Entrevista a Miguel Fadrique, secretario general de CGT"El principal problema de la clase trabajadora es que no se ha derogado la reforma laboral"
Público conversa con el sindicalista de cara a las movilizaciones del Primero de Mayo.

Madrid--Actualizado a
Vallisoletano, sindicalista y trabajador del metal. Miguel Fadrique fue elegido secretario general de la Confederación General del Trabajo en 2022, con apenas 40 años. Cuatro años después, Fadrique señala, sin miramientos, a dos de los enemigos internacionales de la clase trabajadora: la extrema derecha y las que llama "guerras del capital". Por eso, en el 90 aniversario de la Revolución Social de 1936, el sindicalista anima a todos los trabajadores a salir a la calle este viernes, aunque, puntualiza, "el 1 de Mayo es, o debería ser, todos los días".
Sobre la reducción de la jornada laboral a 30 horas, sobre la subida general de los salarios, sobre feminismo, vivienda y los pactos de la derecha. Sobre todo esto y más hablamos con él en esta entrevista para Público.
¿Qué motivos encuentra CGT para salir a la calle este Primero de Mayo?
Es una frase hecha, pero el 1 de Mayo es, o debería ser, todos los días. Sí que es verdad que en la efeméride reivindicamos una serie de luchas históricas, como la de los mártires de Chicago, y aprovechamos para salir a las calles de manera más reivindicativa y también más lúdica de lo que venimos haciendo el resto del año, pero es bueno incidir en que no solamente hay que salir el 1 de Mayo, sino que sea continuo durante el resto del año. Porque, si solo salimos un día, no se van a conquistar nuevos derechos ni a recuperar los que hemos perdido.
Desde CGT, señalan la Revolución Social de 1936, de la que se cumplen 90 años, como el referente para este 1 de Mayo. ¿Por qué?
El contexto social, tanto estatal como internacional, nos hace fijarnos precisamente en ese 90 aniversario de la Revolución Social porque entendemos que se hace necesaria una nueva revolución ante todo lo que se nos viene encima si la clase trabajadora no es capaz de frenarlo. Tenemos un mensaje bien claro en este Primero de Mayo: Frente a la extrema derecha y las guerras del capital. Le hemos querido dar un sentido más global, no solo estatal, porque entendemos que esos dos problemas —el avance de la extrema derecha y la oleada de conflictos bélicos a lo largo del continente— inciden directamente en la clase trabajadora. Primero porque, que en pleno siglo XXI estemos hablando de guerras por meros conflictos capitalistas y económicos, no se puede permitir.
Y, por otra parte, porque el avance de la extrema derecha nos puede llevar en este país a lo que a lo que está pasando en Argentina, en Estados Unidos o en Brasil. Creemos que debe ser la clase obrera organizada, como siempre lo ha hecho, la que lo frene. Porque la llegada de la extrema derecha y las guerras del capital están incidiendo directamente en la economía de la clase trabajadora, como lo estamos viendo con los precios de la cesta de la compra y del encarecimiento desorbitado del coste de la vida.
Las líneas rojas hay que ponerlas muy altas para seguir conquistando derechos
Desde CGT van un paso más allá que los sindicatos mayoritarios, pidiendo la reducción de la jornada laboral a las 30 horas semanales, a pesar de que el Congreso tumbó el pasado mes de septiembre la propuesta de las 37 horas y media. ¿Lo ven factible?
Las líneas rojas hay que ponerlas muy altas para seguir conquistando derechos. Evidentemente, si sales a la calle con el mensaje de que la reducción de la jornada laboral tiene que ser mínima, como la que propone el gobierno, al final no se conseguirá nada o se conseguirá una mínima reducción. Hasta la fecha, se ha dicho muchas veces que se iba a reducir la jornada laboral, pero aún no se está llevando a cabo por mucho que lo estén intentando vender. Nosotros creemos que la revolución industrial que se está llevando a cabo tecnológicamente gracias a la inteligencia artificial, a la robotización y a la informatización del sistema productivo a todos los niveles, debería facilitar la reducción de jornada. Llevamos ya varias décadas con la jornada laboral de 40 horas implantada y hay que pedir la reducción a 30 horas, manteniendo, evidentemente, los salarios. No queremos que sea una utopía, queremos que sea algo real.
Hay suficientes medios de producción para llevar a cabo esa reducción sin que las empresas se vean dañadas. Las empresas han modernizado tantísimo sus capacidades productivas que la mano de obra ya no es tan necesaria. Esto no tiene que jugar contra el trabajador, sino a favor. El trabajador tendría que trabajar menos horas precisamente por eso, porque hay una revolución industrial y tecnológica que le permite disfrutar de su tiempo vital y que las máquinas trabajen por él. El problema es que no hay una normativa que restrinja que la IA se use para destruir empleo. Si solamente se usa para el beneficio de las grandes empresas y multinacionales, como se está usando hasta ahora, entonces, una vez más, será la clase trabajadora la que se verá perjudicada. No deja de ser la parte más vulnerable del mercado laboral.
En febrero se aprobaba la última subida del SMI. ¿Siguen siendo los salarios muy bajos en España?
