Publicado: 01.09.2016 13:06 |Actualizado: 01.09.2016 13:06

Adiós a los halógenos en la UE

Los focos halógenos dejan de comercializarse desde hoy para sustituirlos por soluciones más eficientes. Las bombillas halógenas seguirán vendiéndose hasta 2018.

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Los focos halógenos que la Unión Europea retira del mercado. EFE

Los focos halógenos que la Unión Europea retira del mercado. EFE

Los focos halógenos, al igual que sucedió hace unos años con la bombilla incandescente tradicional, dejarán de comercializarse en la Unión Europea este jueves con el objetivo de que los consumidores se decanten por soluciones más eficientes, como los focos con tecnología LED.

La UE ha puesto en marcha un plan para que estos productos, considerados menos eficientes, dejen de comercializarse desde septiembre, aunque aún será posible encontrar los que queden en stock en las tiendas.

Con esta medida, se busca que el consumidor dé el paso a la tecnología LED, capaz de sustituir a los halógenos en términos de calidad, eficiencia energética y durabilidad. Además, las bombillas halógenas, las que no son focos, podrán seguir vendiéndose hasta 2018, según un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).



En 2012, la UE ya decidió acabar de manera definitiva con la bombilla incandescente tradicional, después de más de 130 años de existencia y tras un periodo transitorio que comenzó en 2009 con la eliminación de las bombillas de 100 W y continuó con las de 75 W.

El objetivo de esta directiva europea era no solo reducir el consumo energético, sino evitar los residuos generados por este tipo de bombillas, que eran poco eficientes al transformar la mayor parte de la electricidad que consumían en calor.

Ahora le llega la hora a los halógenos. Los consumidores tienen como alternativas apostar por la tecnología LED, las bombillas halógenas o los fluorescentes.

En el caso de los LED, tienen a su favor que son los más duraderos y los que menos electricidad consumen y, a pesar de que su precio es más caro, a la larga son más eficientes. Sin embargo, son las luces más nocivas para el medio ambiente por la cantidad de materiales que se usan en su fabricación y porque no reproducen del todo bien el color.

En lo que se refiere a las bombillas halógenas, son las que mejor luz dan, aunque duran menos que el resto (unas 2.000 horas) y consumen bastante electricidad.

Mientras, el fluorescente es una tecnología madura, con una iluminación muy eficiente, aunque su principal inconveniente es que tarda en lucir a su máxima potencia.