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Rajoy promete ser implacable con la inmigración

El líder del PP promete contundencia contra este fenómeno y contra la violencia machista

MARÍA JESÚS GÜEMES

Coincidiendo con la llegada de un nuevo cayuco con 130 subsaharianos, Mariano Rajoy “arribó” ayer a las costas canarias. No había mejor escenario para hablar de inmigración y Tenerife recogió sus primeras palabras en este sentido.

El líder del PP prometió que en este tema será “implacable”. Además, señaló que, tras hablarlo con Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, esperaba que la Unión Europea también lo fuera.

El candidato conservador no sólo pidió mano dura contra la inmigración ilegal sino también para las mafias, a las que definió como “los negreros del siglo XXI”. Rajoy defendió su contrato de integración, ese que tanto “me han criticado” porque en Francia, Reino Unido, Bélgica y Holanda lo han puesto en marcha. Y mientras ayer académicos denunciaban en un manifiesto que sus propuestas electorales incitaban al racismo, el líder del PP se resistía diciendo que “no se puede despachar al que dice cuatro verdades diciendo que es un xenófobo”.

Como lleva haciendo desde la precampaña, el jefe de la oposición reclamó que todos los extranjeros que vengan a nuestro país tengan “los mismos derechos y oportunidades que los españoles, pero también “los mismos deberes y obligaciones”. Pero al tiempo que presentaba a los inmigrantes como “seres humanos”, los culpaba de saturar los servicios públicos. Por eso, y dejando a un lado la solidaridad, reclamó que “los derechos de uno nunca pueden perjudicar a los de los demás”.

Apelando a “la concordia y a la moderación” volvió a poner de ejemplo a los gallegos, que tuvieron que abandonar su tierra para ganarse la vida, para declarar que está a favor de la inmigración si tiene “orden, control y ley” pero no cuando “esto se convierte en una pesadilla”.

Rajoy también recordó a las cuatro mujeres que fueron asesinadas hace dos días. Hizo una condena expresa de lo sucedido, “como cualquier persona decente y normal”.

Pero sus buenas intenciones se trastocaron cuando aprovechó sus muertes para criticar al Gobierno. “No llega con una ley. Se necesitan juzgados, policías y medidas preventivas”, reclamó. “Me ocuparé de este asunto, no voy a pasar por ahí y seré implacable y absolutamente contundente”, dijo presentando abiertamente cuáles van a ser sus cartas para resolver los problemas de los ciudadanos una vez llegue al poder.

En deuda

Fue tal el hincapié que quiso hacer sobre este problema que durante su última intervención volvió sobre ello. Para no quedarse sólo en la crítica, decidió hacer algunas propuestas: “Necesitamos policías y jueces especializados, medios telemáticos y mucha prevención”. Son algunas de sus soluciones para “esas mujeres que sufren lo que nadie sabe” y a las que hay que dar “trabajo, seguridad, independencia y autoestima. Es una deuda que tenemos con ellas”. “Voy a dar la batalla contra la barbarie”, concluyó de forma lapidaria.

El público escuchó con atención su mensaje. La solemnidad de sus palabras lo imponía así. Por eso fue más difícil que, en otras ocasiones, relajar el ambiente. El chiste del día corrió a cuenta de la economía. Rajoy dijo que Zapatero se “ha comportado como una mezcla de Adán, Peter Pan y Alicia en el País de las Maravillas”.

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