El Salario Medio Interprofesional no ha subido poco precisamente. Por suerte, ha subido de manera exponencial en los últimos años. El problema es que el nivel de vida y el precio de la cesta de la compra, del consumo energético, de los alquileres y las hipotecas han subido bastante más. Por eso, la clase trabajadora española está más empobrecida que hace, por ejemplo, 10 años. Ya no solamente es una cuestión de salarios, sino de que cada vez los precios van más al alza. Por mucho que estén subiendo los salarios —que menos mal— la subida acaba siendo insuficiente.
Aparte, se habla mucho del salario mínimo, mientras que otros tipos de salario siguen muy estancados. Por ejemplo, en la administración pública o en la industria. El resto de salarios de muchos sectores productivos del Estado español suben muy por debajo de lo que ha subido la carestía de vida. Eso al final hace daño y tiene mucha incidencia en el día a día de los trabajadores. Cada vez cuesta más llegar a final de mes. Ya es prácticamente inviable que una familia viva exclusivamente de un salario, a veces incluso de dos. Ahí hay que poner soluciones. La primera, que los salarios suban a mayor ritmo a todos los niveles y en todos los sectores. La segunda, un control de precios de la cesta de la compra, de los alquileres, de la factura energética y de las hipotecas. Porque, por mucho que se suban los salarios, si el precio de la vida sigue subiendo de manera tan alarmante como lo viene haciendo en los últimos años, no va a servir de nada.
¿Qué les parece que PP, Junts y Vox hayan hecho caer este martes la prórroga de alquileres en el Congreso?
El problema es que, para un pequeño balón de oxígeno que iba a aplicar este gobierno, que creemos que podía haber hecho medidas mucho más contundentes, ha llegado la extrema derecha catalana, española y vasca —porque hay que recordar que el PNV se ha abstenido— y lo ha tumbado. Creemos que tiene que ser la clase trabajadora la que les pida explicaciones a esos grupos parlamentarios, a esos políticos que han decidido desechar la poca ayuda que iban a recibir en este ámbito. Lo que ha quedado demostrado es que estos grupos miran más por los intereses capitalistas, de los grandes tenedores y de los fondos buitres que por los de la ciudadanía a la que supuestamente representan.
La bandera del feminismo tiene que estar en absolutamente todas las reivindicaciones laborales
¿Qué debería hacer el Gobierno en materia de vivienda para ofrecer verdaderas soluciones a la ciudadanía?
Regular los precios de verdad, no decirlo en la tele y después no hacerlo. Seguramente no sea sencillo, pero un gobierno progresista tiene que promover medidas en favor de la ciudadanía y el problema de la vivienda es ahora mismo primordial, es ya el principal problema de la clase trabajadora en España.
¿Cómo se está implicando CGT en el proceso regularización extraordinaria de ese medio millón de personas migrantes, muchas de ellas trabajadores y trabajadoras?
Desde la CGT estamos recibiendo muchas llamadas para solicitar información. Estamos ayudando en eso y en todo lo que podemos. Creemos que falta mucha información sobre esta medida. Por nuestra parte, siempre hemos defendido el lema de que ningún ser humano es ilegal en ninguna parte del mundo. Nosotros no creemos en banderas, no creemos en fronteras. Creemos que cualquier ser humano, en cualquier lugar del mundo, tiene derecho a vivir de una manera regular, a que sus papeles estén en regla, a que su contrato de trabajo esté en regla y a recibir la atención de los mismos servicios públicos que cualquier otro ciudadano del país.
¿Qué lugar deberían ocupar las reivindicaciones feministas en este 1 de Mayo?
Creo que la bandera del feminismo tiene que estar en absolutamente todas las reivindicaciones que se hagan por cualquier motivo y en cualquier fecha del año. Ya sea el 1 de mayo, el 8 de marzo o el 28 de abril, que ha sido el Día de la Salud y la Seguridad en el Trabajo. En el ámbito laboral, creemos que el feminismo es más necesario que nunca, porque la brecha de género sigue existiendo y porque la desigualdad laboral sigue siendo una realidad en muchos sectores. Los sectores más precarizados siguen siendo, de hecho, los más feminizados.
Por eso, hay que darle todo el protagonismo que, por desgracia, sigue necesitando. Porque no, no hemos alcanzado la igualdad real en el entorno laboral ni, evidentemente, el fin de las violencias machistas, que, año tras año, siguen asesinando a decenas de mujeres. Unas cifras bastante preocupantes que, en pleno siglo XXI, no se pueden consentir. Esto también es un problema que tiene que ver con el avance de la extrema derecha y con los mensajes que están calando en una parte de la sociedad asegurando que la violencia machista no existe. Los hechos, en cualquier caso, hablan por sí solos.
¿Qué les parece la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que aprobó este martes el Consejo de Ministros?
Si te digo la verdad, estamos ojeando el borrador. Creemos que los cambios han sido mínimos, pero, de momento, no te puedo dar mucha más información al respecto. Nuestro gabinete jurídico y nuestro gabinete de salud laboral están mirando lo que hasta ahora es un borrador de propuesta. Cuando lo tengamos analizado, haremos nuestro nuestro análisis, nuestras propuestas y comunicaremos nuestro apoyo, si lo tiene.
