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Cazadores de recuerdos para colgar en Internet

El proyecto Memoro nació en 2008 en Italia para recopilar las historias de todas las personas nacidas antes de 1940 que quieran participar. Este año ha llegado a España

JORDI BENAVENTE

Qué recuerda de su infancia? Esa es la pregunta que rompe el hielo, una vez colocada la cámara; el hilo del que tiran los de Memoro para asomarse al pasado de la mano de sus entrevistados. Historias de vida que rebosan solidaridad, generosidad y capacidad de sacrificio, y también amor y sentido del humor. Un tesoro histórico, personal y colectivo, que empieza a estar al alcance de todos los internautas. Infancias que transcurrieron con un solo juguete; recuerdos de los que fueron adolescentes durante la posguerra... son las biografías de nuestros abuelos, parte de nuestra historia.

"De las entrevistas salgo renovado y con valores que hoy en día son difíciles de encontrar", afirma el periodista argentino radicado en Barcelona Fernando Gabrich. Su trabajo consiste en recopilar los relatos de los ancianos que se prestan a ello. Es el responsable de la sección española de Memoro, El Banco de la Memoria, un proyecto de historia oral que graba en vídeo las experiencias vitales de todas las personas nacidas antes de 1940 que se presentan voluntarias para luego colgarlas en su web.

"De las entrevistas salgo renovado y con valores que hoy son difíciles de encontrar"

Son una generación que vivió "hechos históricos muy importantes y una transformación política, social y económica muy grande", explica el periodista. "He escuchado historias muy divertidas y otras muy duras". Algunos de los abuelos entrevistados se ríen de la crisis actual: "La verdadera crisis es la que sufrimos nosotros, que no teníamos nada para comer y convivíamos con el hambre".

No es que los abuelos hablen abiertamente de sexo pero tampoco se perciben temas tabú. Muchos recuerdan con todo detalle su primer amor, el primer beso o el cortejo que vivieron antes del matrimonio. En alguna ocasión también les aflora el dolor que provoca rememorar el pasado. Uno recuerda el poco tiempo que compartió con su abuela por cuestiones de salud; otro evoca el trato cariñoso que recibió de las enfermeras del hospital donde estuvo ingresado unas semanas; y algunas veces una lágrima nubla sus miradas. "Luego se quedan muy contentos y te lo agradecen", afirma Gabrich. Recordar también puede ser terapéutico.

La intención es recorrer toda España en una especie de autobús de la memoria

Además, cada vídeo cuenta con etiquetas que permiten al usuario realizar búsquedas temáticas. Guerra Civil, Escuela, Sueños, Baile, Amor... son algunos de los tags que hacen que lo personal devenga global, conectando unas vidas con otras a través del tiempo y del espacio. "He sido toda la vida feliz", afirma en uno de sus vídeos Montserrat Segalés (1916), la mayor de todas las entrevistadas hasta ahora en lengua castellana. La anciana asegura que sus recuerdos la ayudan a vivir.

Los creadores de este "Youtube de los abuelos" son cuatro amigos de Turín (Italia) que en junio de 2008 decidieron hacer algo más que escuchar a sus mayores. No son historiadores, sólo jóvenes emprendedores con sensibilidad histórica resueltos a conservar la memoria de sus abuelos y difundirla por Internet. El proyecto ha funcionado muy bien en Italia, tanto que hoy sus fundadores viven de ello y han exportado la idea a Alemania, España, Francia, Reino Unido, EEUU y Argentina.

Cada vídeo tiene cinco o seis etiquetas que luego permiten realizar búsquedas temáticas

En febrero de 2009 aterrizaron en Catalunya, y su intención es acabar recorriendo toda España en una especie de autobús de la memoria para seguir almacenando recuerdos. De momento tienen planeadas pequeñas idas y venidas. En octubre, Salamanca; luego, Madrid.

Memoro no cierra las puertas a nadie. Su objetivo es entrevistar a cuantos testimonios se presten a ello para acabar convirtiéndose en un verdadero archivo universal a disposición tanto de historiadores como de personas interesadas en el pasado.

Gabrich asegura que pronto empezarán a buscar apoyo institucional y de las facultades de Historia. Actualmente viven de los fondos del proyecto madre italiano, que cuenta con ingresos públicos y privados. Lo ideal sería que cada sede acabase "autofinanciándose" pero van "paso a paso".

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