la URSS.