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MUERTE DIGNA Laura Rodríguez, enferma de ELA, pide que la dejen morir dignamente

Laura afirma que no le queda mucho tiempo de vida y no quiere pasar sus últimos días conectada a un máquina. Está empezando a redactar su 'testimonio vital'. 

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Laura Rodríguez, en una imagen tomada por la Cadena SER

Laura Rodríguez tiene 59 años, vive en Miami Platja (Tarragona) y es enferma de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica); no le queda mucho tiempo de vida y no quiere pasar sus últimos días conectada a un máquina. La Cadena Ser ha hecho públicas unas declaraciones en las que exige su "derecho a una muerte digna".

La primera vez que acudió al médico fue en enero de 2014, sin embargo, no le diagnosticaron ELA hasta 2017, tras varias consultas a diferentes médicos y centros de salud. Laura asegura que "ya es tarde para ella" y está empezando los trámites para redactar el documento de voluntades anticipadas, lo que se conoce popularmente como el testamento vital.

Acudió a su médico de cabecera al notar pérdida de movilidad y fuerza en el hombro izquierdo. Le recetaron paracetamol y la enviaron a rehabilitación. 

No tuvo ninguna mejora, así que regresó al médico. Le volvieron a recetar lo mismo, añadiendo una recomendación de asistir al psicólogo. Laura se negó. Pero sí pidió cita con el neurólogo de su hospital de referencia, el Sant Joan de Reus. Pero cuando pudo visitar al neurólogo, la enfermedad ya había avanzado y le costaba hablar. Después de hacerle algunas pruebas, el médico también le sugirió que fuera al psicólogo o al psiquiatra.

Laura pidió cambiar de neurólogo después de la primera consulta. Le ofrecieron ser atendida en el Hospital Clínic de Barcelona, pero está a 100 kilómetros de su casa y ya no podía viajar tanta distancia. Siguió con su médico de cabecera, insistiendo que sus síntomas iban a peor. Las respuestas no cambiaban: paracetamol, rehabilitación y recomendaciones de acudir al psicólogo

Ante esto, Laura comenzó a investigar por Internet sobre sus síntomas y concluyó que tenía ELA. Lo comunicó a los médicos que la atendían, que refutaron su diagnóstico.

Diagnóstico en 2017

Entretanto, Laura empezó a notar que la pérdida de fuerza del hombro izquierdo se trasladaba al derecho. Empezó a tener problemas de estabilidad e incluso se cayó una noche en su casa. Una caída de la que no se pudo levantar y que la mantuvo durante 12 horas en el suelo, hasta que por la mañana los vecinos oyeron sus gritos y la asistieron. Laura afirma que no ha sido la única vez que se cae al suelo y no puede levantarse. 

A finales del 2015 Laura consiguió que la visitase otro neurólogo en el Hospital Sant Joan de Reus. El nuevo facultativo le diagnosticó una enfermedad degenerativa, pero sin concretar cuál. Ella insistió en que lo que padecía es ELA. Los médicos le aseguraron que había que esperar a más síntomas para diagnosticarla sólidamente.

A finales de año, y después de sucesivas visitas, le diagnostican parálisis supernuclear progresiva degenerativa, una enfermedad que afecta a las capacidades mentales. Laura asegura que tiene la cabeza perfectamente. Aun así, Laura asegura que los médicos la consideraban demente.

Finalmente, los médicos le dan la razón el pasado 20 de junio. Después de pruebas de respiración, de nutrición y un electromiograma le diagnostican ELA y le dan un jarabe que ralentiza el avance de los síntomas.

Laura quiere morir dignamente

La enferma de ELA asegura que ya es tarde para ella. En las grabaciones difundidas por la Cadena Ser denuncia que ahora "todo son atenciones y prisas, pero que durante todo éste tiempo los médicos han estado cuestionando" su estado mental y le han proferido un trato vejatorio.

Concluye que si sufre la enfermedad desde 2014 le queda poco tiempo de vida, y no quiere depender de máquinas para vivir ni reducir su existencia a un estado que no le permita vivir con dignidad. Exige una muerte digna y que se le administren cuidados paliativos.