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Amor, comercio y otras armas explosivas

Begoña Huertas publica En el fondo, una novela sobre las relaciones amorosas.

PAULA CORROTO

A veces una mala crítica puede dejarte en punto muerto. La escritora asturiana Begoña Huertas (Gijón, 1965) sabe lo que es pasar por eso. Tras un buen inicio con la publicación del libro de relatos A tragos (1996) y Déjenme dormir en paz (1998), en 2001 publicó la novela Por eso envejecemos tan deprisa, y tras una dura reseña en un suplemento nacional, desapareció del mapa.

La autora ha regresado ahora con En el fondo (451 editores) una historia de relaciones amorosas amargas, falsas, con prisas, miedos y sin compromisos. Relaciones de hoy en día. Y no quiere recordar lo que ocurrió hace una década. 'Tengo asumido cómo está el percal. Y sé que está difícil para los que no somos escritores conocidos. Lo que se expone al lector son los cuatro o cinco superventas', señala.

Tampoco es que haya perdido el tiempo en estos diez años. A la asturiana le dio tiempo a tener dos niños, divorciarse y pensar en nuevas historias. 'Es que yo soy muy lenta cuando escribo. Me doy un año para pensar un tema, otro para escribirlo y el tercero para corregirlo', asegura.

En la novela de su regreso al mercado, En el fondo, admite que no ha querido plasmar sus circunstancias personales, sino que el tema del amor siempre le había rondado. 'Me parece algo muy complicado, porque es una sustancia hecha por muchos ingredientes como la complicidad y la admiración, pero también la ambición. El amor es un cóctel que a veces puede resultar explosivo, pero otras funciona'. Para conocer el sabor de este combinado, ha buceado en diferentes parejas. Su objetivo era encontrar lo que se encuentra bajo nuestros sentimientos y comportamientos. 'Creo que el objetivo de la literatura tiene que ser ese: mostrar cómo somos', asegura.

En esta inmersión, el corazón no sale demasiado bien parado. Salvo en un par de personajes, en el resto, el amor aparece como una sustancia con la que la sociedad actual no es capaz de lidiar. 'La sociedad en la que vivimos todo es comercial. Nuestra manera de ser es una marca. Y lo mismo ocurre con el amor. Si hasta cuando conoces a alguien, ya te estás planteando que eso tendrá fecha de caducidad', afirma Huertas antes de señalar que su novela 'no es rosa, pero tampoco es cruel'.

Los comportamientos de los personajes, tanto femeninos como masculinos, no están circunscritos a ningún arquetipo. 'Creo que en el amor no hay diferencias de género', afirma tajante.

Begoña Huertas ha vuelto, pero se lo va a tomar con calma. 'Ahora estoy en el año de pensar', sostiene.

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