Público
Público

Compaginar maternidad y empleo, asignatura pendiente de la Igualdad

Sonia, profesora, fue expulsada de la lista de interinos por acogerse a un permiso de lactancia. Delia, funcionaria, fue relevada de su puesto tras quedarse embarazada por "no ofrecer el máximo rendimiento" a su jefe. Son sólo dos casos que evidencian la necesaria revolución de los roles de género

Publicidad
Media: 3.40
Votos: 10
Comentarios:

Una madre trabaja a la vez que sostiene a su hijo - FOTOLIA

MADRID.- Ni la Administración Pública respeta el derecho de las madres trabajadoras a ser madres y trabajadoras.  Sonia Puertas, canaria y profesora sustituta, fue expedientada y expulsada de la lista de interinos tras acogerse al permiso de lactancia. Delia Berbel, funcionaria en la Junta de Distrito de Hortaleza (Madrid), fue relevada por "preferir conciliar su vida personal y familiar" a ofrecer el "máximo rendimiento" a sus ciudadanos, tal y como lo argumentó el concejal del PP que la destituyó, Ángel Donesteve. 

En pleno siglo XXI cuesta creer que la incorporación de la mujer en el mercado laboral no se haya producido plenamente, pero así es. Estos dos casos son sólo una pequeña muestra que evidencia que la igualdad, en España, sigue quedando para septiembre, especialmente cuando se trata de compaginar maternidad y empleo. Ya lo dijo la presidenta del Círculo de Empresarios y madre de seis hijos, Mónica Oriol: "Prefiero una mujer de de más de 45 años o de menos de 25 porque como se quede embarazada, nos encontramos con el problema". Luego se retractó de su "idea políticamente incorrecta", sí, pero lo cierto es que la mayor pérdida de ocupación laboral entre las mujeres se produce, según la EPA, entre los 30 y los 40 años. 

La maternidad se convierte, en muchas ocasiones, si no en una pérdida del empleo, al menos en un freno para el crecimiento laboral de la mujer, que termina siendo relegada a un puesto desde el que nunca podrá crecer dentro de su empresa u organismo público.

En el caso de Sonia Puertas, profesora sustituta en un instituto público de Tenerife, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias la expedientó por acogerse a un permiso de lactancia —28 días— y la expulsó de la lista de sustituciones del profesorado de enseñanza secundaria, además de infravalorar sus calificaciones en un proceso opositor. "Me dijeron que no había solicitado ningún permiso, cuando había presentado tres. Aun así me suspendieron de empleo y sueldo durante cuatro meses por faltar injustificadamente al trabajo —al estar en desempleo en el momento en el que se le comunica la suspensión, se tradujo en una sanción de 11.000 euros— ", cuenta Puertas.

"Es el Gobierno el que impide la conciliación laboral y familiar", denuncia una mujer que fue expulsada de las listas de interinos tras acogerse a un permiso de maternidad

Tras seis años de lucha judicial, la profesora ha conseguido una indemnización, "mucho menor" de lo que le correspondería por el tiempo que no pudo trabajar, señala, y la incorporación en una lista nueva, aunque por méritos propios. "Estoy de nuevo en las listas por aprobar una oposición y no tener plaza, pero ahora ocupo una posición muy por detrás que la que tenía entonces. En esa oposición obtuve la calificación de 5 cuando yo siempre había aprobado con muy buenas notas. Denuncié y en la reevaluación, el personal designado por el Tribunal Supremo me calificó con un 9. Es una persecución institucional", apunta.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses. "En España es imposible. La familia está desprotegida legalmente. Hay una hipocresía muy grande porque es el Gobierno el que impide la conciliación laboral y familiar. Muchas mujeres tenemos incluso que renunciar a los pocos permisos de los que disponemos porque nuestros empleadores ven con malos ojos que prolonguemos nuestros permisos de maternidad con otros como la licencia por lactancia o reducciones de jornada", denuncia.

Cuando el empleador es el propio Estado, el "atropello" es aún mayor. "Se usa dinero público para pleitear (y en mi caso perder ante los tribunales, una y otra vez) contra los derechos, reconocidos en teoría por el Gobierno, de una madre trabajadora y los de su hija recién nacida y para pagar las indemnizaciones percibidas por ello. De tal manera, que estos pleitos e indemnizaciones las pagamos finalmente entre todos, sin que los responsables directos de estos abusos sean sancionados. Si no se penaliza a los culpables, seguirán produciéndose casos de este tipo", afirma.

