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Un tercio de los parques eólicos, en zonas protegidas

Los molinos matan cada año a más de seis millones de aves, según cálculos de SEO/Birdlife

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Los 18.000 molinos que España tiene desperdigados por su territorio para generar energía eléctrica provocan cada año la muerte de más de seis millones de aves y murciélagos. Una cifra que podría incluso elevarse hasta los 18 millones según el cálculo que ha realizado la organización conservacionista SEO/Birdlife y que fue presentado ayer durante el primer Congreso Ibérico sobre Energía Eólica y Conservación de la Fauna que tuvo lugar en Jerez de la Frontera (Cádiz).

De hecho, y esa es una de las principales críticas de SEO/Birdlife, un tercio de los 900 parques eólicos españoles se sitúa en áreas protegidas por las administraciones por su singular relevancia para la conservación de la fauna. En concreto, el 15% está en zona de especial protección para las aves (ZEPA) y el 17% en lugares de importancia comunitaria (LIC). A estos dos tipos de zonas se podría añadir el 20% de parques españoles ubicados en áreas importantes para las aves, que sirven de base para la designación posterior como ZEPA.

La extraordinaria capacidad mortífera de los aerogeneradores, que según el cálculo máximo equivaldría a 1.000 muertes anuales por cada molino, se debe fundamentalmente a las "graves carencias" de los estudios de impacto ambiental, que implica la "autorización de parques eólicos en zonas incompatibles con la conservación de especies amenazadas", según explica SEO/Birdlife. Es más, un examen que realizaron en esta organización sobre 116 estudios de impacto ambiental de parques eólicos muestra que el 80% de ellos no tuvo en cuenta aspectos clave sobre el uso del territorio por las aves.

"El mayor problema sería que se viera este estudio como un ataque a la energía eólica", aclara Juan Carlos Atienza, , coordinador de Conservación de SEO/BirdLife y uno de los redactores del informe. "Nuestro objetivo es dar a conocer que los parques también tienen efectos negativos si no se ubican teniendo en cuenta su peligrosidad para las aves. Porque matar, matan", explica Atienza. Como ejemplo, el experto en conservación de aves cita el LIC de Serra do Mistral, en Galicia, en el que se sitúan 28 parques eólicos.

Para Atienza, se podría reducir "hasta en un 90%" la mortalidad de animales voladores de aplicarse algunas medidas para que este efecto mortífero se pudiera mitigar, como detectores instalados en los molinos. "No es lo mismo gorriones que águilas imperiales, con lo que se podría evitar que murieran los animales más protegidos", asegura Atienza.