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Berlusconi, contra la prensa

'Il Cavaliere' denuncia a medios italianos y extranjeros  por airear sus escándalos sexuales. ¿Hasta qué punto se puede desvelar la vida privada de un político si hay dinero público por medio?

DANIEL DEL PINO

"Son unos desgraciados". Arremeter contra la prensa cada vez que le critica se ha convertido en una costumbre típicamente berlusconiana. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha decidido ahora denunciar a varios medios de comunicación de Italia, España, Francia y Reino Unido, por airear sus fiestas ligeras de ropa y su supuesta afición a dormir con prostitutas de lujo en Villa Certosa, el palacete que posee en Cerdeña. Con el caso de Patrizia D'Addario en manos de los jueces, Berlusconi trata de limpiar su imagen escudándose en su privacidad, a pesar de las evidencias.

¿Público o privado? Es la pregunta que persigue a la prensa desde sus inicios. Pero teniendo en cuenta los datos, las fotos y los artículos publicados, no parece una cosa muy normal que un primer ministro monte a varios mandatarios en aviones del Gobierno para formar parte de pequeñas orgías. Si el caso se hubiera planteado en España, es seguro que los ciudadanos querrían saber a qué se dedica el presidente del Gobierno y los medios de comunicación habrían criticado el comportamiento del máximo representante político del país.

Quizá esto sirva para ilustrar hasta qué punto Berlusconi puede llevar o no razón. También para poner en evidencia las diferencias entre el ideario político e ideológico de Berlusconi y lo que hace en la realidad.

Todo empieza con la demanda de divorcio que presenta la mujer de Berlusconi, Veronica Lario, el pasado mes de mayo. Lario dijo tomar esta decisión tras el show que montó 'Il Cavaliere' para seleccionar a las candidatas a las elecciones europeas de su partido, el PdL.

En un alarde de originalidad y gracia machista, Berlusconi y su ministro de Exteriores, Franco Frattini, organizaron una especie de concurso entre modelos, presentadoras de televisión y bailarinas, para elegir a la nueva cara del PdL. Una imagen fresca y juvenil que renovara la presencia de la organización de cara a las elecciones al Parlamento Europeo.

Con los papeles del divorcio en la mano, Berlusconi acusó a la izquierda de organizar una campaña en su contra para bombardear su candidatura a las europeas. Pero lo de su mujer no era lo último que iba a salir a la luz. Dos días después de las declaraciones de Lario, apareció el escándalo Noemi. Una joven que llamaba 'papi' a Berlusconi en privado y con la que se empezó a especular que 'Il Cavaliere' tuvo una relación sentimental cuando era menor de edad. Como prueba, estaba un colgante que presuntamente le habría regalado el primer ministro.

Berlusconi, que lo único que fue capaz de explicar es que la chica estuvo en los estudios de Mediaset (el imperio mediático que dirige) para hacer un cásting, volvió a cargar contra la izquierda y la prensa. "Han preparado esto para derrocarme", dijo a finales de mayo.

Con lo que no contaba es que Noemi no era la única jovencita con la que se había fotografiado. Y que esas fotografías estaban a punto de ser publicadas. La historia se le estaba yendo de las manos, pero consiguió impedir la publicación de dichas imágenes. De lo que no fue capaz es de parar la corriente informativa que empezaba a destapar su afición a las chicas de buena presencia. 

El siguiente varapalo se lo llevó con una información del diario La Repubblica. El periódico afirmaba que Berlusconi había utilizado aviones del Estado para llevar a sus amigos a Villa Certosa. La Fiscalía emprendió una investigación para evaluar las acusaciones, pero el hilo informativo llevaba a Cerdeña.

Las famosas fotos con jóvenes habían sido tomadas por un famosos 'paparazzo' italiano. Y en ellas aparecían las evidencias de que Berlusconi llevaba a sus amigos a la isla para celebrar bacanales. Berlusconi dijo que las imágenes no costaban ni 10.000 euros y que sólo servían para violar su intimidad.

El caso es que algunas de las fotos aparecieron en un medio español, El País. En ellas se podía ver a chicas desnudas en la casa de Berlusconi tomando el sol junto a algunos de esos amigos que llegaban vía aérea a Cerdeña a cargo del erario público. Uno de ellos era el ex primer ministro checo, Mirek Topolanek, que dijo que las imágenes estaban trucadas. El abogado de Berlusconi, Niccolo Ghedini, presentó una denuncia en España contra el diario y el organismo para la protección de datos italiano concluyó que El País había violado la intimidad del primer ministro al publicar las imágenes.

Las juergas le costaron a Berlusconi el primer aviso político en las urnas. Efectivamente, la publicación de las fotografías había afectado a los resultados del PdL en las elecciones europeas. Según él, las fotografías, el divorcio de su mujer y la venta de Kaká al Real Madrid.

Pero no fueron ni las primeras ni las últimas. En total eran 5.000 las instantáneas que Antonello Zappadu había sacado al premier en Villa Certosa. Y la Fiscalía, pese a la orden de no publicarlas no las había confiscado.


Las preguntas se concentraron mientras tanto en si las chicas que asistían a las fiestas en Cerdeña iban libremente o si, por el contrario, recibían dinero a cambio. Esto le costó a Berlusconi otra investigación por inducir, presuntamente, a la prostitución. No sólamente apareció una primera joven que aseguró haber cobrado por ir a Villa Certosa, sino que además, había unas escuchas telefónicas que corroboraban el pago. Dicha información la publicó el Corriere della Sera, diario que no se caracteriza por su tendencia de izquierdas. Con lo que la conspiración política se caía por sí sola.

Otras tres jóvenes aparecieron en los medios diciendo que habían cobrado dinero el 18 de mayo y Berlusconi se justificó un día después diciendo que él no sabía nada, justo el día que aparecieron nuevas imágenes. En este caso L'Espresso se convertía en el primer medio italiano en mostrar el desembarco de chicas en casa del primer ministro antes de las fiestas. 

Patrizia D'Addario, la favorita de Berlusconi, apareció en escena contando con pelos y señales a varios medios europeos lo que pasaba en las fiestas del primer ministro y denunciando los hechos a la Fiscalía. El defensor de la familia tradicional e implacable agente contra la prostitución vio cómo medio mundo se enteraba de las relaciones sexuales que había mantenido con esta prostituta de lujo. También le sirvió para comprobar que los ciudadanos no estaban precisamente contentos por ello. Berlusconi no consiguió los votos necesarios para aprobar una ley que beneficiaría en las elecciones a los partidos grandes. 

No acabó ahí el asunto. A finales de junio, Gianpaolo Tarantini, el encargado de reclutar chicas para las fiestas del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, llegó a cobrar 150.000 euros de una empresa para influir en las decisiones del Gobierno, según informó el Corriere. Por otra parte, el grupo de L'Espresso, decidió denunciar a 'Il Cavaliere' por difamación. Berlusconi había acusado públicamente a ese grupo de organizar "un proyecto subersivo para hacerle caer". El grupo editorial se guardaba una última prueba: las grabaciones que D'Addario había hecho en Villa Certosa.

El terremoto de Los Abruzzos y la cumbre del G-8 desviaron la atención mediática. Y cuando parecía que el tema estaba más tranquilo, el abogado de Berlusconi anuncia las acciones legales contra los medios. Una maniobra para limpiar su imagen pública, pero que le puede crear más quebraderos de cabeza a su tan cacareada intimidad. De cualquier manera, un gesto que quizá sea demasiado arriesgado para la 'rentrée' política.

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