Publicado: 13.12.2015 15:03 |Actualizado: 13.12.2015 15:03

Rivera llena Vistalegre y se compara con Obama: "En 2008, la ilusión también venció al miedo"

Ciudadanos consigue su objetivo soñado de "convertir en naranja" un símbolo socialista y su líder se crece: "Quiero gobernar para todos, también para los pocos votantes que le queden al PSOE".

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Albert Rivera en el mitin de Vistalegre (Madrid)

El candidato de Ciudadanos (C's) a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, durante el acto central de la campaña electoral de su formación que se ha celebrado este domingo en el Palacio de Vistalegre. EFE/Víctor Lerena

Lugar: Palacio de Vistalegre de Madrid.
Asistentes: 10.000 personas. 75 medios internacionales.
Intervinientes: Varios candidatos provinciales, diputados catalanes y miembros de la Ejecutiva fueron entrevistados mientras el público esperaba por Albert Rivera. Presentaron el acto Ignacio Aguado y Begoña Villacís e Inés Arrimadas hizo de telonera.
Incidencias: grandes colas desde primera hora de la mañana para acceder al palacio.

MADRID.- Sólo quedaban vacías las butacas eliminadas por la colocación del escenario. Hoy, en el Palacio de Vistalegre, Ciudadanos consiguió su objetivo soñado: "convertir en naranja" uno de los símbolos socialistas por excelencia. 10.000 personas se desplazaron desde todos los puntos de España -el partido fletó 50 autobuses- hasta el barrio madrileño de Carabanchel para cambiar uno de los lemas tradicionales del PSOE por un "(Por consiguiente) El 20 de diciembre, (Felipe) Rivera presidente".

En ese ambiente, a Albert Rivera no le quedó más remedio que emocionarse. Entró en el auditorio con el puño en alto, aplaudiendo y tragando saliva. Nervioso, escuchó las alabanzas de sus teloneros, los líderes madrileños Ignacio Aguado y Begoña Villacís -que fue recibida con toda la grada cantando "Yo también estoy fondona", y la portavoz en el Parlament, Inés Arrimadas. Y luego, venido arriba, a pesar de que la última encuesta le devuelve a la tercera posición, él se lo creyó y se vio en la Moncloa.

Habituado a compararse con Adolfo Suárez, Justin Trudeau -el liberal que recientemente ha ganado las elecciones en Canadá "siendo de centro"- o los líderes del grupo Alde que gobiernan en siete países europeos, este domingo Rivera fue más allá y se atrevió también con Barack Obama: "Muchos también le decían que no tenía experiencia, que no podía gobernar EEUU, pero en 2008 la ilusión también venció al miedo", espetó.

La 'conjura de Vistalegre'


Pero no tuvo su mejor día. Llevaba, por primera vez en campaña, su discurso escrito. Empezó bien, conectando con el público (hasta tuvo un detalle con un chico llamado Raúl, de la Comunidad Valenciana, a quien devolvió una pelota de waterpolo firmada), y continuó arengando a las masas aplaudiendo la "conjura de Vistalegre". El graderío se puso en pie y unió sus manos cuando su líder les pidió que sigan luchando juntos hasta que Ciudadanos gobierne. Pero después pinchó y enfrío el ambiente. Por si no hacía ya suficiente frío en el recinto. Los asistentes, que no habían dejado de corear a lo largo de toda la mañana cánticos como "Catalunya es España", "España unida jamás será vencida" o "Este partido lo gana la ilusión", dejaron de hacerlo tan a menudo después de que Rivera, más preocupado por vender su mensaje en los cortes televisivos, les pidiera silencio en más de una ocasión.

