Publicado: 16.11.2016 20:20 |Actualizado: 17.11.2016 09:26

La Gestora y Hernando purgan a los del "no a Rajoy" y el 'sanchismo'

El portavoz del grupo parlamentario, cada vez más rechazado internamente, ya dio muestras el martes con sus cambios en el Grupo de que no había ganas de coser nada

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El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, tras la rueda de prensa este miércoles en el Congreso, después de que los grupos parlamentarios del PP y del PSOE hayan acordado y registrado una enmienda transaccional para alcanzar un pacto de Estad

El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, tras la rueda de prensa este miércoles en el Congreso, después de que los grupos parlamentarios del PP y del PSOE hayan acordado y registrado una enmienda transaccional para alcanzar un pacto de Estado para luchar contra la violencia de género. / EFE

MADRID.- Desde la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero el PSOE no tiene paz orgánica y ha salido profundamente dividido de todos sus procesos internos, con muchos odios personales y siempre enfrentado en dos bandos.

Le ocurrió a Alfredo Pérez Rubalcaba tras ganar el Congreso del Sevilla a Carme Chacón. Nunca se cosió nada. Los chaconistas estuvieron poniendo palos en las ruedas todo el tiempo para la desesperación de Elena Valenciano, entonces 'número dos' del PSOE, y más beligerante con la ex ministra que el entonces secretario general.



A Pedro Sánchez no le dejaron tener el partido ni un ratillo. La amenaza viene de lejos y la división también, y eso le condicionó muchas de sus actuaciones, sin ir más lejos, hasta intentar una segunda investidura. En la última etapa de Sánchez el enfrentamiento con el PSOE de Andalucía era ya total, y el susanismo consiguió la cabeza del primer secretario general del PSOE elegido en unas primarias, por la vía orgánica.

En la reunión de la Gestora de este jueves se darán a conocer las sanciones a los ocho diputados que le dieron el 'no' a Rajoy

Todo indica que este jueves puede ocurrir lo mismo en la reunión que tiene la Gestora y en la que, en principio, deben darse a conocer las sanciones a los ocho diputados que se opusieron a darle el Gobierno a Mariano Rajoy.

Con la purga hecha el miércoles en el Grupo Parlamentario, desplazando a diputados del PSC y del PSOE balear, así como amenazando con quitar portavocías ya designadas al resto, todo indica a que la sanción será la más dura económicamente o, incluso, que puede abrirse expediente disciplinario.

El bueno de Javier Fernández está en el ojo del huracán de una Gestora que le está superando por momentos y a la que no tiene tiempo para dedicarse. La mejor prueba de ello, es que se reúne este jueves por la tarde, aprovechando que viene a Madrid para la mañana a la sesión inaugural de Las Cortes. Pero, sin embargo, Fernández parece que acata las decisiones que vienen del Sur y que piden mano dura, sin pensar en que otra división interna seguirá existiendo en el PSOE y, sobre todo, en el Grupo Socialista.

El presidente de la Gestora del PSOE, Javier Fernández. / EFE

De ser así, es seguro que los socialistas volverán a caer en otra división interna. No serán ocho diputados contra los 176 que facilitaron que Rajoy siguiera en La Moncloa, es que el Grupo Socialista está hecho a la medida de Pedro Sánchez y, tengan o no portavocías o presidencias de Comisión, pueden ser un factor interno de desgaste importante.

El hecho es que por el ambiente que se respira en el Grupo Socialista no sólo no se ha cosido nada, sino que las heridas se han abierto más y los enfrentamientos ya son a título personal.

Todo ello, liderado por un portavoz como Antonio Hernando que pasó del “no es no” a defender la abstención a Rajoy en la tribuna del Congreso; y que dijo el martes que se volverían a abstener para que Jorge Fernández Díaz fuese presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, y a primera hora de la mañana del miércoles cambió de posición. Ni siquiera fue capaz de salir a explicar los motivos y lo hizo la secretaria general, Isabel Rodríguez. Los problemas de credibilidad de Hernando son ya más que serios pero, además, hay una animadversión alta contra él entre el sanchismo del Grupo Socialista.

El todavía portavoz también parece ser partidario de la mano dura, que es lo que está aplicando en el Grupo Socialista, por lo que no lo van a tener fácil los ocho díscolos que se atrevieron a no votar a Mariano Rajoy para hacerle presidente del Gobierno. Con el PSC las cosas están aún peor y lo mismo no llegan a dos meses las negociaciones y se rompen antes.