Este artículo se publicó hace 16 años.
Con 270 'bellotas' de hachís en el cuerpo
La Policía desmantela una red que todas las semanas mandaba jóvenes a Marruecos para servir de ‘mulas' en el tráfico de droga

Una vez por semana. Todas las semanas. Y desde hace al menos dos años. La Policía ha detenido en las últimas horas a un individuo de origen rumano como presunto responsable de una red de narcotráfico que organizaba todas las semanas al menos un viaje a Marruecos de jóvenes veinteañeros, de la misma nacionalidad, para que ingirieran allí pequeños alijos de droga con el fin de introducirla en España.
A uno de estas ‘mulas' -término utilizado en la jerga para referirse a estos sujetos- la Policía le encontró en su intestino nada menos que 270 ‘bellotas' de hachís, cada una de entre seis y siete gramos de peso.
Junto al cabecilla de la organización, que ya tenía antecedentes por un delito similar desde 2007, los agentes del Grupo XV de la Brigada Provincial de la Jefatura Superior de Madrid detuvieron también al conductor de la furgoneta utilizada para ‘subir' y ‘bajar' a los correos humanos, y a 13 de éstos, todos ellos jóvenes que no superaban los 20 años. La Policía se incautó también de 1.510 pequeñas bolas de droga, con un peso total de 8.705 gramos.
Las ‘mulas' eran captadas por el jefe de la trama en su país de origen, para lo cual les ofrecía en un primer momento un trabajo en el sector de la construcción en España. Sin embargo, una vez que llegaban a Madrid, este individuo les retiraba el pasaporte y les informaba que dicho ocupación legal no existía y, a cambio, les ofrecía servir de correos humanos en el tráfico de hachís desde Marruecos.
El jefe de la trama captaba a las 'mulas' ofreciéndoles un trabajo en el sector de la construcción
El seguimiento del jefe de la trama permitió a la Policía localizar en el madrileño barrio de Usera el piso-patera en el que dormían estos jóvenes, en colchones repartidos por el suelo de la vivienda. Desde allí, y siempre de noche, partía todas las semanas una furgoneta con varios de ellos, que hacían el viaje por carretera hasta las localidades gaditanas de Algeciras o Tarifa.
Allí, y por separado y a distintas horas para no levantar sospechas en los controles aduaneros, las ‘mulas' accedían a Marruecos, donde ingerían la droga por vía oral.
Entre tres y cuatro díasCon el hachís ya en el interior de su aparato digestivo, los jóvenes volvían a cruzar la frontera y, una vez en España, la organización los recogía con la furgoneta y los llevaba de nuevo al piso de Usera, donde con la ayuda de laxantes expulsaban la droga que poco después el jefe de la trama ponía a la venta. En total, los jóvenes tardaban entre 3 y 4 días en hacer el viaje de ida y vuelta.
El último de estos viajes se produjo el pasado 5 de marzo. Ese día, la Policía interceptaba en Madrid la furgoneta a su regreso a Madrid. En ella viajaban el chófer y ocho de estos jóvenes, que alojaban en sus intestinos entre 160 y 270 bellotas de hachís cada uno. "Luego recibían una cantidad de dinero distinta según el número de paquetes de droga que habían conseguido introducir en su cuerpo", señala a Público uno de los policías responsables de la investigación.
Un día después, los agentes detenían al responsable de la trama y registraba varias viviendas en la capital y en Móstoles, localidad al sur de Madrid. En el piso patera, la Policía encontró otra partida de bellotas. Del intestino de las jóvenes mulas habían ido a parar a las cajas fuertes que el ‘cerebro' de la organización tenía en la vivienda.
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