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El ascenso de la ultraderecha alarma a los partidos británicos

Los políticos captan el mensaje de una sociedad hastiada de sus excesos

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Como la nube de leche en el té, el ultra y xenófobo British National Party (BNP) ha emergido desde el fondo de la política británica tras las elecciones europeas, haciendo saltar las alarmas de una sociedad tradicionalmente plural.

Pero, al igual que en la bebida típica del país, la representación de esta formación ultra es equiparable a una gota de leche, apenas un puñado de votos, menos de un millón. Algo que se puede interpretar como un castigo a una clase política desprestigiada más que como una afrenta a la reputación de la nación.

Las elecciones al Parlamento Europeo vienen precedidas del mayor escándalo político en un siglo. Los diputados se han enriquecido durante años gracias a un sistema de dietas que les permitía desde pagar la hipoteca de su casa a construir pistas de tenis a cuenta del contribuyente. Ello en medio de la peor crisis económica desde la II Guerra Mundial.

Desde su creación en 1982, el BNP, que lidera Nick Griffin, se ha definido como un partido 'fuera del sistema'. Y ese papel le valió el domingo sus dos primeros asientos en la Eurocámara. Pero su ascenso no ha sido tan meteórico: en las europeas de 2004, el BNP obtuvo ya un 4,9 % de los votos, muy cerca del 6,2% que ha recabado ahora. La participación, que ha caído casi cinco puntos hasta el 34,27%, también ha influido.

Los partidos tradicionales han asumido la culpa de que su país tenga, por primera vez, una representación de extrema derecha en Europa.

'Tenemos que demostrar a la gente que podemos limpiar nuestra reputación y trabajar para solucionar los problemas que les preocupan', reconocía el lunes el líder de los conservadores, David Cameron. Ésa parece ser la clave.

Del resto, se encargará el BNP con su discurso antiislámico, antiinmigración y anti todo lo que no sea británico. Ahora, este partido ha entrado en el sistema y su líder, Griffin, lo comprobó este martes cuando, en una rueda de prensa, unos activistas le lanzaron huevos al grito de 'fuera BNP nazi'.

GUILLEM SANS MORA

El neonazi Partido Nacional Democrático (NPD) alemán debatirá sobre ordenanzas de recogida de basuras y decidirá sobre zonas de aparcamiento de pago en todos los municipios del Estado federado alemán de Sajonia. En las elecciones municipales que coincidieron el domingo con las europeas en siete länder alemanes, esa formación casi triplicó el número de representantes municipales en Sajonia, de 26 a 73. Los resultados son una buena base para las elecciones regionales del 30 de agosto, y permiten pronosticar la reedición del grupo parlamentario sajón, creado en 2004 tras obtener el 9,2% de los votos.

Los resultados municipales también fueron motivo de júbilo neonazi en Turingia, donde el NPD entró en sus 18 municipios, incluida la ciudad de Weimar, donde está el campo de concentración nazi que visitó Barack Obama.

Los neonazis se beneficiaron de una reforma electoral que ya no exige un mínimo del 5% de los votos para obtener concejales. Eso les ha permitido inaugurar su presencia en ciudades orientales como Leipzig, Dresde, Rostock y Erfurt, pero también en algunas del oeste como Tréveris y Sarrebrücken. El NPD está casi en bancarrota por prevaricación, pero mientras siga siendo legal, mantendrá su estrategia.

En las europeas, en cambio, los neonazis no tuvieron gran suerte. El NPD no se presentaba, y por eso su presidente, Udo Voigt, pidió el voto europeo para otra formación del mismo calado con la que se reparte la estrategia electoral: la Unión Popular Alemana (DVU). Pero la DVU tuvo que conformarse con el 0,4% de los votos; exactamente 111.227 papeletas.