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Compromiso mundial con Haití, mientras se discute dónde llevar a los damnificados

EFE

La comunidad internacional se comprometió en Canadá a largo plazo con la reconstrucción de Haití, que incluye realizar en marzo una conferencia de donantes, pero ese país se enfrasca ahora en una discusión sobre dónde realojar a los damnificados del terremoto.

Durante la apertura de la Conferencia de Montreal, el primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive, afirmó ayer que la reconstrucción tras el sismo que dejó al menos 150.000 muertos y tres millones de damnificados (la tercera parte de habitantes de Haití) debería servir para poner al país "en la vía del desarrollo".

"La reconstrucción afectará a todo el país. Debemos pensar en reubicar una parte de la población y redistribuir la administración pública y las bases económicas", añadió, tras lo que recordó que para 400.000 familias afectadas por el sismo que se registró el 12 de enero, "ahora no hay ninguna esperanza".

Adicionalmente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que tendrá que alimentar a unos dos millones de haitianos por al menos un año, el doble de tiempo de lo que había previsto inicialmente, según confirmó el lunes su directora ejecutiva, Josette Sheeran.

Bellerive advirtió de que la tarea de reconstrucción tomará al menos entre 5 y 10 años y recalcó que dicha labor tiene que hacerse "diferente", comenzando por transformar los sectores económicos del país, como el turismo y la agricultura.

Sus palabras parecieron encontrar eco en los asistentes a la cita en Canadá: ministros de los países del Grupo de Amigos de Haití (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Francia, México, Perú, EEUU y Uruguay), República Dominicana, la Unión Europea (UE), España y Japón, y representantes de la OEA, el Caricom, el Banco Mundial, el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Así, aparte de la cumbre de donantes de marzo, que organizará EEUU en la sede de la ONU en Nueva York, la comunidad internacional se comprometió ayer a perseguir una reconstrucción en Haití que fortalezca sus instituciones democráticas, fomente el desarrollo social y económico sostenible y promueva la estabilidad.

La crisis de Haití es una oportunidad para "formular un nuevo modelo de cooperación y desarrollo para los países más vulnerables", aseguró la vicepresidente primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega.

El primer punto de los principios de la Declaración de Montreal destaca que respetarán la soberanía de Haití, involucrarán directamente a los haitianos y se guiarán por las prioridades que fijará el Gobierno del presidente René Préval para la reconstrucción.

También afirmaron que un compromiso inicial de 10 años "es esencial", al igual que la eficacia de lo que se haga en Haití para reconstruirlo y agregaron que están "plenamente comprometidos a construir un nuevo" país que "satisfaga las aspiraciones que los haitianos durante tanto tiempo han anhelado legítimamente".

Para poder ayudar mejor a Haití en su labor de estabilización y reconstrucción, la ministra mexicana de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, afirmó en Montreal que es necesario revisar el mandato de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) y, así, "darle mayor capacidad para que pueda coordinar bien sus esfuerzos".

En ese sentido, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció desde Caracas la condonación de la deuda de Haití por la compra de combustible venezolano, en el marco de una reunión de los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), en la que se decidió un vasto plan para "refundar" ese país caribeño.

Chávez también anunció que la ALBA definió un plan integral que incluye una donación inmediata de 20 millones de dólares (14,18 millones de euros) para el sector de la salud de Haití y un fondo que, remarcó, será de al menos 100 millones de dólares, "de entrada y para comenzar", aportados por los socios de la instancia internacional.

Pese a estas intenciones a largo plazo para buscar que el país antillano se recupere de la tragedia, el drama 13 días después del sismo crece. Ahora el Gobierno y las agencias de la ONU tendrán que evaluar la reubicación de los cientos de miles de personas que lo perdieron todo.

Las autoridades haitianas prevén establecer dos campamentos a las afueras de Puerto Príncipe para alojar a los 610.000 damnificados que hay en la capital, dijo a Efe el ministro del Interior haitiano, Antoine Bien-Aimé.

Sin embargo, según afirmaron a Efe fuentes de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), agencia de la ONU que gestiona grandes desplazamientos de población por guerras o desastres naturales, esa propuesta no es realista.

La organización afirmó que no hay fondos para instalar esos dos enormes campos, ni capacidad externa para alimentar a tanta gente, y un campamento grande debe estar ligado a algún lugar o actividad que genere ingresos, para no perpetuar así la asistencia al que se ha acostumbrado Haití en la última década.

Además, la temporada de lluvias y posibles huracanes está cerca, y un campamento construido sobre tierra se convertiría pronto en un inmenso barrizal y un vehículo perfecto para la propagación de enfermedades.

Por esto, la OIM y las agencias internacionales proponen opciones como incentivar a quienes no han perdido sus casas y puedan alojar a parientes o vecinos, arreglar aquellas casas que no están caídas para que sus ocupantes puedan regresar y transformar algunos de los campamentos actuales en algo más estable.

Hasta el momento, han abandonado la capital 131.000 personas, según cifras del Gobierno, hacia lugares del país menos afectadas por el terremoto, y principalmente a ciudades del norte como Gonaïves y Port-de-Paix.

Igualmente, cientos y a veces miles de haitianos ansiosos por salir del país se agolpan diariamente en las embajadas de países del primer mundo, principalmente de EE.UU y Canadá, donde alegan tener familiares y solicitan visados para viajar a naciones donde creen que no falta nada, sobre todo trabajo.

En el aeropuerto de Puerto Príncipe, el supervisor de Migraciones, Napoleón Guy Gerald, explicó que en los últimos días han abandonado su país unos seis o siete mil haitianos, pero pronosticó que aún verán muchas colas en las embajadas.

Por otro lado, la Organización de Estados Americanos confirmó que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, viajará hoy, martes, a Haití para conocer la situación y, además, se prevé que se entreviste con el presidente Préval, y con el primer ministro.

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