Su misión hoy era entonar -sin interrupciones- el "puedo prometer y prometo" de Suárez para contar a sus votantes cómo será su "Segunda Transición". "Me comprometo a que tendremos un Gobierno a la altura de nuestros héroes", mitineó recordando a los policías fallecidos en Kabul. "Voy a prometer algo que ningún presidente ha prometido: no voy a gobernar España con aquellos que quieren romper España; si de algo estoy orgulloso des de poder ser el primer presidente catalán", continuó. "Prometo que no nos vamos a fijar en Grecia o Venezuela -dijo citando a Pablo Iglesias- sino en Dinamarca, Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU. "Prometo que el país volverá a levantarse y que volveremos a competir con las mejores naciones del mundo y no con las peores", zanjó.

Y tuvo lindezas para todos sus contrincantes, que son sus "compatriotas", no sus "adversarios", según él. Para el PP, por su inconformismo con datos como el paro, entre otros. Para Podemos, por confluir con Bildu, no haber firmado el pacto antiyihadista o prometer cosas incumplibles. Pero la peor parte se la llevó el PSOE, que, si ya había sido desplazado de uno de sus lugares-amuleto y de casi la segunda posición en cuanto a fuerza política, hoy fue centro de la diana para Rivera. "El PSOE dice que quiere gobernar para la mayoría", explicó haciendo alusión al lema electoral de Pedro Sánchez. "Yo no, yo quiero gobernar para todos, también para los pocos votantes que le queden al PSOE", espetó. Y, luciendo músculo, mitineó: "El 27 de septiembre conseguimos que el cinturón rojo (socialista) de Barcelona fuera naranja. Hoy hemos conseguido que Vistalegre sea naranja. Y el 20 de diciembre, Madrid va a ser naranja y España va a ser naranja".

Ese fue uno de los momentos emotivos del evento. Aunque Rivera lo intentó ("Llevo nueve años luchando y ya tengo alguna herida cicatrizada", dijo), fue Arrimadas quien tocó la fibra del público al hablar de él, de su valentía, de su valía, de su liderazgo. El candidato a la Moncloa, en cambio, se preocupó más por dejar su mensaje claro. Y, como si quisiera deshacer la metedura de pata que tuvo con Kant en su debate con Pablo Iglesias, hoy tiró de citas. Todas, relacionadas con el mensaje de "ilusión" del partido.

El auditorio escuchó cosas como que "El hombre tiene ilusiones como el pájaro tiene alas" (Blaise Pascal), "No tenemos que temer nada más que al miedo mismo" (Franklin Roosevelt), o "El coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él" (Nelson Mandela). Tampoco faltó Víctor Hugo ("No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo") ni Suárez ("Hay que hacer realidad en las instituciones lo que ya es normal en la calle").

Y cómo no, tratándose de Ciudadanos: Paulo Coelho. "A los que intentan frenarnos les diría que prueben con otras frases, pero que no nos digan que es imposible porque para nosotros 'imposible es solo una opinión'. Con esa nos van a frenar", presumió. Con el discurso escrito, también tuvo tiempo para hacer mención a Gandhi: "Primero te ignoran, después se ríen de ti, después de atacan y después ganas. A nosotros ya sólo nos falta ganar".

Pero se mostró convencido de que, después de haber logrado llenar Vistalegre, también conseguirán "teñir las urnas de naranja". "No tengo miedo a gobernar sino a que nos gobierne gente conformista y a que todo siga igual", dijo, mostrándose convencido de que "muchos de los votantes que participaron en los proyectos de UCD -en los 70-, PSOE -en los 80- y PP -en los 90-, hoy votarán a Ciudadanos".

Sin embargo, consciente de que el 20-D "hay mucho en juego", Rivera apeló a la participación. "Quiero que vote todo el mundo para que el 21 de diciembre no tengamos que arrepentirnos de que, por poco, siguen los mismos. Y quien quiera cuatro años más de Rajoy, que se quede en casa, pero el que quiera un nuevo gobierno de centro, que vaya a votar", pidió. Y concluyó: "Ha llegado nuestro tiempo, la hora de Ciudadanos. Cuento con ustedes, cuento con vosotros".