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Emilio Calderón gana el Fernando Lara con una novela de amor en tiempos de guerra

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El escritor Emilio Calderón (Málaga, 1960) ha resultado hoy ganador de la XIII edición del Premio de Novela Fernando Lara con la obra titulada "El judío de Shangai", una historia de amor ambientada en esa ciudad china durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Convocado por la Fundación José Manuel Lara el premio, que se ha fallado esta noche en Sevilla durante una cena de gala celebrada en el Alcázar, está dotado con 120.200 euros, y el ganador confesó tras conocerse el fallo del jurado que decidió escribir esta novela tras visitar Shangai en las Navidades de hace dos años, cuando observó huellas de la cultura judía en la ciudad.

La novela premiada cuenta la peripecia de un cónsul español que se enamora de una joven judía, explicó el autor, quien definió la obra como "una novela de personajes" y quien, como el jurado que otorga el premio, se mostró convencido de que "resultará entretenida y del gusto del lector".

Emilio Calderón, según explicó a los medios de comunicación, procede de la literatura juvenil, si bien ha publicado otras obras para adultos como "El secreto de la porcelana" y "El mapa del creador".

Esta labor le ha llevado en los últimos tiempos a visitar hasta cien colegios en un año, donde ha impartido conferencias o charlado sobre literatura con los alumnos.

En algunos casos en pueblos remotos en los que, aseguró, le han recibido como en "Bienvenido Míster Marshall", hasta con música, y en una ocasión un chaval le dijo que él no podía ser escritor porque no tenía barba, comentó.

El autor insinuó que a partir de ahora no se dedicará con tanta intensidad a la literatura juvenil, en favor de la de adultos.

Aunque señaló que en tiempos de su autor preferido -Robert Louis Stevenson, apellido que le sirvió de pseudónimo para concurrir a este premio-- la diferencia entre literatura para adultos o para jóvenes no existía, como demuestra "La isla del tesoro", una de sus obras favoritas.

Sobre "El judío de Shangai", el escritor refirió que cuenta cómo en esa ciudad, durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses, siguiendo instrucciones de los nazis, hicieron un gueto para judíos, muchos de ellos apátridas o gentes sin pasaporte que huían de Europa.

Entonces se daba la paradoja de que los judíos rusos en Shangai no eran perseguidos, y hasta disponían de su propio club social, y en este ambiente ha construido su novela en la que, aseguró, los principales personajes son los femeninos.

Para escribir su novela dijo haberse documentado a conciencia, sacando los nombres de los personajes de guías de teléfono del Shangai de aquellos años y estudiando los mapas de 1938 de la ciudad.

Carlos Pujol, secretario del jurado, explicó que la novela ha logrado un consenso importante entre sus miembros porque es "un libro que recrea una época interesantísima, reconstruye un ambiente exótico, tiene aventura, emoción y sensación de peligro, y se lee admirablemente bien".