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La crisis alienta la campaña del no a Lisboa en Irlanda

El Gobierno teme que la ira popular se refleje en el referéndum sobre el Tratado

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE

La impopularidad del Gobierno fue uno de los factores clave en la victoria del no en el primer referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa. Ahora la ira popular contra banqueros y empresarios puede desempeñar el mismo papel a pocas horas de que abran mañana los colegios electorales en la segunda consulta.

El ministro de Finanzas, Brian Lenihan, ha querido congraciarse con la calle con unas palabras poco habituales en el máximo responsable de la política económica. 'Estoy tan frustrado como cualquier ciudadano de este país por que no hayamos visto entrar en prisión a algunos banqueros', dijo el martes.

Unos cuantos financieros encarcelados podrían haber servido para calmar los ánimos, piensa el Gobierno, y para que los ciudadanos se centraran en los cambios introducidos en el Tratado para permitir su aprobación. Muy al contrario, los privilegios siguen existiendo, lo que alimenta la campaña del no y el resentimiento de las clases medias. La gente sospecha que los responsables de la crisis financiera volverán a salir indemnes de la catástrofe.

El último ejemplo es el banquero Sean FitzPatrick, cuya gestión en el Anglo Irish Bank dejó al banco en una situación agónica que aún se investiga en los tribunales. Como antiguo consejero de Aer Lingus, puesto para el que fue nombrado por el Ministerio de Transportes, FitzPatrick tiene derecho a volar gratis hasta 2012, según se supo ayer.

Los sondeos dan una victoria al sí tras el rechazo hace un año

La aerolínea, de la que es accionista el Estado, redujo el año pasado un 15% el sueldo de sus 3.000 empleados y prepara otra rebaja para afrontar unas pérdidas que serán de 120 millones de euros a fin de año. El Gobierno confía en que los trabajadores no voten el viernespensando en FitzPatrick.

Los partidos del no han utilizado en los últimos días a otro millonario en sus ataques. El presidente de Ryanair, Michael OLeary, confirmó ayer que su compañía se ha gastado 500.000 euros en la campaña por el . 'Europa ha sido buena para Irlanda. Sin la política de desregularización aérea, Ryanair no existiría. No olvidemos que Irlanda se ha especializado en monopolios semipúblicos protegidos por el Gobierno que han sido ineficaces y malos para los consumidores', dijo OLeary.

'Debería haber más banqueros en prisión', dice el titular de Finanzas

Los opositores al Tratado presentan a OLeary como otro ejemplo de la estrecha relación entre el Gobierno y los empresarios. Sugieren que el pago a los servicios prestados por el responsable de Ryanair será el control de Aer Lingus. 'Y Ryanair no es precisamente un ejemplo en el trato a sus trabajadores', dice Claire King, una sindicalista que se ha movilizado contra los recortes de fondos públicos a los programas sociales.

La mayoría de los sondeos dan una clara ventaja al . Pero la crisis económica, que ha golpeado a Irlanda con tanta fuerza como al Reino Unido y a España, introduce un elemento de incertidumbre en el resultado. Los opositores al Tratado sostienen en la propaganda que reparten por las calles que el actual salario mínimo de 8,65 euros la hora se verá reducido a 1,84. Los del dicen que eso es mentira. Los sindicatos que apoyan el Tratado afirman que ninguna relación europea podrá tocar los derechos de los trabajadores.

Una vez más, la letra pequeña del Tratado no figura en la mayoría de las discusiones. Hasta los abogados dicen que es 'ilegible'.

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