Más sutil fue el despido de Delia Berbel, relevada el pasado octubre de su cargo como funcionaria en la junta del distrito de Hortaleza por el simple hecho de ser madre. El concejal presidente, Ángel Donesteve (PP), aseguraba que, a pesar del buen trabajo desempeñado por Berbel en sus diez años en la Junta, necesitaba la máxima eficacia, un requisito que no tiene por qué ser incompatible con la maternidad, sobre todo teniendo en cuenta que la funcionaria no había solicitado ningún permiso o medida para las asunciones familiares. "Los vecinos se merecen una total dedicación, y doña Delia prefiere conciliar su vida personal y familiar, algo que alabo, pero yo necesito el máximo rendimiento y el máximo número de horas trabajo", argumentó el concejal para explicar la destitución.

La persistencia de los roles de género hace que la igualdad sea un mito y no una realidad efectiva en una sociedad que se supone avanzada

Ambos casos evidencian que las mujeres deben debatirse, en ocasiones, entre ser madres o trabajadoras, ya que los empleadores —incluso la Administración Pública— tienden a presentar como incompatibles los conceptos de maternidad y empleo. A ello se une el camino que aún les queda a las mujeres por recorrer hasta alcanzar a los hombres, que todavía siguen a la cabeza de las mejores condiciones salariales y nivel de oportunidades. La persistencia de los roles de género hace que la igualdad sea un mito y no una realidad efectiva en una sociedad que se supone avanzada o, al menos, más adelantada que al comienzo de la industrialización, allá por el siglo XIX.

La falta de recursos públicos imposibilita, aún más, poder llevar a cabo la conciliación y, con ella, alcanzar la igualdad real. "La mujer ha tenido un papel histórico de cuidadora hasta la democracia. No hacía falta generar servicios públicos, ya estaban ellas. Ahora estamos regresando 30 años atrás. Los recortes han hecho que la mujer se vea obligada a quedarse de nuevo al cuidado de familiares y opte por no buscar trabajo. Se están cargando el Estado de Derecho", denuncia Ana Sánchez de la Coba, secretaria de Políticas de Igualdad de UGT.

Un argumento con el que coincide Ana Herranz, secretaria de Mujer e Igualdad de CCOO. "La falta de inversión en políticas públicas junto con los recortes producidos refuerzan el contrato sexual que el patriarcado impone a las mujeres, exigiendo una vuelta al orden natural de las cosas: el regreso de las mujeres al espacio privado al hogar", lamenta.

El 77,2% de quienes se han quedado en paro para hacerse cargo de personas dependientes son mujeres

Según un informe presentado por la Secretaría Confederal de Mujer e Igualdad de CCOO en diciembre de 2014, La acción sindical frente a la brecha salarial: impacto y repercusión de género, las razones que alegan las mujeres que optan por un contrato a tiempo parcial, las que no buscan empleo o las que han tenido que abandonar el puesto de trabajo para atender los cuidados que niños y personas dependientes requieren son "el excesivo precio de los mismos". Entre las personas paradas por hacerse cargo de personas dependientes, el 77,2% eran mujeres.

"Es habitual en las empresas exigir mayor dedicación en tiempo para acceder a un determinado puesto de trabajo. Esta mayor dedicación operaría igual para hombres y mujeres, sin embargo, las mujeres soportan aún las tareas de atención y cuidado de personas mayores y niños, puesto que no se han corregido los roles sexistas y, por lo tanto, no acceden a trabajos o puestos de responsabilidad", señala Herranz (CCOO).

Aunque el Gobierno de Mariano Rajoy aumentó para 2015 los Presupuestos de Igualdad en un 8,43%, ello no conseguirá corregir esta situación. Y es que la partida dedicada a la inserción laboral de mujeres no alcanza el 12% del total dedicado a este capítulo, incluyendo el empleo por cuenta propia.

Horarios racionalizados y permisos igualitarios

Desde la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) señalan que su petición es indispensable para la conciliación de la vida personal, familiar y laboral y que ello, además, mejora la productividad del trabajador y, por tanto, la rentabilidad de las empresas. 

"Hay que convencer a las empresas de que la conciliación y la flexibilidad son rentables", sentencia a Público Ignacio Buqueras, presidente de Arhoe, que promueve horarios de trabajo más racionales (con flexibilidad de entrada —entre las 7.00 y las 9.00 horas— y de salida —entre las 16.30 y las 18.00 horas—).

Y advierte, además, de que "la conciliación no es un tema exclusivo de las mujeres". "El desarrollo personal, familiar, y profesional afecta a hombres y mujeres por igual. Hemos de avanzar en medidas no sólo de equilibrio, sino también del fomento de las bajas de maternidad y paternidad y dotar de herramientas a las familias para el reparto de la corresponsabilidad entre hombres y mujeres", concluye Buqueras.