En cualquier caso, de nada sirve mejorar la ley si no hay una regulación contundente que haga cumplir esa ley a las empresas. Con el mero hecho de que se cumpliera la anterior o la nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales íntegramente, ya estaríamos bajando los índices de siniestralidad de manera notable. El problema es que no hay mecanismos reales, porque las inspecciones de trabajo están saturadas y porque trabajan bajo mucha presión. Mientras no haya una inspección de trabajo contundente y sancionadora con las empresas que no cumplan con la ley por incidencia de riesgos laborales, podemos mejorar mucho la ley, pero no va a servir de nada.
Las derechas no van en contra de las subvenciones, van en contra del sindicalismo
En los acuerdos de investidura de PP y Vox en Extremadura y Aragón, se habla de reducir la financiación pública de los sindicatos. ¿Qué les parece?
A nosotros el hecho de tener o no una subvención no nos afecta. La única subvención estatal que recibimos es la que nos toca de manera obligatoria por delegado de elecciones sindicales y es mínima, no incide en nuestras partidas presupuestarias. Cuando PP y Vox firman ese tipo de medidas no es que vayan en contra de las subvenciones, sino que van en contra del sindicalismo. Y ya no solamente del tipo de sindicalismo que pueden representar UGT y CCOO, sino de absolutamente todo tipo de sindicalismo y todo tipo de defensa de los derechos de la clase trabajadora. No están atacando a UGT, a CCOO o al sindicato que recibe esas subvenciones, sino que están atacando a la clase trabajadora. Están intentando que no tenga defensa posible.
Los sindicatos mayoritarios —CCOO y UGT— insisten en la necesidad de aprobar una ley de negociación colectiva que institucionalice el diálogo social. ¿Cuál es la postura de CGT?
El problema de todas esas medidas que se proponen es que siempre se intenta excluir a los sindicatos que no tenemos tanta representación como los sindicatos mayoritarios, como CCOO y UGT. Sindicatos que tenemos mucha afiliación, que tenemos mucha representación, pero que no tenemos la capacidad y los números de los sindicatos mayoritarios. Seguramente que, porque si la tuviéramos, no seríamos lo que somos hoy, no seríamos CGT. Al no tener esa capacidad y ese porcentaje de representación, lo que creemos que se busca con estas medidas de institucionalizar la negociación colectiva es quitarnos de en medio a los sindicatos minoritarios, que seguimos representando a un amplio abanico de la población. Por eso, hay que ver muy bien qué es lo que proponen.
CGT se ha volcado en las últimas semanas con la huelga de médicos y con las reivindicaciones de las escuelas infantiles. Este 1 de Mayo, ¿hay que poner el foco en el estado de los servicios públicos?
Creo que es preocupante tanto en un lado como en el otro. Tanto para el sector laboral como para la atención que recibe la gente de los servicios públicos. Por un lado, los trabajadores están sometidos cada vez a más trabajo, a más presión y a una carga mental importante que hace, por ejemplo, que aumenten bajas o que no puedan cumplir todo lo bien que les gustaría con su trabajo. Tampoco hay muchas veces suficiente personal. Los que usamos los servicios públicos lo percibimos: no se está ofreciendo un servicio adecuado. Hasta hace poco, España era un ejemplo de lo que deben ser los servicios públicos, del llamado Estado de Bienestar.
En los últimos años, en cambio, hemos visto lo que ha pasado en Andalucía con los cribados del cáncer, la saturación de los servicios de salud en Madrid, la huelga de las escuelas infantiles… Al final, son servicios que poco a poco están empeorando y que la clase trabajadora debe reivindicar, porque para algo los estamos pagando entre todos y todos. Para eso pagamos impuestos: para que los servicios públicos estén bien gestionados y que ofrezcan un servicio público de calidad.
Los ejes del 1 de Mayo no dejan de ser los mismos que, por desgracia, no mejoran o no lo suficiente
¿Qué retos en materia laboral se marca CGT para 2026?
El principal problema de la clase trabajadora de los últimos años es que no se ha derogado la reforma laboral. Hicieron un paripé en 2021, un amago de eliminarla que luego no fue tal y que, por tanto, no ha supuesto ninguna solución. Sigue existiendo una precariedad brutal, una temporalidad brutal. Los sectores más precarios siguen siendo los más feminizados. Se siguen haciendo un número excesivo de horas extraordinarias. Todo esto lo que hace es destruir empleo de calidad.
Entendemos que estas deberían ser las principales banderas laborales, además de la defensa de unos servicios públicos de calidad que, ahora mismo, están en peligro por los recortes que se vienen llevando a cabo en diferentes comunidades, tanto las del PSOE como las del PP. Sin olvidar nuestro lema nuestro, esa idea de frenar a la extrema derecha y denunciar las guerras del capital. A nivel estatal, los ejes de este Primero de Mayo no dejan de ser los que ya hemos defendido en años anteriores. Por desgracia, no mejoran o no lo suficiente y debemos seguir reivindicándolos, año tras año y día tras día.



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