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El hijo de Dalilah muere por un error médico

El Gregorio Marañón asume la negligencia de la enfermera que inyectó al bebé en vena su alimentación nasogástrica

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Mohamed Mimouni no era capaz ayer de encajar lo sucedido. Hace 14 días perdió a su esposa, Dalilah, la primera fallecida por nueva gripe en España, y ayer a medio día falleció el hijo que tuvo la mujer horas antes de morir, Rayan. El bebé, que nació por cesárea a las 28 semanas de gestación, no se contagió de la nueva gripe que acabó con la vida de su madre y su estado mejoraba día a día. Hasta que 'un terrorífico error profesional', como reconoció el director gerente del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Antonio Barba, mató al pequeño, que llevaba dos semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del centro.

Anoche, sólo de recordarlo, a Mohamed se le entrecortaba la voz al otro lado del teléfono. 'No se puede imaginar cómo me siento', se lamentaba Mohamed, de 21 años, incapaz de decir nada más. Tampoco el resto de miembros de la familia que se acercó al hospital era capaz de articular palabra. Era un segundo golpe durísimo para la familia de Dalilah y Rayan en tan solo dos semanas. Sólo la insistencia de las decenas de periodistas que rodeaban el edificio para que rompieran su silencio les llevó a sacar momentaneamente fuera su dolor en forma de ira.

El domingo por la noche, contó Barba, una enfermera 'confundió la vía de administración de una fórmula láctea específica para niños prematuros' y se la introdujo a Rayan 'en vena, cuando debía ir por la vía nasogástrica'. Durante toda la noche, los médicos intentaron, sin éxito, limpiarle la sangre.

La negligencia sobrecogió al personal del hospital. Visiblemente afectado, Barba asumió ayer la responsabilidad del centro. 'Es una gravísima negligencia que no tiene excusa'. Según explicó, el envase tiene claramente especificado su contenido. 'Por un error que desconocemos, el personal se equivocó', admitió.

Tan pronto como se conocieron los hechos, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid suspendió de empleo cautelarmente a las dos personas que cometieron el error fatal, a quien cometió la negligencia y a su superior.

El domingo fue el primer día de trabajo de la enfermera que cometió la negligencia en Neonatología. Lo confirmó el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, a la Cadena Ser, zanjando así las especulaciones que se sucedieron al respecto a lo largo del día.

El consejero defendió que la enfermera estaba 'capacitada' y contaba con las 'destrezas' necesarias para realizar el trabajo que se le asignó. Desde septiembre de 2008, trabajaba en el área materno-infantil del Gregorio Marañón, aunque nunca antes había estado en el departamento de neonatos.

Güemes también explicó que la enfermera se formó 'en España con prácticas de dos años en el hospital 12 de Octubre y el Gregorio Marañón'. No obstante, hizo sus prácticas en otras especialidades, como cuidados intesivos y críticos. La mujer estaba 'destrozada', según explicó el director gerente del centro.

Fuentes del departamento que dirige Güemes también explicaron que la Consejería de Sanidad madrileña ha puesto en marcha una inspección y ha denunciado los hechos en el juzgado de instrucción número 43 de Madrid.

La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, trasladó el pésame a la familia y ofreció su apoyo 'en todo lo que precise'. Según aseguró, los facultativos del hospital 'han tratado de salvar su vida desde el primer momento'.

Hace dos semanas, cuando murió Dalilah, el día que cumplía 20 años, la familia anunció que denunciaría al hospital por negligencia, ya que la fallecida había acudido tres veces a las Urgencias del centro antes de que la ingresaran. Una de las tres hermanas de Dalilah y su marido, Sufián, que regentan un bar en Ceuta, ya han contratado a un abogado para que les ayude a depurar responsabilidades. El dolor por las dos pérdidas también les llevó a mostrarse herméticos.

Rayan nació el pasado uno de julio en el Hospital Gregorio Marañón. Su madre estaba muy grave, era asmática y la nueva gripe había agravado su estado hasta el punto de que tuvo que ser ingresada en la UCI. Su muerte era inevitable y los médicos la mantuvieron con vida cuanto pudieron para que Rayan sobreviviera, según explicó un facultativo del Hospital Gregorio Marañón.

El cuerpo sin vida de Rayan fue trasladao ayer por la tarde al Instituto Anatómico Forense de Madrid para practicarle la autopsia, explicó la Consejería de Sanidad. Tras el furgón que llevaba el cadáver del bebé del hospital al centro iba su padre, Mohamed, en un coche, acompañado por otros familiares, informa Efe.

Rayan será enterrado junto a su madre en Mdiq, el pueblo de Marruecos donde vivía Dalilah y donde Mohamed la conoció un verano, cuando ella, atleta, participaba en una carrera. Así lo desea Mohamed, que aún no sabe cuándo los dos pilares de su vida podrán descansar en paz.