Esa misma premisa ha sido defendida durante años por la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA), que insta al Gobierno a equiparar, al fin, los 15 días que disponen los padres a las 16 semanas que disfrutan las mujeres tras el parto. Aunque sus reclamaciones han caído siempre en saco roto, a la espera —dice el Grupo Popular en el Congreso— de que la crisis lo permita. 

Hombres por la Igualdad de Género: "No hay políticas dirigidas a hombres para conseguir una sociedad igualitaria real"

José Sánchez, miembro de la Coordinadora Estatal de Hombres por la Igualdad de Género (Ahige), también denuncia que "no hay políticas dirigidas a hombres para conseguir una sociedad igualitaria real". 

Sánchez redujo su jornada para participar en el cuidado de su hijo, algo de lo que muchos prescinden, ya sea por el "miedo a pedir permisos que corresponden legalmente por las terribles reformas laborales" o por incomprensión. "Todavía me preguntan el porqué de la reducción si ya está la madre. Pero yo soy el padre y quiero estar presente en el cuidado de mis hijos. No se va a conseguir una igualdad real hasta que hombres y mujeres estemos presentes en las dos esferas. La sociedad tiene que ser consciente y el Gobierno apoyarlo. Los roles de género seguirán si esto no cambia", pronostica, al tiempo que hace una reflexión sobre el nuevo papel del hombre en la sociedad. "Cada hombre tiene una revolución pendiente. Si bien la revolución de las mujeres fue de puertas hacia fuera, la de los hombres debe ser interior, en la esfera privada. Aún el hombre triunfador es aquel que tiene éxito y dinero y no el familiar", lamenta.

 

La brecha salarial se mantiene

Otra muestra de desigualdad que se mantiene constante en el tiempo es el estancamiento de la brecha salarial, que los sindicatos cifran en más del 20% desde hace años. 

Para que una mujer europea perciba el mismo salario que un hombre ha de trabajar 59 días más al año

Para que una mujer europea perciba la misma retribución media anual que un hombre (desempeñando la misma categoría, la misma jornada y las mismas funciones), debería trabajar una media de 59 días más al año. Además, se crea más empleo para hombres que para mujeres (de cada diez puestos nuevos de 2013, sólo dos han sido para ellas) y los sectores en los que predominan las mujeres ofrecen salarios más bajos que aquellos en los que predominan los hombres.

Según el informe presentado por CCOO anteriormente mencionado, "si las mujeres pudieran acceder a los mismos puestos que los hombres y tener las mismas posibilidades, se ganaría hasta un 20% más en productividad, dependiendo del país". Para Herranz, coordinadora del documento, es en los complementos salariales (disponibilidad, responsabilidad, complementos personales por puesto de trabajo, etc.) donde se concentra la parte más importante de la brecha salarial. "Los complementos que perciben las mujeres sólo equivalen al 68% de lo que cobran los hombres. Cuanto más opaco e individualizado sea el sistema retributivo de una empresa o los mecanismos de promoción, mayor discrecionalidad en su adjudicación habrá y, por lo tanto, mayor desigualdad", señala.

UGT: "Estamos sometidos a las leyes que ha marcado un Gobierno conservador que no cree en la inserción laboral de las mujeres al 100%"

A nivel estatal, la secretaria de Igualdad de CCOO echa en falta políticas que integren a la mujer en el mercado laboral. "Tiene que haber una apuesta decidida del Gobierno para fomentar un plan de empleo destinado a mujeres con políticas personalizadas de inserción, dotado económicamente con incentivos para la contratación a las empresas", afirma.

A juicio de Sánchez de la Coba (UGT), el Gobierno no sólo no incentiva, sino que es el causante del aumento de las desigualdades laborales de género. "Con la reforma laboral del PP, la mujer sigue siendo de nuevo la gran damnificada en el trabajo por la crisis. Se genera empleo precario, sin calidad, que no posibilita a la mujer tener un proyecto de vida compatible y suficiente con el salario. Estamos sometidos a las leyes que ha marcado un Gobierno conservador, que no cree en la inserción laboral de las mujeres al 100%", sostiene.

La continua dejación del Gobierno en políticas de Igualdad unida a los recortes en servicios públicos esenciales como Sanidad, Educación o Dependencia, entre otras medidas de austeridad llevadas a cabo en los últimos años, se convierten, por tanto, en potenciales factores de desigualdad de género. Una mayor inversión en estas políticas permitiría a las mujeres mayores oportunidades de empleo y la salida del espacio doméstico. Además, para conseguir una sociedad más justa, cohesionada e igualitaria, en la que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades, se debe contribuir al fomento de la corresponsabilidad y la ruptura de los estereotipos de género.