Opinión
Premios Machirulo 2025

Por Oti Corona
Maestra y escritora
-Actualizado a
Lo diré de entrada para que estén tranquilos los de “El machismo ya no existe”: no sufran. Bofetadas ha habido este año por lograr un galardón. El machismo vive, la zurraspa calzoncillera parece inextinguible, la caspa reluce más que nunca en las hombreras de nuestros cavernícolas y el jurado, como en cada edición, ha pasado horas vomitando, perdón, debatiendo hasta dar con los justos vencedores de cada categoría. Sin más preámbulos, comenzamos la gala de este primer cuarto del siglo XXI del siglo XXI del siglo XXI y no, no es una errata, lo pongo tres veces para que tengan presente que no estamos en el siglo XI, aunque en algún momento lo pueda parecer.
La meadita de salida a los galardones nos la regala el consejero de la Comunidad de Madrid Jorge Rodrigo, que le dijo a la diputada María Luisa Escalante “No me pongas morritos, que me descentro”. Este jurado se pregunta si es apto para un cargo público un tipo cuya mente se dispersa si ve la boca de una mujer. Pero el jurado no está aquí para responder obviedades, sino para reconocer méritos, así que premio “Cuidado con el cerdo” para este ejemplar.
La exmagistrada del (atención) Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Francisca Javiera Borrega, en unas jornadas organizadas por nuestro partido machista por excelencia, se declaró mujer, acusó con denunciar a quien la tratara en masculino y despotricó contra las leyes que protegen a las mujeres y a las personas LGTBI+ de los hombres como él. Perdón, de las mujeres como ella. Es un poco lioso porque todo lo referido a este ser aparece en masculino, don Francisco Javier por aquí, un tránsfobo de VOX por allá y, que se sepa, no se ha querellado contra nadie. Sea como sea, premio Terfito de Oro para el personaje.
El Premio Unga Unga ha estado muy reñido. Está Daniel Guijarro, el concejal del PP que le dijo a una de Más Madrid que “calladita estás más guapa”; está Feijoo, que le soltó a uno de sus coleguis “no sé qué te da tu mujer, pero cada día estás mejor”; está José María Sánchez, un diputado de VOX que se dirige a las mujeres por el nombre y a los hombres por el apellido, y está Juan José García, de VOX Extremadura, que en una de sus intervenciones aseguró que “hasta una señora de letras lo entiende”. El premio se lo íbamos a dar a Feijoo, pero nos ha dicho lo mismo que el día que iba a ser presidente del Gobierno: que no quiere. No les vamos a engañar: hemos echado el premio a suertes. El Unga Unga para don José Mari y que tire pa la cueva. Y que arrastre con él al resto de candidatos, a ver si por el camino se despeñan porque madre mía.
Alfonso Ussía, un machuno de pro, de esos que decían gilipolleces como que se sentía acosado cuando una mujer le decía “adiós, guapo” o que tanta denuncia por acoso sexual escondía intereses económicos, se alza con el Descansemos en Paz. Seguro que sus reposadas reflexiones habrán tenido una cálida acogida en el infierno.
A lo largo de 2025 han ido cayendo como moscas los hombres que abusan de su poder sobre las mujeres en el PP, en VOX y en el PSOE. El chaparrón de puteros y agresores ha sido tal que todos no nos caben, por lo que el premio va para el magnífico cuarteto Ábalos, Salazar, Koldo y Cerdán, y también para quienes se hicieron los suecos mientras agitaban banderines feministas. El Golfo de Plata para estas cuatro joyitas y su séquito de gorrinos.
Este 2025 ha habido personas que han manifestado no se sabe muy bien si su alegría o su tristeza por las pocas mujeres asesinadas a manos de criminales machistas. Damián Mollá declaró que total, 43 al año no son más que el 0.0002% de las mujeres; en la misma línea, Rocío Aguirre, de Vox y hermanísima de Esperanza YoDestapéLaTramaGurtel Aguirre, echó en cara a la ministra de igualdad que solo pensaba en las 48 mujeres asesinadas al año. Si una o dos asesinatos semanales les parecen peccata minuta, miedo da preguntar a cuántas de nosotras consideran que hay que matar para que el tema les empiece a parecer importante. En esta categoría concursa también el regidor del PP Alfredo Canteli, de Oviedo, que, con el cadáver aún caliente de la última mujer asesinada en su localidad, se quejó de que se le dedicase un minuto de silencio y a continuación cargó contra los inmigrantes, convencido de que el asesino era latinoamericano, aunque luego resultó que era español auténtico de los nuestros. Y dirán ustedes “ah, pues Canteli ganador porque esto es insuperable”. Jeje. El Premio Cómplice se lo lleva Jesús Machín, un alcalde de Lanzarote que, para evitar que los pobres agresores machistas pasen por el calabozo, los invita a (tachááááán) a un hotelito.
Como en cada edición, se nos quedan unos cuantos machirulos en el tintero. Nos despedimos con el ganador indiscutible del Premio Cagón, que es para Daniel Esteve, el gallito de Desokupa, que amenazó “por sus cojones” con reventar la presentación del libro de Irene Montero y a la hora de la verdad se quedó en su casa, muy probablemente sentado en la taza del váter y sin encontrarse esos huevecillos de codorniz de los que tanto había presumido.
Y sin más les deseamos, como es habitual, que el Año Nuevo nos traiga la extinción del patriarcado y que estos premios no puedan volver a celebrarse por falta de existencias.
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