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El director de Greenpeace pide el cierre de Garoña

Gerd Leipold, director internacional de la organización pide al Gobierno que dé ejemplo y cierre la central ya que "supone un riesgo de proliferación de armamento"

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE

El director internacional de Greenpeace, Gerd Leipold (Rot, Alemania, 1951), pasó ayer por España en una visita fugaz para pedir al Gobierno que dé ejemplo internacional y cierre la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), una cuestión que se dirimirá el próximo viernes. El activismo antinuclear de Leipold nació durante la Guerra Fría y, por eso, el ecologista recurre a los riesgos que asume la sociedad de que la tecnología de una central nuclear derive en la fabricación de armamento.

Leipold estudió física, pero incluso antes de entrar en Greenpeace ya se oponía a la energía nuclear. "Siempre me ha preocupado la tecnología nuclear porque conlleva un riesgo de proliferación de armamento", explica.

Además, Leipold se opone a que la sociedad actual se beneficie de este tipo de energía, pero no asuma las consecuencias y los costes que deja a generaciones futuras. "Todavía no se ha resuelto el problema de los residuos nucleares, que deben estar en un lugar seguro durante cientos de años. No es, por tanto, una tecnología responsable", comenta en una entrevista con Público.

Leipold hace especial hincapié en que "la tecnología nuclear necesita una sociedad estable" y la necesita "durante cientos de años", porque "si no, existen materiales muy peligrosos desperdigados". El también oceanógrafo cree que "aunque la industria nuclear diga que sus centrales son seguras, se necesita policía y una sociedad de ley y orden, y cuando eso no se tiene, la nuclear se puede convertir en una tecnología peligrosa".

Leipold cree que ninguna sociedad está libre de caer en regímenes no democráticos, incluidas la alemana o la española: "Hace 60 años, en Alemania estábamos en guerra y bajo un régimen fascista. Y España, también. No tenemos garantías de que siempre habrá un control democrático sobre la energía", añade.

El ecologista cree que hay tecnologías modernas "cuyas consecuencias no son tan dramáticas si se cometen errores" y, frente a la energía nuclear, defiende que un país puede desarrollarse con energías 100% renovables. "Hay que descentralizar la energía y producir renovables de forma local; se creará más empleo que con la nuclear y no habrá dependencia del exterior de gas o petróleo", asegura.

El sistema que defiende el director de Greenpeace supone pensar primero en qué se usa la energía, mejorar la eficiencia, diseñar viviendas para aprovechar al máximo esa energía e impulsar inversiones en renovables. Además, con las renovables locales, "la ventaja es que la energía se puede controlar desde la comunidad de vecinos y no depender de las grandes empresas eléctricas".

En Alemania, la planificación energética estableció que en 2020 se cerrarían todas las centrales nucleares. Sin embargo, en el caso concreto de Garoña, a cinco días del vencimiento de su licencia de explotación, todo apunta a que el Gobierno prorrogará su vida dos años, hasta 2011. Leipold explica: "Se sabía que Garoña terminaba su vida en 2011 y la responsabilidad también recae en las compañías eléctricas, que deberían haber tomado medidas hace años y utilizan a los trabajadores para decir que se creará un problema de empleo en vez de prepararlos para el cambio", afirma.

En cuanto a la decisión de Barack Obama de prorrogar hasta los 60 años la licencia de una nuclear de EEUU gemela de Garoña, dice que "no es una buena decisión" y que EEUU es "uno de los países más ineficientes" , lo que en parte se debe a que "el precio de la electricidad es mucho más barato que en Europa".

De su ex compañero en Greenpeace y defensor de las nucleares, Patrick Moore, Leipold opina: "Presume de casi una única cualificación, que es que estuvo en Greenpeace hace 25 años. Ahora dice lo opuesto a lo que defiende el movimiento ecologista, y le pagan por ello".

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