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Los amos de Siria se saltaron fácilmente las sanciones de la UE

Rami Makhlouf y los Alfadel pusieron como titulares de sus empresas a familiares o se mudaron a Dubai para seguir haciendo negocios con Europa

DANIEL DEL PINO

El 9 de mayo de 2011, dos meses después de que se iniciaran las protestas en Siria contra Bashar al Asad, la Unión Europea (UE) aprobó una batería de sanciones contra 13 personalidades y entidades sirias, acusados de ordenar o participar en la represión violenta contra los manifestantes, o por proporcionar un sustento económico al régimen. Entre ellos aparecía el nombre de Rami Makhlouf, primo hermano del dictador y dueño absoluto de la economía del país. 

"Hombre de negocios sirio [...] apoya financieramente al régimen posibilitando la represión contra los manifestantes", se lee en el listado de personas vetadas. "Hombre de negocios" es casi una expresión peyorativa. Se calcula que Makhlouf controla el 60% de las operaciones que se hacen en Siria a través de un entramado indescifrable de empresas y sociedades que abarcan desde el sector petrolífero a las telecomunicaciones, pasando por las escuelas privadas, la construcción, el gas o los duty free de las fronteras y aeropuertos sirios.

Entre los casi dos millones y medio de e-mails del régimen descubiertos por WikiLeaks y a los que Público tiene acceso en exclusiva para medios en español, hay pruebas de que a un tiburón como Makhlouf -los sirios le conocen como Mr. five percent por las comisiones que se llevaba en cada operación- le resultó excesivamente fácil continuar con sus negocios personales y con empresas occidentales, algunas españolas, pese a que en septiembre del año pasado prometió renunciar a parte de su fortuna y dedicarse a proyectos benéficos y de ayuda al desarrollo.

Uno de los métodos seguidos para burlar el embargo de la UE es cambiar el nombre de la empresa y a sus titulares. Esto es lo que hace Makhlouf con Ramak, un conglomerado que trabaja indistintamente en el sector de la construcción, en la industria del gas y que al menos hasta 2010 -cuando se transfirió la propiedad a un grupo misterioso de inversores árabes- tenía el monopolio de todos los duty free de Siria. En junio de 2011 la empresa pasó a denominarse Hussein Makhlouf & Partner.

Cambio sospechoso por el apellido del nuevo dueño, pero suficiente para que los servicios jurídicos de la suiza Schindler, número uno mundial en la producción de ascensores, se atrevieran a seguir trabajando en todos los proyectos que ya tenían iniciados con él. De hecho, si no fuera porque los abogados le pusieron en bandeja los pasos a seguir a Makhlouf, el negocio no habría prosperado.

Todo este proceso queda aireado en un largo hilo de e-mails que comienzan el 2 de junio. El ingeniero de Ramak, George Brimo, se pone en contacto con Mike Jackson, director de operaciones de Schindler para el Norte de África y Oriente Próximo. Brimo le reenvía una carta firmada por Hussein Makhlouf en la que le comunica que la empresa pasa a "tener un carácter familiar" con dos únicos accionistas, él mismo y su hijo Zein Al Abadeen Makhlouf -más tarde rectifica y nombrará a su mujer Seba Mahmoud como socia-, y le solicita ponerse al día con los contratos ya en marcha.

Jackson tarda en responder 12 días y le avisa de que Schindler "ha decidido interrumpir los trabajos en curso con la empresa Ramak Contracting & Trading por las restricciones de la UE y EEUU". Hussein Makhlouf no se da por vencido y le contesta que "ninguno de los embargos prohíbe la venta de ascensores a Siria" y que Schindler, por los acuerdos que ha contraido con los anteriores dueños, está obligada a cumplir con sus obligaciones.

