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Dimite la ministra británica de Comunidades por el escándalo de las dietas

Es la primera víctima política dentro del Gobierno laborista. 'The Sun' revela una recogida de firmas dentro del partido para forzar la salida de Brown

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Hazel Blears, ministra de Comunidades británica, presentó este miércoles su dimisión por el escándalo de las cuentas de gastos de los diputados británicos. Blears, en el centro de las críticas de la oposición por haber reclamado al erario público 13,332 libras correspondientes al impuesto sobre el capital de su segunda vivienda, se había negado a renunciar en numerosas ocasiones. El primer ministro, Gordon Brown, calificó su comportamiento como 'inaceptable', sin embargo, siempre valoró que estaba haciendo un buen trabajo por lo que evitó cesarla a toda costa.

La renuncia de Blears hace tambalearse al ya maltrecho gobierno laborista y viene justo un día después del inesperado anuncio de la ministra de Interior, Jacqui Smith, que ayer confirmó que no se presentará a la reelección en las próximas elecciones de 2010.

La salida de Blears, también supone un revés personal para el propio Brown. Entre las filas laboristas, cada vez hay más voces que llaman a la dimisión del primer ministro y estos dos últimos anuncios no ayudan a cambiar esa opinión. Por otra parte, no se puede descartar que esta renuncia sea una maniobra política pactada entre Brown y Blears para dar a entender al electorado que ningún diputado, ni siquiera los ministros, quedarán impunes tras el desfalco a las arcas públicas.

En términos electorales, teniendo en cuenta que mañana el Reino Unido vota en las elecciones europeas y que el próximo domingo hay elecciones locales, la salida de Blears se puede interpretar como un signo de firmeza de Brown. Sin embargo, el hecho de que la dimisión haya sido presentada a tan solo 90 minutos de que comenzaran este miércoles las preguntas al primer ministro que tienen lugar cada miércoles en el Parlamento, pone a Brown en una situación muy peligrosa.

De hecho, el diario The Sun publica hoy que los laboristas están recogiendo firmas para someter a Brown a una moción de confianza que termine con su dimisión. Por su parte, el diario The Guardian, aseguró que dicha moción de confianza se puede organizar en tan solo 23 días y que ya habría tres altos cargos del partido promoviéndola.

Pero ni Blears ni Smith son los únicos miembros del gabinete de Brown salpicados por el escándalo que ha ido destapando el diario The Daily Telegraph desde hace ya casi un mes. El periódico se hizo con unos discos que contenían todas las cuentas de gastos de los diputados británicos y las ha ido publicando a diario desde principios de mayo, haciendo tambalearse a la clase política y sumiendo al Parlamento en la peor crisis que se recuerda.

Es posible que la semana que viene, tras las elecciones, Brown presente una reforma en su Gobierno. De ahí podría desprenderse la salida también del ministro de Finanzas, Alistair Darling, que reclamó dinero por su segunda vivienda, a pesar de que él vive en Londres en Downing Street, en la casa contigua a la de Brown. Darling, que ha sido el abanderado del primer ministro laborista frente a la crisis, ha perdido totalmente la confianza de su partido.

Entre las reclamaciones de Darling a la Oficina de Gastos del Parlamento también están los costes de un asesor para hacer la declaración de la renta. Algo que por ley, tal y como explicó el Ministerio de Hacienda la semana pasada, no se puede hacer ni siquiera en el caso de los diputados.

Hasta anteayer, Darling no fue capaz de reconocer sus errores. De hecho, la mayor parte de los involucrados en el escándalo ha tratado de recurrir a la frase 'lo hicimos de acuerdo a las reglas', minando los ánimos de los ciudadanos.

Esas reglas están resumidas en el denominado Libro verde del Parlamento, pero lejos de quedarse en una norma, ha pasado con los años a ser un documento de libre interpretción que cada diputado ha aplicado a su conveniencia.

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