Público
Público

El ahorro de los españoles se va a los depósitos

Los inversores exigen más que nunca por su dinero, pero el miedo a la crisis les hace huir del riesgo

V. ZAFRA / P. BLÁZQUEZ

Nunca se ha movido tanto el dinero como ahora en España. Ni siquiera cuando en octubre de 2008, al poco de quebrar Lehman Brothers, se desató la psicosis de que cualquier banco podía quebrar y era recomendable tener el dinero debajo del colchón. Así lo reconocen algunas entidades financieras, que explican que ahora que la tasa de ahorro ha llegado a máximos históricos (18,9% de la renta disponible), los consumidores se han vuelto más exigentes que nunca, aunque al tiempo buscan la mayor seguridad posible. No les vale cualquier producto en cualquier entidad, por muy rentable que sea.

"Los clientes se han convertido en auténticos subasteros", asegura la directora de una sucursal de una gran entidad española, que apostilla: "La culpa es nuestra porque ahora nos matamos por conseguir el dinero del cliente". Las entidades se han zambullido en una auténtica guerra de depósitos y están introduciendo en ella a los clientes.

El primero en pegar duro fue Banesto con el lanzamiento en febrero del Depósito Selección (con una rentabilidad del 3% a un año, que asciende al 4% si España gana el Mundial). Consiguió captar 1.000 millones en apenas mes y medio. Después se sumaron a la guerra de guerrillas Banco Popular, La Caixa, BBVA y Sabadell, entre otros, con depósitos a plazo de entre el 3% y el 4% a un año. Pero la gran campanada la dio Santander, con su depósito a un año al 4% para dinero nuevo que llegue a la entidad y con otros productos aparejados.

Se trata de aprovechar el miedo de los ahorradores para captar al mayor número de clientes y dinero posible. Naturalmente, los más acaudalados son los mejor tratados. Incluso algunas entidades, como Caja Madrid, definen su estrategia como "basada en ofrecer nuestros mejores productos a nuestros mejores clientes". Es decir, las entidades buscan clientes y sobre todo fidelidad.

El Banco de España explica que "se está intensificando la dura competencia por el ahorro de las familias y empresas por las dificultades [de las entidades] para acceder a los mercados internacionales" y avisa de que bancos y cajas tendrán que acostumbrarse a esta mayor pugna "porque parece que va a mantenerse".

Los depósitos acumulados ascendían a finales de enero (último dato del Banco de España) a 1,18 billones de euros, un 2,7% más que un año antes. En enero no se había iniciado todavía la guerra de los depósitos y por tanto esa estadística no refleja el crecimiento que ahora, según todos los indicios, están registrando las imposiciones a plazo, que sí aflorará en los datos de los próximos meses.

La subida de los depósitos no se ha traducido en más créditos

Las cuentas financieras de los hogares de final de septiembre ya mostraban claramente la preferencia que tienen actualmente las familias por los productos seguros y preferentemente líquidos. Los depósitos crecieron un 5,11% en 12 meses, mientras que las acciones y otros valores disminuyeron un 7%. En todo caso, la mayor parte del patrimonio de los hogares sigue concentrado en activos inmobiliarios. A cierre de 2009, según los datos de Funcas, ascendía a 4,2 billones de euros, el 71% de la riqueza de los hogares.

La caída de compra de viviendas y el descenso de las cuotas mensuales de las hipotecas por la bajada del euríbor están siendo dos grandes palancas para el aumento del ahorro, que en buena parte termina en los depósitos de alta rentabilidad. Este flujo de recursos debería servir, en teoría, para que la banca los trasladara a nuevos créditos, pero la realidad no cumple esa regla. En enero, los nuevos depósitos contratados crecieron un 8,4%, mientras que los nuevos créditos disminuyeron un 26%.

El miedo no es coto vedado de los pequeños ahorradores. Los más ricos sufren la misma enfermedad. Frente a los excesos del pasado, ahora buscan seguridad, es decir, "preservar el capital", según fuentes de Banif. Episodios como el de Madoff han calado hondo y ahora se ha multiplicado la exigencia de información a la hora de elegir el destino para sus capitales. A partir de ahí, se busca la máxima rentabilidad con el menor riesgo. Las grandes empresas son las más atractivas, tanto sus acciones en bolsa como sus emisiones de renta fija, mucho mejor remunerada que la deuda pública de los estados. "Y en estos momentos, casi más segura", advierte Fernando Luque, analista de la gestora Morningstart. Sobre todo cuando la emisión toma la fórmula de bonos convertibles en acciones.

Aun así, incluso los grandes inversores caen rendidos ante los cantos de sirena de los depósitos. La inestabilidad de los mercados hace casi imposible que otros productos puedan dar las rentabilidades que ofrecen los bancos para sus depósitos. Además, otras fórmulas, como los fondos de inversión, tienen difícil competir porque "la distribución se hace a través de la banca y si su objetivo ahora es captar dinero y clientes, no van a recomendar fondos, por muy buenos que sean", asegura Luque.

"Los clientes son ahora subasteros", dice la directora de una sucursal

Eso explica la fuga de capital que han tenido los fondos en los últimos meses. En lo que va de año han salido 3.459 millones de estos productos, en su mayoría en busca de los atractivos depósitos. Aún así, la fuga no ha sido generalizada. "Los fondos que invierten en deuda privada han captado 456 millones y se han colocado con la principal elección de los inversores en lo que va de 2010", asegura Paula Mercado, directora de análisis de VDOS Stochastics.

Otros productos de cierto éxito son los depósitos estructurados (que aseguran el capital y cuya rentabilidad depende de la evolución de otros activos, como acciones) y las cédulas hipotecarias, con rendimientos que rondan el 5%, pero que no son muy líquidas.