El director de operaciones de Schindler asegura a Makhlouf que los servicios jurídicos de Schindler están estudiando el caso cuidadosamente pero que, como fase previa, deben cumplir una serie de requisitos para poder continuar la relación comercial. Esos pasos serían la firma de un acuerdo de distribución completamente nuevo con una entidad legal siria que pueda certificar que no tiene ningún tipo de relación con Rami Makhlouf porque "Schindler no está cómoda con la conexión";  la entrega de un certificado firmado ante notario que pruebe que "ningún tipo de recurso económico" irá a parar al primo de Al Asad "o a ninguna de las personas o entidades incluidas en la lista de la UE";  y además la declaración de la embajada de Suiza en Damasco.

Makhlouf reúne todos los documentos pero los abogados de Schindler no lo tienen claro y tardan mucho en contestar, por lo que el sirio decide escribir directamente a Didier Gaudoux , miembro del consejo de administración de la empresa. Gaudoux se desplazará a Estambul para reunirse con los sirios, tal y como se desprende de otro e-mail de finales de agosto.

Los problemas se resolvieron y el 26 de septiembre Brimo escribe a la rama de Schindler en Turquía para reclamar que empiecen a trabajar cuanto antes. Los contratos se multiplican por toda Siria y en ocasiones Schindler no trabaja sola. En la central eléctrica de Deir Ali colaboran con la griega Metka y los ascensores salen desde Zaragoza, como demuestran varios correos de febrero de 2012.   

El que no tiene ningún tipo de problema en reconocer por e-mail que se ha mudado a Dubai para que los bancos europeos no le pongan problemas es Imad Alfadel. En un correo del 24 de enero de este año se lo cuenta todo a un amigo. "Generation Alfa está empezando a tener problemas con los bancos suizos por las sanciones contra Siria así que estoy poniendo en marcha todas las medidas necesarias para proteger mi negocio", explica Imad.

Los Alfadel decidieron cambiar de residencia para tratar de evitar los problemas con los bancos suizos Las medidas pasan porque él y su padre Adid, creador del Alfadel Group, empresario mundialmente reconocido y nombrado Cavalliere en Italia, como Silvio Berlusconi, cambien de residencia a principios de este año pese a no encontrarse en las listas negras de la UE. 

Las dudas de los bancos, sin embargo, son comprensibles. Los Alfadel controlan el 25% de las acciones del Banque Bemo Saudi Fransi y tienen participaciones en Souria Holding, ambas entidades vetadas por dar apoyo económico al régimen de Al Asad; desde 1966 han trabajado en proyectos relacionados con la radio y la televisión estatales, con la Autoridad de la Aviación Civil y con las plantas de producción de energía eléctrica; y están directamente relacionados con Makhlouf a través de Cham Holding, el banco de inversiones estrella del primo del dictador.

Que Imad hable de Generation Alfa como su negocio es solo un recordatorio más de que el mundo de las finanzas no es nunca lo que parece ya que en un correo de 2008 le anunciaba a un miembro de su equipo que él y su padre habían decidido vender las acciones al grupo Eastmed y dejar todo en manos de Mirko Visko, actual presidente. Eastmed es propiedad de los Alfadel y su presidente es el propio Imad.

Una de las empresas europeas que hace negocios con ellos es Selex Sistemi Integrati, filial del grupo Finmeccanica, (el coloso público italiano del armamento que vendió la tecnología de comunicaciones TETRA a Al Asad). En junio de 2011 firmaron un acuerdo por casi dos millones de euros para la instalación de un radar meteorológico a traves de Gematronik, rama de Finmeccanica en Alemania. Otro e-mail de enero de este mismo año pidiendo la renovación de los permisos de trabajo y los certificados a su plantilla, demostraría que siguieron con las relaciones comerciales independientemente de las matanzas de civiles.

En este caso también hay una conexión española. En 2010 Sercobe, Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo, pone en contacto a los Alfadel con la empresa Ros Roca para optar a un contrato de tratamiento de residuos. El responsable de exportaciones de Sercobe sigue en contacto con Imad, como muestra un e-mail de enero de 2012.

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