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Cambio Climático El aumento de los incendios forestales pide nuevas estrategias de prevención

Un nuevo estudio alerta de que el cambio climático supera los esfuerzos de precaución actuales y propone un nuevo sistema de predicción estacional que servirá para toda la Europa Mediterránea.

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Imagen de un bosque calcinado en Pontevedra./REUTERS

Los incendios forestales son provocados por una diversidad de factores, entre los que juega un papel cada vez más importante el cambio climático. Como reconoce Greenpeace, este fenómeno hace aumentar la virulencia de los incendios en los bosques pero no es la principal causa de su propagación. Según los datos de la asociación ecologista, más de un 95% de los incendios forestales en España se producen por factores humanos, uno de los países del Mediterráneo más afectados por este desastre natural. En Catalunya se reproduce la misma situación: más de un 50% de los incendios forestales son provocados por incidencia humana y sólo un 10% por desastres naturales.

Pero, ¿qué pasaría si la tendencia mundial demuestra que el cambio climático sobrepasa los esfuerzos de prevención hasta ahora utilizados y hará aumentar los incendios forestales en toda la Europa Mediterránea? Son varios los estudios, de más allá del Mediterráneo, que empiezan a relacionar el cambio climático con un aumento del riesgo de grandes incendios forestales y que consideran que hay que replantearse las estrategias de prevención que hasta ahora se focalizaban en contener el impacto humano sobre los bosques. El último estudio, dirigido por la Universidad de Barcelona (UB) y publicado en la revista Scientific Reports, demuestra estos supuestos a través de una serie de modelos empíricos que deben servir para desarrollar un sistema de predicción estacional diferente de las estrategias utilizadas hasta ahora para prevenir los incendios en toda la región de la Europa Mediterránea.

"Hasta ahora se conocía que el riesgo de incendio va en aumento, pero no eran evidentes los efectos del cambio climático sobre las áreas quemadas de los bosques", explica Marco Turco, uno de los autores del estudio e investigador del Grupo de Análisis de Situaciones Meteorológicas Adversas (GAMA) de la UB. "Si medimos el esfuerzo humano para prevenir los incendios, con una temperatura cada vez más alterada, el nivel de incendios no baja, sino que vuelve a subir. Continuar con la misma estrategia no es suficiente", considera.

El estudio concluyó que las condiciones climáticas superarán los esfuerzos para prevenir los incendios después de relacionar, gracias a una gran base de datos extraída del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), las áreas quemadas de los bosques de Europa Mediterráneo en verano con indicadores climáticos de sequía y también con relación al clima precedente. En concreto, se han analizado más de 40 regiones de Portugal, España, sur de Francia, Italia y Grecia entre los años 1985 y 2011. "El estudio demuestra que hay más relación entre los períodos de sequía y los incendios en el verano analizado, mientras que las condiciones del clima anteriores tienen un papel menor", argumenta Turco para explicar el aumento de los incendios.

Además, como comprueba el estudio, las condiciones de sequía afectan más las zonas del norte, más húmedas y productivas que las del sur, lo que las hace más vulnerables al riesgo de incendios. "Es muy importante trabajar a nivel regional", considera, y pone como ejemplo que en España hay más incendios en Galicia que en Catalunya por esta misma razón.

Esto hace que, como explica el investigador, en las próximas décadas aumenten las condiciones de sequía en las zonas analizadas del Mediterráneo y haya que desplegar nuevas acciones de prevención de incendios relacionadas con evitar estos episodios de sequías en un futuro. "Los modelos empíricos que hemos utilizado para establecer la relación entre sequía y área quemada tienen capacidad predictiva", defiende. "El próximo paso será utilizar predicciones de sequía para obtener una predicción de area quemada de cara al próximo verano" y, por tanto, de adelantarse a los grandes incendios forestales que se acercan con la subida de las temperaturas. Sin embargo, precisa, "no existe una relación entre sequía de verano e incendios. Es importante prepararse para extinguir todos los incendios y no sólo esperar a la temporada de verano".

Catalunya, laboratorio del nuevo modelo de predicción estacional

Es precisamente en Catalunya, una de las regiones analizadas en el estudio, donde los investigadores de la UB están probando la estrategia de predicción estacional que relaciona cambio climático con un aumento del riesgo de incendios. "Un modelo que permite obtener información fiel con meses de antelación es utilizar 'las condiciones de persistencia': esto quiere decir que si tendré condiciones de sequía en primavera o los meses anteriores es más probable que volvamos a sufrir sequías en verano ", explica. "El año pasado aplicar este modelo dando información durante la primavera de la peligrosidad de incendios en verano y ha funcionado razonablemente bien", razona.

Junto a implementar esta nueva estrategia basada en la predicción climática, Turco deslegitima una gestión de los incendios que se concentra en la total extinción. "Es la estrategia más importante en el Mediterráneo pero puede acabar teniendo un efecto limitado a largo plazo", defiende. Y explica: "En EEUU se dieron cuenta que acabar con todos los incendios provoca que haya más crecimiento de vegetación que nunca se quema, por lo tanto más combustible que alimenta el fuego, y esto puede provocar que en un futuro haya incendios mayores".

El investigador, de todos modos, cree que aún se pueden adoptar más medidas de prevención relacionadas con el esfuerzo humano como se ha hecho hasta ahora, y defensa "preparar a la población que vive en el límite de los bosques porque son los primeros que pueden sufrir incendios "o" mejorar el sistema de alerta". También considera imprescindible limpiar los bosques y poner cortafuegos para "no dejar áreas que pueden ser potenciamiento quemaduras" sin una mínima prevención al incendio.